La Reserva Federal mantiene estables las tasas de interés en medio de divisiones internas y presiones inflacionarias

​Por El Latino Newsroom

La decisión de política monetaria dejó el tipo de interés interbancario en el rango del 3,75% al 4%, una medida ampliamente anticipada por los mercados financieros pero que expuso crecientes divisiones en el seno del organismo emisor debido a la persistencia de las presiones inflacionarias que afectan los presupuestos familiares.

​A diferencia de encuentros recientes donde el banco central mostró consenso en sus decisiones, la resolución adoptada al término de la reunión de dos días del Comité Federal de Mercado Abierto no fue unánime. Dos integrantes del equipo directivo manifestaron formalmente su disidencia frente a la postura de pausar los ajustes: la gobernadora de la junta de la Reserva Federal, Lisa Cook, y la presidenta del Banco de la Reserva Federal de Cleveland, Beth Hammack. Ambas funcionarias votaron a favor de aplicar un incremento inmediato de un cuarto de punto porcentual para mitigar la aceleración de los precios.

​La disidencia de Cook cobra particular relevancia en el escenario institucional, al tratarse de la primera vez que la funcionaria vota en contra de la postura mayoritaria del organismo. La votación se produjo en un entorno de renovadas tensiones políticas, luego de que el presidente Donald Trump insistiera durante el presente mes en sus intentos por promover la destitución de Cook de su cargo en el directorio. Por su parte, Hammack ha mantenido una postura firme de advertencia frente a los riesgos del encarecimiento del costo de vida en las declaraciones públicas ofrecidas a lo largo de los últimos meses.

​Los responsables de la política monetaria enfrentan un panorama macroeconómico complejo donde la inflación se mantiene por encima de los objetivos oficiales a largo plazo. En esta coyuntura, el repunte del costo de vida está impulsado principalmente por el alza continua en los precios de la energía y la gasolina, un fenómeno estrechamente vinculado a las repercusiones del conflicto bélico en curso con Irán. Pese al impacto en los precios, la resiliencia observada en los indicadores de empleo otorga al banco central cierto margen para considerar ajustes adicionales en la tasa monetaria que permitan desacelerar el ritmo económico sin estrangular la actividad productiva.

​En el comunicado oficial divulgado tras la reunión, las autoridades del instituto emisor señalaron que la actividad económica nacional continúa expandiéndose a un «ritmo sólido», destacando de manera particular que el gasto interno de los hogares ha demostrado ser «resiliente» ante las presiones del entorno. Asimismo, los análisis del comité indican que la generación de empleos avanza de forma proporcional con el crecimiento de la fuerza laboral, manteniendo la tasa de desempleo en niveles estables y sin variaciones de gran magnitud.

​No obstante la pausa decretada en esta oportunidad, el marco de proyecciones trazado por los responsables de la política monetaria contempla la posibilidad de retomar las alzas antes de concluir el año. Tomando como referencia las previsiones formuladas desde la sesión de septiembre, los analistas proyectan un eventual incremento de 25 puntos básicos durante la próxima reunión programada para los primeros días de diciembre, condicionado al comportamiento que registren los principales indicadores de precios y empleo en las semanas venideras.

​Frente a los cuestionamientos de la prensa sobre la posible injerencia de factores externos o electorales en las deliberaciones, el presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, rechazó de manera categórica cualquier interferencia de carácter político en las determinaciones tomadas por la institución. El funcionario remarcó el carácter independiente y técnico de los debates llevados a cabo a puerta cerrada por los miembros del comité.

​Durante la conferencia de prensa posterior al anuncio del tipo de interés, Warsh afirmó con firmeza que a lo largo de las reuniones de trabajo «no escuché ni una sola mención sobre política», descartando cualquier presión sobre la junta directiva. «No creo que haya desempeñado ningún papel en la decisión, no solo para mí, sino para mis colegas presentes en la sala», aseveró el titular del banco central ante los periodistas congregados en la sede de la institución.

​A pesar de negar influencias externas en las resoluciones del organismo, el titular del banco emisor dejó entrever que el comité mantendrá una postura atenta de cara a su próximo encuentro de diciembre, el cual se celebrará una vez superada la jornada de elecciones legislativas. Las declaraciones de los funcionarios sugieren que la acumulación de datos macroeconómicos durante las próximas semanas resultará determinante para definir si se aplica un nuevo ajuste al costo del dinero.

​En referencia al flujo de cifras que evaluará la institución antes de adoptar su próxima postura, Warsh sostuvo que «el próximo período será rico en información, algo que no tiene nada que ver con la política». El planteamiento refuerza la postura institucional del banco central de basar sus decisiones en métricas empíricas sobre el desempeño del mercado laboral, los patrones de consumo y el comportamiento del índice de precios al consumidor.

​El historial operativo de la Reserva Federal evidencia que el organismo ha dispuesto ajustes o pausas en las tasas de interés en momentos cercanos a elecciones presidenciales y de mitad de mandato a lo largo de la última década. En reiteradas ocasiones, la dirigencia del banco ha insistido en que las acciones del comité se implementan con independencia del calendario electoral, enfocándose exclusivamente en el mandato dual de procurar el pleno empleo y la estabilidad de precios en la economía estadounidense.

​El desenlace de las próximas decisiones sobre los tipos de interés dependerá en gran medida de la velocidad con que se transmitan las presiones energéticas a los demás componentes de la canasta básica. Con un mercado laboral firme y dos votos disidentes que abogan por una mayor restricción monetaria, la Reserva Federal se encamina hacia su reunión de cierre de año en medio de un delicado equilibrio entre frenar la inflación y preservar la estabilidad del crecimiento económico.