Del caviar a las cervezas de $20: el alto costo de comer y beber en el Mundial 2026 sorprende a aficionados


Por El Latino Newsroom


Entre boletos de entrada, vuelos internacionales, hospedaje y transporte, muchos seguidores del fútbol ya esperaban gastar más de lo habitual. Sin embargo, para numerosos visitantes, uno de los mayores choques ha llegado al momento de comprar comida y bebidas dentro de los estadios.


Desde cervezas que superan los 20 dólares hasta platillos gourmet poco comunes en eventos deportivos, los precios en varias sedes del Mundial han generado sorpresa, críticas y debates entre aficionados que no están acostumbrados a los costos que suelen encontrarse en grandes espectáculos deportivos de Estados Unidos y Canadá.


La situación ha llamado especialmente la atención entre los visitantes provenientes de Europa y América Latina, donde los alimentos y bebidas en estadios suelen tener precios considerablemente más bajos.


Aunque los organizadores defienden los costos como parte de la realidad económica de los recintos deportivos norteamericanos, muchos aficionados consideran que algunos productos alcanzan niveles excesivos.


A pesar de las quejas, las largas filas en los puestos de comida y bebida continúan siendo una constante en las diferentes sedes del torneo.


La cerveza se ha convertido en uno de los productos más comentados durante las primeras semanas del campeonato.


En ciudades como Toronto, algunos aficionados han reportado pagar más de 24 dólares canadienses por una cerveza, equivalente a aproximadamente 17 dólares estadounidenses o cerca de 15 euros.


Para muchos visitantes internacionales, el precio resulta difícil de justificar.


Ese fue el caso de Thomas Schüller, un ingeniero alemán que viajó a Canadá para seguir a su selección durante el torneo. Mientras sostenía una cerveza adquirida dentro del estadio, expresó su frustración por el costo.


“Es injusto. No está bien. Está mal”, comentó al referirse al precio de la bebida.
Schüller explicó que una cerveza similar en Alemania cuesta aproximadamente una tercera parte de lo que pagó durante el Mundial.


Sin embargo, cuando se le preguntó si el precio le impediría comprar otra, reconoció entre risas que probablemente volvería a hacerlo.


La situación refleja una realidad que muchos aficionados enfrentan durante grandes eventos deportivos: aunque los precios generan descontento, la experiencia única de asistir a una Copa del Mundo suele prevalecer sobre las consideraciones económicas.


Además de las bebidas, algunos menús han llamado la atención por incluir opciones poco convencionales.


En Miami, por ejemplo, los aficionados pueden encontrar una bandeja de tater tots acompañados de caviar con un precio de 75 dólares. También se ofrece una enorme empanada de aproximadamente 2,2 kilogramos, diseñada para compartir entre varias personas, cuyo costo alcanza los 40 dólares.


En Los Ángeles, otro de los productos que ha despertado curiosidad es una hamburguesa denominada “Twinkie cheeseburger”, disponible por 22 dólares. A pesar del nombre, el platillo no contiene el popular pastelito estadounidense, sino que utiliza una preparación inspirada en su forma y apariencia.


Mientras tanto, en Guadalajara, México, algunos aficionados consideran que los precios son más accesibles. Entre las opciones más populares destacan tacos de rib-eye vendidos por alrededor de 8 dólares cada uno, una cifra que muchos visitantes consideran razonable en comparación con otras sedes.


La diversidad gastronómica se ha convertido en parte importante de la experiencia del torneo, ya que cada ciudad anfitriona busca reflejar su identidad culinaria a través de la oferta disponible en los estadios.


Aunque las quejas son frecuentes, los expertos señalan que los costos observados durante el Mundial no son necesariamente diferentes a los que se registran regularmente en eventos deportivos profesionales de Norteamérica.


Los estadios utilizados para el torneo albergan habitualmente partidos de la NFL, encuentros de fútbol universitario y otros espectáculos masivos donde los precios de alimentos y bebidas suelen ser elevados.


Para los residentes estadounidenses, pagar entre 15 y 20 dólares por una cerveza en un estadio no resulta particularmente extraño. Sin embargo, para visitantes procedentes de países donde los eventos deportivos mantienen precios más moderados, la diferencia puede ser considerable.


La combinación de gastos acumulados también contribuye al malestar.


Muchos aficionados han desembolsado miles de dólares en boletos aéreos, hospedaje y entradas para los partidos. Al sumar comidas, bebidas, transporte local y recuerdos oficiales, el presupuesto total de una experiencia mundialista puede superar fácilmente las expectativas iniciales.


Aun así, la demanda continúa siendo alta.


Las sedes del Mundial han registrado una asistencia masiva y una fuerte actividad comercial. Los puestos de comida mantienen largas filas durante los encuentros más importantes y los productos más populares suelen agotarse rápidamente.


Especialistas en marketing deportivo señalan que la Copa del Mundo representa una oportunidad única para millones de personas, muchas de las cuales ahorran durante años para asistir al evento. Esa disposición a gastar contribuye a sostener los elevados precios observados en varias sedes.


Para las ciudades anfitrionas, el torneo también representa una importante fuente de ingresos gracias al turismo internacional y al consumo asociado con los partidos.


La FIFA ha promovido esta edición del Mundial como la más grande de la historia, con un número récord de selecciones participantes y millones de aficionados desplazándose entre Estados Unidos, México y Canadá.


Con estadios llenos y una demanda que se mantiene fuerte, todo indica que los elevados precios de comida y bebida seguirán siendo parte de la conversación durante el resto del campeonato.


Mientras algunos aficionados protestan por pagar más de 20 dólares por una cerveza o decenas de dólares por un platillo especial, otros consideran que forma parte del costo de vivir una experiencia que quizás solo ocurra una vez en la vida.


Al final, para muchos seguidores del fútbol, el precio puede parecer excesivo, pero la oportunidad de ver a sus selecciones en una Copa del Mundo sigue siendo una experiencia difícil de rechazar.