
L@s maestr@s nos reunimos cada semana para colaborar.
Compartimos recursos, lecciones, analizamos resultados de exámenes y planeamos. Una docente compartió que tiene una clase muy difícil: sus estudiantes no escuchan, no hacen caso, son muy inquietos y tienen mucha dificultad para enfocarse y realizar su trabajo.
Todo esto impide que la maestra enseñe las lecciones.
Ese comentario fue como un dulce en el piso, y miles de hormigas corriendo hacia él, de repente, todo el grupo de maestras empezó a compartir y a opinar lo mismo: los estudiantes son más irrespetuosos que antes.
No tienen miedo a la autoridad, como si nada les importara.
¿Qué cambió?
¿Qué cambió? ¿Por qué son así ahora? Es obvio que la respuesta no es solo una. Hay varios motivos.
Los padres de ahora son más permisivos.
Asistí a un partido de fútbol y, enfrente de mí, estaba una familia: la madre, el padre y dos niñas. Durante todo el partido, las niñas se la pasaron brincando, jugando, hasta le pegaron a un señor con sus carteles por accidente.
Los padres no dijeron nada. Jamás les dijeron: “Siéntate”, “Ponte en paz”, “Compórtate”, ni nada. Fue obvio que las niñas mandan en ese hogar.
Tecnología y atención
Otro problema es que los niños están creciendo con tabletas y celulares en mano.
En la escuela se nota la poca atención que ponen.
Se distraen bastante, ya que están acostumbrados a ver videos que duran segundos y nada más.
¿Qué pueden hacer los padres?
¿Qué pueden hacer los padres? Recordarles a sus hijos que deben ser respetuosos en clase.
Asegurarse de que tengan buenas calificaciones, que hagan su tarea. Mantener comunicación regular con los maestros. Preguntar sobre su comportamiento.
Muy importante: monitorear el uso de iPads y celulares.
L@s niñ@s pasan horas pegados al celular, mientras l@s adultos lo permiten con tal de que estén callad@s y sentad@s sin molestar, y también porque ell@s mismos tienen ese mal hábito.
Si los padres enseñan amabilidad, respeto y buen comportamiento en casa, los maestros se enfocan en enseñar las materias de matemáticas, ciencia, escritura, lectura, etc.
Pero lamentablemente, los maestros primero tienen que enseñar cómo sentarse, cómo ser respetuosos, cómo compartir, y luego enseñar las materias.
Antes y ahora
Cuando yo era pequeña, mi papá nos daba una miradita y ya sabíamos que teníamos que portarnos bien.
Hoy en día, las miradas duras no funcionan.
L@s niñ@s continúan con su mal comportamiento.
Alimentación y comportamiento
Sin duda, la alimentación también afecta el comportamiento de los niños.
Comen comida chatarra regularmente, beben bebidas azucaradas que aumentan su energía, y no pueden enfocarse, impidiendo que aprendan.
Una responsabilidad compartida
Son muchos los factores por los cuales los estudiantes actúan de manera negativa en la escuela.
Padres y maestr@s deben trabajar junt@s para asegurar que los estudiantes tengan una buena educación y un futuro brillante.
Es importante que las escuelas también sean espacios donde los padres aprendan. Talleres, charlas, convivencias: cualquier esfuerzo que acerque a las familias a la comunidad escolar fortalece la formación del estudiante.
La educación no es solo responsabilidad del maestro, sino de tod@s.
