México teme nueva ola de violencia tras muerte de “El Mencho”, líder del CJNG, abatido por el Ejército


Por Redacción
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México amaneció en alerta tras la muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, conocido como “El Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), abatido por el Ejército durante un operativo en el estado de Jalisco.
La caída del que era considerado uno de los narcotraficantes más poderosos del país provocó una ola de violencia coordinada que incluyó más de 250 bloqueos carreteros, incendios de vehículos y enfrentamientos armados en al menos 20 estados, según informaron autoridades federales.


Gobiernos estatales suspendieron clases, limitaron actividades públicas y exhortaron a la población a permanecer en sus hogares. En Guadalajara, capital de Jalisco y bastión histórico del CJNG, la actividad quedó prácticamente paralizada el domingo. Comercios cerraron temprano y el aeropuerto internacional operó con personal reducido tras escenas de pánico entre viajeros.


La presidenta Claudia Sheinbaum llamó a la calma en un mensaje difundido la noche del domingo y aseguró que las fuerzas federales habían restablecido el control en la mayoría de los puntos afectados. Sin embargo, el temor a represalias y ajustes de cuentas se extendía entre la población.


De acuerdo con autoridades de seguridad, el operativo para capturar a Oseguera Cervantes se llevó a cabo en el municipio de Tapalpa, a unas dos horas de Guadalajara. Durante la intervención, militares fueron atacados por hombres armados, lo que derivó en un intenso tiroteo.


Cuatro presuntos integrantes del cártel murieron en el lugar. Oseguera Cervantes resultó herido y falleció posteriormente mientras era trasladado en avión a Ciudad de México, informó la Secretaría de la Defensa Nacional.


En paralelo, la violencia se propagó por distintos estados. En Jalisco, Michoacán y Guanajuato se reportaron al menos 14 muertes adicionales, entre ellas siete elementos de la Guardia Nacional. Las autoridades atribuyeron los ataques a células del CJNG que reaccionaron tras conocerse la muerte de su líder.


Imágenes difundidas en redes sociales mostraban carreteras bloqueadas con camiones incendiados y columnas de humo elevándose en zonas urbanas y turísticas, incluyendo áreas cercanas a Puerto Vallarta. En Guadalajara, pasajeros del aeropuerto buscaron refugio detrás de mobiliario ante rumores de posibles enfrentamientos.


“Mi plan es salir lo antes posible, pero tengo miedo de los bloqueos”, dijo una viajera de 64 años mientras intentaba coordinar su traslado hacia su hogar.


La muerte de “El Mencho” también tiene implicaciones diplomáticas. La Casa Blanca confirmó que Estados Unidos proporcionó apoyo de inteligencia para la operación. Funcionarios estadounidenses calificaron al líder del CJNG como uno de los principales traficantes de fentanilo hacia territorio estadounidense.


El presidente Donald Trump ha intensificado la presión sobre México para frenar el flujo de drogas sintéticas, especialmente fentanilo, responsable de decenas de miles de muertes por sobredosis en Estados Unidos cada año. En febrero de 2025, su administración designó al CJNG como organización terrorista extranjera, ampliando herramientas legales para combatirlo.


El embajador estadounidense en México, Ron Johnson, reconoció el trabajo de las fuerzas armadas mexicanas y destacó que la cooperación bilateral en materia de seguridad ha alcanzado “niveles sin precedentes”.


Para el gobierno de Sheinbaum, la operación representa un golpe estratégico contra uno de los cárteles más violentos y de mayor expansión territorial. Sin embargo, analistas advierten que la eliminación de un líder no necesariamente debilita de forma duradera a las estructuras criminales.


Expertos en seguridad señalan que la muerte de un capo suele generar disputas internas y luchas entre facciones rivales. El CJNG, fundado alrededor de 2009, se consolidó como una de las organizaciones criminales más poderosas del país, con presencia en gran parte del territorio nacional y amplias redes internacionales.


El grupo se distinguió por su capacidad de fuego y tácticas sofisticadas, incluyendo el uso de drones con explosivos y ataques directos contra fuerzas militares, incluso el derribo de helicópteros. En 2020, perpetró un intento de asesinato contra el entonces jefe de la policía capitalina en el corazón de Ciudad de México.


La estrategia de “descabezamiento” de cárteles —centrada en capturar o abatir líderes— ha sido cuestionada en el pasado por generar fragmentación y escaladas violentas. Sheinbaum había criticado esa política cuando era jefa de Gobierno capitalina, argumentando que debía complementarse con inteligencia financiera y programas sociales.


No obstante, desde que asumió la presidencia, su administración ha adoptado una postura más confrontacional frente a los grupos criminales, en parte ante la presión de Washington y el impacto político de la crisis del fentanilo.


David Mora, analista del International Crisis Group, señaló que el operativo podría interpretarse como un mensaje a Estados Unidos de que México está dispuesto a actuar con firmeza. “Pero también podría abrir la puerta a más violencia mientras otros grupos intentan expandir su control”, advirtió.


En medio de la incertidumbre, la población en varias regiones permanecía en alerta. Autoridades estatales reforzaron la presencia de fuerzas de seguridad en carreteras y centros urbanos. Escuelas en distintas entidades suspendieron actividades presenciales y algunas empresas redujeron horarios.


El gobierno federal aseguró que la mayoría de los bloqueos habían sido despejados y que la situación estaba bajo control. Sin embargo, expertos advierten que las próximas semanas serán clave para determinar si la estructura del CJNG logra reorganizarse bajo un nuevo liderazgo o si se produce una fragmentación que derive en disputas sangrientas.


Para México, la muerte de “El Mencho” marca el fin de una era en el panorama del narcotráfico, pero no necesariamente el fin de la violencia asociada a las drogas. El desafío inmediato para la administración de Sheinbaum será contener posibles represalias y evitar que el vacío de poder se traduzca en una nueva espiral de enfrentamientos.


Mientras tanto, comunidades enteras observan con cautela el desarrollo de los acontecimientos, conscientes de que la caída de un líder puede significar tanto un avance en la lucha contra el crimen organizado como el inicio de una etapa aún más incierta.