Por Redacción
Redaccion@latinocc.com
Miles de mujeres salieron el domingo a las calles en varias ciudades de América Latina para conmemorar el Día Internacional de la Mujer, una jornada marcada por protestas contra la violencia de género, reclamos por igualdad y preocupaciones sobre posibles retrocesos en los derechos conquistados en las últimas décadas.
Vestidas con camisetas moradas y portando pañuelos morados y verdes, símbolos del movimiento feminista en la región, manifestantes marcharon por avenidas principales de capitales como Ciudad de México, Santiago, Montevideo, Asunción y Quito.
Las movilizaciones estuvieron acompañadas de consignas como “ni una más” y “ni una asesinada más”, que reflejan la indignación por los altos niveles de violencia contra las mujeres en el continente.
En la capital mexicana, miles de manifestantes desbordaron la avenida Reforma y avanzaron entre cantos y tambores hacia el Zócalo, la principal plaza del país.
Entre la multitud se encontraba Marina Hidalgo, una estudiante de preparatoria de 18 años que sostenía una pancarta con la frase “yo no quiero que me pase lo mismo” junto a la fotografía de Kimberly Ramos, una joven universitaria hallada muerta el 2 de marzo en el estado de Morelos.
Días después, las autoridades localizaron en el mismo estado el cuerpo de otra estudiante universitaria, Karol Toledo.
Los casos se suman a otros asesinatos de mujeres registrados esa misma semana en el Estado de México, entre ellos los de Ana Karen Nute, Patricia Hernández y Jarim Roldán.
Las muertes provocaron protestas en los últimos días en Cuernavaca, capital de Morelos, donde activistas exigieron justicia y denunciaron lo que consideran una respuesta insuficiente de las autoridades ante la violencia de género.
Aunque México ha reportado en los últimos años una ligera reducción en los homicidios de mujeres y feminicidios, las cifras siguen siendo preocupantes.
El año pasado se registraron 706 feminicidios en el país. La tasa de homicidios de mujeres se ubicó en 5,6 por cada 100.000 mujeres en 2024, frente a 3,9 por cada 100.000 registradas en 2014.
Protestas y demandas en distintas ciudades de la región

Las movilizaciones por el Día Internacional de la Mujer se extendieron a varias capitales latinoamericanas.
En Santiago de Chile, decenas de miles de mujeres marcharon para reivindicar derechos laborales, sociales y reproductivos.
La manifestación también incluyó críticas contra el presidente electo José Antonio Kast, quien asumirá el cargo esta semana, en lo que analistas consideran el giro político hacia la derecha más pronunciado en Chile desde el final de la dictadura militar.
En Montevideo, colectivos feministas uruguayos marcharon en una extensa columna violeta por la avenida 18 de Julio, una de las principales arterias de la capital, desde la Plaza Independencia hasta la Universidad de la República.
La movilización fue convocada por cerca de 30 organizaciones agrupadas en la plataforma Vía al 8M, que promovió una jornada de protesta bajo la consigna de una “acción feminista antiimperialista” y en defensa de la soberanía de los pueblos.
Karina Machado, una empleada doméstica de 35 años que participó en la marcha, afirmó que las movilizaciones buscan mantener vigentes los derechos conquistados por generaciones anteriores.
“Es una reivindicación de la lucha que viene sucediendo desde hace muchos años”, dijo Machado. “Gracias a esa lucha las mujeres de hoy podemos gozar de derechos que antes no existían”.
En Paraguay, unas 2.000 personas participaron en una marcha en Asunción centrada principalmente en denunciar las desigualdades laborales.
La movilización reunió a sindicatos de trabajadoras domésticas, docentes, trabajadoras sexuales, campesinas e indígenas, además de profesionales del sector salud y activistas.
“Ni precarizadas ni sumisas. Defendemos nuestros derechos”, fue la consigna que acompañó la marcha desde la Plaza Uruguaya hasta la Plaza de la Democracia.
Fátima Aguilar, escritora y docente de 37 años, explicó que muchas mujeres paraguayas siguen enfrentando violencia y condiciones laborales precarias.
“Seguimos exigiendo justicia ante tanta violencia y precarización laboral”, dijo Aguilar, quien también pidió una educación con perspectiva de género y mayor acceso a la justicia para las víctimas.
En Ecuador, manifestaciones similares se registraron en Quito y otras ciudades.
Activistas denunciaron que la violencia de género sigue cobrando vidas en el país.
Según la Fundación Aldea, organización que monitorea los feminicidios en Ecuador, al menos 411 mujeres fueron asesinadas en el país por razones de género en los últimos años.
En la ciudad amazónica de Puyo, mujeres indígenas se manifestaron con vestimenta tradicional para destacar su papel en la defensa de los derechos de las mujeres y de los territorios indígenas.
“Como mujeres indígenas también recordamos la lucha de nuestras abuelas”, dijo Noemí Gualinga, integrante del pueblo kichwa.
Violencia persistente y temores de retroceso político

Las manifestaciones se desarrollaron en un contexto regional marcado por altos niveles de violencia contra las mujeres.
Según datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), al menos 3.828 mujeres fueron víctimas de feminicidio o de muertes violentas por razones de género en 26 países y territorios de la región durante 2024.
Esto equivale a un promedio de 11 asesinatos de mujeres cada día.
La tasa más alta de feminicidios en la región corresponde a Honduras, con 4,3 casos por cada 100.000 mujeres.
Le siguen países como México, Guatemala, República Dominicana, Puerto Rico, Cuba y Bolivia.
La violencia no se limita a los asesinatos.
Según estimaciones de la Organización Mundial de la Salud y agencias de Naciones Unidas, una de cada tres mujeres mayores de 15 años en América Latina ha sufrido violencia física o sexual en algún momento de su vida.
Además de denunciar estas cifras, muchas activistas expresaron preocupación por cambios políticos en varios países de la región.
En los últimos meses, América Latina ha registrado victorias electorales de candidatos de derecha o conservadores en países como Honduras, Costa Rica y Chile.
Algunas organizaciones feministas temen que estos cambios puedan traducirse en retrocesos en políticas de igualdad de género.
Las preocupaciones se intensificaron tras las medidas adoptadas en Argentina por el presidente Javier Milei, aliado político del presidente estadounidense Donald Trump.
Entre sus decisiones se encuentra la eliminación de la subsecretaría contra la violencia de género y recortes en programas sociales dirigidos a mujeres, como parte de su política de reducción del gasto público.
Para Estefanía Vela, directora ejecutiva de la organización mexicana Intersecta, que promueve políticas públicas para la igualdad de género, el giro político de la región podría implicar un retorno a modelos tradicionales de género.
“El riesgo es regresar a roles tradicionales que ya habían sido cuestionados y superados en muchos países”, advirtió.
Sin embargo, algunas activistas señalan que también existen avances en otros lugares.
En México, por ejemplo, la llegada de Claudia Sheinbaum a la presidencia en octubre de 2024 marcó un hito al convertirse en la primera mujer en ocupar ese cargo en la historia del país.
Durante su gobierno se han impulsado reformas para fortalecer la protección de las mujeres, promover la igualdad salarial y obligar a las fiscalías a investigar los asesinatos de mujeres con perspectiva de género.
Para muchas manifestantes, las marchas del Día Internacional de la Mujer no solo sirven para denunciar la violencia y la desigualdad, sino también para recordar que los derechos conquistados requieren defensa constante.
