Por Redacción
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Irán nombró el lunes al clérigo de línea dura Mojtaba Jamenei como nuevo líder supremo del país tras la muerte de su padre, el ayatolá Alí Jamenei, en medio de la escalada militar entre Irán, Estados Unidos e Israel, un movimiento que analistas consideran una señal de que Teherán no planea reducir las hostilidades en el conflicto regional.
La designación convierte a Mojtaba Jamenei, de 56 años, en el tercer líder supremo en la historia de la República Islámica desde la revolución de 1979. Su ascenso se produce mientras continúan intensos bombardeos estadounidenses e israelíes contra objetivos iraníes y mientras Irán responde con ataques con misiles y drones en la región.
El nuevo líder mantiene estrechos vínculos con la Guardia Revolucionaria iraní, la poderosa fuerza militar y paramilitar que ha estado involucrada en ataques contra Israel y contra países árabes del Golfo desde el inicio de la guerra.
El nombramiento también se interpreta como un desafío del gobierno iraní, que enfrenta una semana de ataques militares y una creciente presión internacional. La decisión de mantener el liderazgo dentro de la familia del ayatolá asesinado sugiere que el país busca continuidad en su estrategia política y militar.
La reacción internacional fue inmediata. Los mercados financieros globales registraron fuertes caídas tras conocerse la noticia, mientras que los precios del petróleo se dispararon ante los temores de una escalada prolongada del conflicto.
El crudo Brent, referencia internacional, llegó a acercarse a los 120 dólares por barril el lunes, lo que representa un aumento cercano al 65% desde el inicio de la guerra. En Wall Street, el índice industrial Dow Jones cayó más de 600 puntos poco después de la apertura de los mercados.
Funcionarios del Grupo de los Siete (G7), reunidos en Bruselas, indicaron que por el momento no planean liberar reservas estratégicas de petróleo para estabilizar los precios, aunque afirmaron que siguen evaluando la evolución del mercado energético.
Escalada militar golpea infraestructura energética y comercio petrolero
Mientras se anunciaba el nuevo liderazgo en Irán, los ataques militares continuaban en varios frentes de Medio Oriente.
Los ataques iraníes en el estrecho de Ormuz han reducido drásticamente el tránsito de buques petroleros por esa vía estratégica, por donde pasa aproximadamente una quinta parte del petróleo mundial.
Además, instalaciones energéticas en varios países de la región han sido atacadas o amenazadas.
Un incendio se registró en una instalación petrolera en Emiratos Árabes Unidos tras un ataque iraní, mientras que en Bahréin se reportaron daños en la única refinería de petróleo del país. Arabia Saudí informó que interceptó varios drones dirigidos contra el yacimiento petrolero de Shaybah.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, restó importancia a los temores sobre una posible escasez de petróleo.
“No hay escasez de petróleo”, escribió en su red social Truth Social. “Los precios volverán a bajar pronto”.
Trump también sugirió que las exportaciones energéticas desde Venezuela hacia Estados Unidos podrían ayudar a compensar las interrupciones del suministro.
El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, afirmó que Washington sigue avanzando hacia su objetivo de debilitar el arsenal de misiles balísticos de Irán y su capacidad para producirlos.
En Israel, las sirenas antiaéreas volvieron a sonar varias veces el lunes mientras misiles y drones iraníes continuaban atacando el país.
Un hombre murió en el centro de Israel durante un ataque con misiles, marcando la primera muerte en el país en una semana de hostilidades.
Israel respondió anunciando una “amplia ola de ataques” contra objetivos en la ciudad iraní de Isfahán, así como en la capital, Teherán, y otras zonas del sur del país.
Mientras tanto, Turquía informó que sistemas de defensa vinculados a la OTAN interceptaron un misil balístico que ingresó en su espacio aéreo, el segundo incidente de este tipo desde el inicio del conflicto.
Un líder aún más conservador que su padre
Mojtaba Jamenei había sido considerado durante años como uno de los posibles sucesores de su padre, incluso antes del ataque que acabó con la vida del líder supremo de 86 años.
El ataque también provocó la muerte de la esposa del ayatolá, Zahra Haddad Adel.
Aunque algunos reportes iniciales indicaron que el nuevo líder pudo haber resultado herido durante el ataque, medios estatales iraníes aclararon posteriormente que las heridas a las que se hacía referencia se remontaban a la guerra entre Irán e Irak en la década de 1980, en la que participó como combatiente.
Dentro de Irán, la decisión de que el liderazgo supremo pase de padre a hijo ha generado críticas entre algunos sectores políticos y religiosos, que consideran que la sucesión se asemeja a un sistema monárquico, algo que la revolución islámica buscó eliminar en 1979.
Sin embargo, la Asamblea de Expertos —el organismo clerical encargado de elegir al líder supremo— respaldó la designación.
Como líder supremo, Mojtaba Jamenei tendrá autoridad sobre las fuerzas armadas iraníes, el aparato judicial y las principales decisiones estratégicas del país, incluido el programa nuclear.
A pesar de que muchos de los principales centros nucleares iraníes han quedado gravemente dañados tras bombardeos estadounidenses durante el conflicto, expertos señalan que Irán aún posee reservas de uranio altamente enriquecido que podrían acercarlo técnicamente a la producción de armas nucleares.
Analistas advierten que el nuevo líder podría adoptar una postura aún más dura que la de su padre en relación con el programa nuclear.
Israel ya lo ha señalado como un posible objetivo militar, mientras que Trump lo calificó públicamente como “inaceptable” y lo desestimó como un “peso ligero”.
Crece tensión regional y víctimas del conflicto
La guerra también ha provocado un aumento de tensiones en todo Medio Oriente, con ataques contra varios países de la región.
Irán lanzó ataques contra Kuwait, Qatar y Bahréin, donde un impacto en una zona residencial dejó 32 personas heridas, incluidos varios niños.
En Emiratos Árabes Unidos, las autoridades informaron que fragmentos de misiles interceptados causaron heridas a dos personas en Abu Dabi.
Desde el inicio de la guerra, se han lanzado más de 250 misiles y más de 1.400 drones contra territorio emiratí, según datos oficiales.
Las autoridades también reportaron daños en plantas desalinizadoras en Bahréin, infraestructura crítica que abastece de agua a millones de personas en la región.
En Irak, defensas aéreas interceptaron un dron que se dirigía a un complejo militar estadounidense dentro del Aeropuerto Internacional de Bagdad. No se reportaron víctimas.
El conflicto ha dejado hasta ahora al menos 1.230 muertos en Irán, 397 en Líbano y 11 en Israel, según cifras oficiales.
Además, siete soldados estadounidenses han muerto desde el inicio de la guerra.
Ante el aumento de los ataques, el Departamento de Estado de Estados Unidos ordenó la salida del personal no esencial y de las familias de diplomáticos estadounidenses en Arabia Saudí y en varias misiones diplomáticas de la región.
