Por Redacción
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Un brote de hantavirus a bordo de un crucero en el Atlántico mantiene en alerta a autoridades sanitarias internacionales, luego de que la Organización Mundial de la Salud señalara la posibilidad de una transmisión limitada de persona a persona entre pasajeros.
El incidente ha dejado al menos tres personas fallecidas y varios casos sospechosos entre los cerca de 150 pasajeros y tripulantes del buque MV Hondius, que actualmente permanece frente a la costa de África occidental tras haber partido desde Ushuaia semanas atrás.
La doctora Maria Van Kerkhove explicó que, si bien el hantavirus no suele transmitirse entre humanos, no se puede descartar esa posibilidad en este caso debido al contacto cercano entre algunos de los infectados.
“Sabemos que algunos casos estuvieron en contacto muy estrecho. Como medida de precaución, asumimos que pudo haber transmisión entre personas”, indicó la especialista. No obstante, aclaró que el riesgo para la población general sigue siendo bajo.
Casos graves, evacuaciones y plan de respuesta internacional
Hasta el momento, se han identificado siete casos relacionados con el brote: dos confirmados y cinco sospechosos. Entre las víctimas mortales se encuentra una pareja de nacionalidad neerlandesa y un ciudadano alemán. Un pasajero británico permanece hospitalizado en estado grave, aunque presenta signos de mejoría.
Otros dos tripulantes con síntomas respiratorios están siendo evacuados mediante aeronaves especializadas equipadas para emergencias médicas, en una operación coordinada por la empresa operadora del crucero, Oceanwide Expeditions.
El plan de las autoridades contempla trasladar el barco hacia Islas Canarias, donde se llevará a cabo una investigación epidemiológica completa, además de un proceso de desinfección integral. Sin embargo, el puerto específico aún no ha sido confirmado por las autoridades sanitarias españolas.
Mientras tanto, a bordo del crucero se mantienen estrictas medidas de control, incluyendo aislamiento de casos sospechosos, protocolos de higiene reforzados y monitoreo constante de los pasajeros. La tripulación también ha implementado distanciamiento social y restricciones en áreas comunes.
Origen del brote y preocupación por una cepa poco común
Las autoridades sanitarias aún investigan cómo se originó el brote. Una de las principales hipótesis es que los primeros contagios ocurrieron fuera del barco, posiblemente en Argentina, antes del embarque.
El hantavirus suele transmitirse a través del contacto con fluidos de roedores infectados, como orina, heces o saliva. Sin embargo, existe una variante conocida como virus Andes —presente principalmente en Chile y Argentina— que puede transmitirse entre personas en circunstancias muy específicas.
La OMS considera probable que esta cepa esté involucrada en el brote actual, aunque se espera la confirmación mediante estudios de secuenciación genética.
Durante el viaje, los pasajeros participaron en actividades en entornos naturales remotos, incluyendo observación de fauna en islas donde habitan roedores, lo que también podría haber contribuido a la exposición al virus.
Una enfermedad poco común pero altamente letal
Aunque el hantavirus es raro, puede ser extremadamente peligroso. Según expertos en salud pública, la tasa de mortalidad en casos con complicaciones respiratorias puede alcanzar hasta el 38%.
Los síntomas iniciales incluyen fiebre, fatiga, dolor muscular y malestar general, similares a los de una gripe. Sin embargo, en casos graves, la enfermedad puede progresar rápidamente hacia neumonía, síndrome de dificultad respiratoria aguda y fallo orgánico.
Actualmente no existe un tratamiento específico para el hantavirus más allá del manejo de los síntomas, lo que hace crucial la detección temprana y la atención médica oportuna.
Las autoridades continúan con el rastreo de contactos, incluyendo pasajeros que compartieron vuelos con las víctimas, en un esfuerzo por contener cualquier posible propagación adicional.
A pesar de la gravedad de los casos, la OMS insiste en que el brote se encuentra contenido y no representa, por ahora, una amenaza amplia para la salud pública global.
