Por Redacción
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Las relaciones entre Gustavo Petro y Daniel Noboa atraviesan su momento más crítico en casi dos décadas, luego de que el mandatario colombiano anunciara el envío de una nota diplomática de protesta por el hallazgo de un artefacto explosivo en su territorio que, según afirmó, tendría origen militar ecuatoriano.
La nueva crisis bilateral marca una escalada significativa en las tensiones entre Colombia y Ecuador, que ya venían deteriorándose por desacuerdos en materia de seguridad fronteriza, narcotráfico y comercio. Analistas advierten que el conflicto podría tener implicaciones no solo diplomáticas, sino también económicas y de seguridad en la región andina.
El anuncio de Petro se produjo luego de que autoridades colombianas reportaran la localización de un explosivo en la comunidad de El Diviso, en el departamento del Putumayo, una zona fronteriza históricamente afectada por la presencia de grupos armados ilegales.
“Se ha comprobado que la bomba en territorio colombiano es del ejército ecuatoriano. La investigación continúa y habrá nota de protesta diplomática”, escribió Petro en su cuenta de X, elevando el tono del conflicto y generando una rápida respuesta desde Quito.
Escalada diplomática y versiones enfrentadas
El gobierno ecuatoriano rechazó de inmediato las acusaciones. Noboa calificó los señalamientos de “infundados” y aseguró que las operaciones militares recientes de su país se han llevado a cabo exclusivamente dentro de su jurisdicción.
Las autoridades ecuatorianas reconocieron haber ejecutado bombardeos estratégicos contra una facción disidente de las FARC, conocida como “Comandos de la Frontera”, pero insistieron en que dichas acciones no cruzaron la frontera hacia territorio colombiano.
“Estamos actuando en nuestro territorio, no en el suyo”, afirmó Noboa en respuesta directa a Petro, en un mensaje en el que también defendió su estrategia de seguridad basada en el uso de la fuerza contra organizaciones criminales.
Por su parte, el ministro de Defensa de Colombia, Pedro Sánchez, informó que el artefacto fue neutralizado mediante una detonación controlada realizada por expertos en explosivos. Según explicó, no hubo víctimas ni daños adicionales, y el riesgo para la población fue eliminado.
“El riesgo para la comunidad ya fue neutralizado. La investigación continúa para establecer cómo y por qué llegó ese artefacto explosivo a territorio colombiano”, señaló el funcionario, quien también indicó que se desplegó personal militar en la zona para analizar el origen del material.
El incidente ha despertado preocupación por la posibilidad de una violación de soberanía, un tema particularmente sensible en la historia reciente de ambos países. La última crisis de magnitud comparable ocurrió en 2008, durante la Operación Fénix, cuando fuerzas colombianas realizaron un ataque en territorio ecuatoriano contra un líder guerrillero, generando una ruptura diplomática temporal.
Impacto económico y diferencias en la lucha antidrogas
La tensión diplomática se produce en paralelo a un deterioro en las relaciones comerciales. Desde febrero de 2026, Ecuador ha impuesto aranceles a productos colombianos bajo el argumento de una “tasa de seguridad”, que inicialmente fue del 30% y luego aumentó al 50%.
Colombia respondió con medidas recíprocas, lo que ha afectado el intercambio comercial bilateral, estimado en más de 1.800 millones de dólares anuales. Sectores como cosméticos, confitería y autopartes han reportado una paralización casi total en las zonas fronterizas.
Empresarios de ambos países han expresado preocupación por el impacto de estas decisiones, advirtiendo que la escalada podría afectar el empleo y la estabilidad económica en regiones que dependen del comercio binacional.
En el fondo del conflicto también se evidencian profundas diferencias en la estrategia para combatir el narcotráfico. Mientras Noboa ha apostado por una política de mano dura, con apoyo de cooperación internacional y operaciones militares, Petro ha defendido un enfoque alternativo centrado en el desarrollo social, la erradicación concertada de cultivos ilícitos y el ataque a las estructuras financieras de los carteles.
“Desde el primer día hemos combatido al narcoterrorismo en todas sus formas”, afirmó Noboa, quien también acusó al gobierno colombiano de permitir la infiltración de grupos criminales en Ecuador por falta de control fronterizo.
Petro, por su parte, ha sido crítico de las estrategias tradicionales de guerra contra las drogas, calificándolas de ineficaces y promoviendo un cambio de paradigma en la región.
La creciente tensión ha generado preocupación en organismos internacionales como la Comunidad Andina de Naciones, que ha instado a ambas partes a recurrir al diálogo y a los canales diplomáticos para evitar una escalada mayor.
Expertos en relaciones internacionales señalan que la situación podría agravarse si no se logra una pronta clarificación sobre el origen del artefacto explosivo. También advierten que el deterioro simultáneo de los vínculos diplomáticos y comerciales aumenta el riesgo de una crisis prolongada.
A medida que avanzan las investigaciones, la atención se centra en si ambos gobiernos podrán reducir las tensiones o si el conflicto marcará un nuevo capítulo de confrontación en la región andina.
