Por Redacción
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La muerte de una mujer baleada por un agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) durante una redada migratoria desató una ola de indignación, protestas masivas y tensiones políticas en Minneapolis, mientras autoridades estatales y federales se enfrentan por el control de la investigación y el alcance de la operación migratoria más grande emprendida hasta ahora por el gobierno del presidente Donald Trump.
La víctima, identificada como Renee Good, de 37 años y madre de tres hijos, murió tras recibir un disparo en la cabeza durante un operativo realizado en un vecindario residencial al sur del centro de la ciudad. El tiroteo, captado en video por transeúntes, se convirtió rápidamente en el detonante de manifestaciones que se extendieron dentro y fuera de Minnesota, avivando el debate nacional sobre el uso de la fuerza por parte de agentes federales y el endurecimiento de las políticas migratorias.
Desde el miércoles por la noche, Minneapolis vive bajo una creciente tensión social. Escuelas cancelaron clases como medida preventiva, el gobernador exigió transparencia en la investigación y decenas de organizaciones comunitarias pidieron la salida inmediata de los agentes federales del estado.
Un operativo federal que desató protestas en todo el país
El Departamento de Seguridad Nacional confirmó que ha desplegado más de 2,000 agentes federales en el área metropolitana de Minneapolis, en lo que describe como su mayor operación de control migratorio hasta la fecha. Según la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, más de 1,500 personas han sido arrestadas desde el inicio de los operativos.
La presencia masiva de agentes provocó protestas frente a un edificio federal que sirve como centro logístico de las redadas. Manifestantes corearon consignas como “No más ICE”, “Justicia ahora” y “ICE fuera de Minnesota”, mientras agentes de la Patrulla Fronteriza utilizaron gas pimienta y gas lacrimógeno para dispersar a la multitud.
Las manifestaciones no se limitaron a Minneapolis. Protestas similares se registraron o fueron convocadas en ciudades como Nueva York, Seattle, Detroit, Washington D.C., Los Ángeles, Filadelfia, San Antonio, Nueva Orleans y Chicago, así como en comunidades más pequeñas de Arizona, Carolina del Norte y Nuevo Hampshire.
Para muchos activistas, la muerte de Good simboliza una escalada peligrosa en la aplicación de la ley migratoria. “Deberíamos estar horrorizados”, dijo una manifestante durante una protesta. “Nuestro gobierno está librando una guerra contra su propia gente”.
Videos, versiones enfrentadas y una investigación bajo disputa
Las imágenes del tiroteo muestran a un agente acercándose a una camioneta detenida en medio de la calle, exigiendo que la conductora abra la puerta y sujetando la manija. El vehículo comienza a avanzar lentamente, momento en el que otro agente, ubicado frente al automóvil, desenfunda su arma y dispara al menos dos veces a corta distancia.
No está claro si el vehículo llegó a impactar al agente. Tampoco hay evidencia pública de que Good hubiera tenido contacto previo con ICE antes del incidente. Tras los disparos, la camioneta avanzó descontrolada y terminó chocando contra vehículos estacionados.
La secretaria Noem calificó el hecho como un “acto de terrorismo doméstico” contra agentes federales y aseguró que la conductora intentó atropellarlos. El presidente Trump respaldó esa versión en redes sociales, defendiendo la actuación del ICE.
Sin embargo, el alcalde de Minneapolis, Jacob Frey, rechazó categóricamente esa narrativa. “Decir que esto fue autodefensa es una mentira”, afirmó tras revisar los videos. Frey exigió la salida de los agentes federales y acusó a la administración Trump de manipular los hechos.
La controversia se profundizó cuando la Oficina de Aprehensión Criminal de Minnesota anunció su retiro de la investigación, luego de que fiscales federales le negaran acceso a pruebas clave.
“Sin acceso completo a la evidencia y a los testigos, no podemos cumplir con los estándares que exige la ley de Minnesota”, declaró el superintendente Drew Evans.
El gobernador Tim Walz exigió que el estado participe en la investigación, argumentando que sin supervisión estatal será imposible que la población confíe en los resultados. “Cuando personas en el más alto nivel ya han emitido juicios basados en información falsa, la credibilidad está en juego”, dijo Walz.
Noem respondió que Minnesota no tiene jurisdicción en el caso, lo que intensificó el choque entre autoridades estatales y federales.
Una escalada migratoria con consecuencias humanas
El tiroteo de Renee Good marca al menos la quinta muerte vinculada a redadas migratorias desde que el gobierno de Trump intensificó sus operativos en grandes ciudades. En Minneapolis, las redadas comenzaron esta semana bajo el argumento de combatir presunto fraude, incluyendo acusaciones que involucran a residentes de origen somalí.
La comunidad local ha denunciado que los operativos están generando miedo generalizado, paralizando barrios enteros y afectando a familias que no tienen antecedentes criminales.
Durante una vigilia celebrada la noche del miércoles, cientos de personas se reunieron para rendir homenaje a Good. En una de las grabaciones posteriores al tiroteo, se observa a una mujer que se identifica como la esposa de Macklin Good llorando cerca del vehículo, diciendo que la familia había llegado recientemente a Minnesota y que tenían un hijo pequeño.
Walz advirtió que estaba dispuesto a desplegar a la Guardia Nacional si la situación se deteriora, pero pidió a los manifestantes mantener la protesta pacífica. “Ellos quieren un espectáculo”, dijo, en referencia a la administración Trump. “No podemos dárselo”.
Mientras tanto, la operación migratoria continúa, pese a los llamados de líderes locales, defensores de derechos civiles y organizaciones comunitarias para que se suspendan las redadas y se realice una investigación independiente.
La muerte de Renee Good no solo ha dejado una familia devastada, sino que ha reavivado un debate nacional sobre los límites del poder federal, el uso de la fuerza y el costo humano de una política migratoria cada vez más agresiva.
