Por El Latino Newsroom
Las solicitudes de subsidio por desempleo en Estados Unidos retrocedieron a 194.000 la semana pasada, alcanzando su cifra más baja en tres meses y confirmando que los despidos se mantienen en niveles mínimos históricos en todo el país.
Este descenso representa una señal clara de la resistencia del mercado laboral estadounidense, donde la gran mayoría de los trabajadores continúa disfrutando de una sólida estabilidad en sus puestos.
El Departamento de Trabajo informó que las peticiones iniciales cayeron desde las 200.000 registradas la semana previa. Las solicitudes de prestaciones por desempleo son consideradas por analistas y economistas como un termómetro clave para medir el ritmo de recortes de personal, ofreciendo pistas valiosas sobre el rumbo general de la economía. En lo que va del presente año, el indicador se ha conservado firmemente por debajo de la barrera de las 230.000 solicitudes semanales.
Por su parte, el promedio móvil de cuatro semanas —una medida que ayuda a mitigar la volatilidad y los altibajos propios de las mediciones semanales— descendió a 197.750. Esta tendencia constata la renuencia de las empresas a desprenderse de sus empleados, pese a un entorno macroeconómico marcado por presiones inflacionarias y la constante incertidumbre en los costos energéticos.
Dinámica laboral: entre la moderación del gasto y la estabilidad del empleo
La solidez del mercado laboral estadounidense se produce a pesar de la escalada en los precios de la energía, un factor de costo que ha ejercido presión sobre las empresas y el presupuesto de los consumidores desde el estallido de las hostilidades con Irán a finales de febrero. A pesar de estos desafíos operativos, la mayoría de los empleadores mantiene la confianza suficiente en la economía interna y en sus niveles de ventas como para conservar a su plantilla actual.
Sin embargo, esta estabilidad en la retención de personal coexiste con un ritmo de contrataciones marcadamente cauteloso, dando forma a un fenómeno que diversos especialistas describen como un mercado de «ni contrato ni despido». La tasa de desempleo nacional experimentó un leve incremento el mes pasado, situándose en el 4,2%, una cifra que continúa siendo moderada y coherente con estándares históricos saludables.
En lo que va del año, el conjunto de los empleadores —incluyendo firmas privadas, organismos gubernamentales y entidades sin fines de lucro— ha añadido un promedio de 68.000 nuevos puestos de trabajo al mes. Esta cifra refleja un avance respecto al año 2025, cuando la creación mensual de empleo apenas promedió 9.700 plazas a causa del impacto de las elevadas tasas de interés y las políticas comerciales fluctuantes impuestas durante la administración del presidente Donald Trump.
Comparativa histórica y perspectivas a futuro
Pese a la mejoría registrada frente al año previo, el ritmo actual de contratación se encuentra sustancialmente por debajo de las 166.000 plazas mensuales que se generaban en promedio entre 2023 y 2024. Del mismo modo, dista de manera considerable del auge observado durante el periodo 2021-2022, cuando la apertura tras los confinamientos de la pandemia provocó un promedio de 491.000 contrataciones al mes.
La combinación de despidos mínimos e incorporación cautelosa de personal responde en gran medida a la memoria reciente del sector empresarial. Muchas compañías, tras haber experimentado severas dificultades para reclutar personal especializado tras la crisis sanitaria, prefieren mantener a sus trabajadores actuales antes que enfrentar futuros costos de recontratación y capacitación.
A medida que avanza el último trimestre del año, la capacidad de las empresas para sostener esta fuerza laboral será crucial para contener los temores de una desaceleración económica más profunda, mientras los analistas evalúan la evolución de la inflación energética y la respuesta del consumo interno.
