Por El Latino Newsroom
Un catastrófico terremoto de magnitud 7,4 sacudió el noroeste de Colombia la mañana del lunes, dejando un saldo trágico de al menos 111 personas muertas, cientos de heridos y un número indeterminado de víctimas atrapadas bajo los escombros de decenas de estructuras colapsadas.
Ante la magnitud de la tragedia humanitaria y los severos daños materiales que afectan a varios departamentos, el gobierno colombiano anunció que se dispone a declarar formalmente el estado de emergencia nacional para agilizar la respuesta estatal.
El potente movimiento telúrico ocurrió a las 7:34 de la mañana, hora local, sembrando el pánico en gran parte del territorio nacional. Según el informe oficial del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS, por sus siglas en inglés), el epicentro del sismo se localizó en el municipio de San José del Palmar, situado en el departamento del Chocó. La fuerza de las ondas sísmicas destruyó barrios enteros, colapsó importantes vías de comunicación y dejó a ciudades clave en una situación de vulnerabilidad extrema.
En una alocución televisada dirigida a toda la nación, el presidente Abelardo de la Espriella confirmó la inminente declaratoria de emergencia nacional. La medida ejecutiva permitirá la reasignación inmediata de partidas presupuestarias y la movilización de recursos logísticos con mayor agilidad hacia las zonas de desastre.
»La prioridad absoluta en este momento es rescatar a las personas que permanecen con vida debajo de los escombros», enfatizó el mandatario colombiano durante su intervención. De la Espriella detalló que los reportes preliminares de daños contabilizan afectaciones en más de 5.000 viviendas, desperfectos graves en 18 centros de salud y el colapso total o parcial de al menos 61 edificios en todo el país.
Estragos masivos en el Eje Cafetero y el Valle del Cauca

Las labores de socorro se concentran principalmente en las regiones centro-occidental y suroccidental de Colombia, donde la sacudida causó la mayor cantidad de pérdidas humanas e infraestructura destruida. Los departamentos de Risaralda, Valle del Cauca y Chocó concentran la cifra más alta de víctimas mortales registradas hasta el momento.
En Pereira, la capital departamental de Risaralda, la violencia del movimiento provocó la caída generalizada de los servicios de telefonía móvil y redes de comunicación. Una densa nube de polvo cubrió el horizonte de la ciudad visible desde las zonas altas tras la caída de múltiples edificaciones. La desesperación entre los habitantes era evidente mientras intentaban comunicarse con sus seres queridos.
»Es impactante, la ciudad se nos vino encima», relató afligida Mónica Sánchez en declaraciones concedidas a la prensa. Sánchez explicó que su fábrica de confección de uniformes sufrió daños irreparables al derrumbarse varias paredes interiores. «Simplemente no podías sostenerte en pie mientras todo caía».
La tragedia también golpeó con fuerza al departamento del Chocó, donde se registraron numerosas muertes. Entre los fallecidos confirmados en la región figura Mateo Valencia, el hijo menor del alcalde del municipio de Bahía Solano, un suceso que ha conmocionado profundamente a la comunidad local.
Hospitales destruidos y operaciones de rescate a contrarreloj
La emergencia sanitaria se ha tornado crítica en Cali, la tercera ciudad más poblada del país y la capital del departamento del Valle del Cauca. Las instalaciones hospitalarias de la urbe sufrieron daños estructurales catastróficos que complican la atención inmediata de los cientos de heridos que ingresan a los centros asistenciales.
La gobernadora del Valle del Cauca, Dilian Francisca Toro, informó sobre el colapso de una importante sección del Hospital Universitario de Cali, el centro de atención médica más relevante de la región suroccidental.
Toro confirmó que tras el derrumbe de la estructura, al menos cinco pacientes que se encontraban internados en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) quedaron atrapados bajo toneladas de concreto. Equipos de bomberos, efectivos militares y brigadas de búsqueda rescate urbano trabajan arduamente en el lugar para remover los restos con maquinaria especializada y herramientas manuales en un esfuerzo por salvar vidas.
Los cuerpos de socorro a nivel nacional, apoyados por la Defensa Civil y la Cruz Roja, continúan desplegados en las zonas siniestradas. Las autoridades han advertido que la cifra de fallecidos podría incrementarse significativamente en las próximas horas, a medida que las labores de remoción de escombros avancen en los 61 edificios colapsados registrados hasta la fecha.
