​Trump aprueba la primera ejecución por fusilamiento en el Ejército de EE.UU. desde la Segunda Guerra Mundial

​Por El Latino Newsroom

La decisión sienta un precedente histórico al convertirse en la primera ejecución de un integrante de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos bajo este método desde la Segunda Guerra Mundial, así como la primera aplicación de la pena capital a un miembro del servicio militar en 65 años.

​La medida fue anunciada por el Pentágono tras una recomendación formal emitida por el secretario de Defensa, Pete Hegseth. El portavoz del Departamento de Defensa, Sean Parnell, confirmó la aprobación ejecutiva a través de un mensaje en la red social X, señalando que la autoridad militar fijará la hora y el lugar del ajusticiamiento de Hasan, a quien describió como el extremista que abrió fuego contra tropas desarmadas. «Finalmente llegó el día del juicio final para Hasan», afirmó el portavoz en su declaración pública.

​Hasan, un mayor del Ejército de 55 años que se desempeñaba como psiquiatra militar, fue hallado culpable en julio de 2013 por un jurado compuesto por 13 oficiales militares. El tribunal lo condenó unánimemente a la pena de muerte tras atribuirle 13 cargos de homicidio premeditado y 32 cargos de intento de asesinato. Durante el proceso judicial, el acusado admitió la autoría del ataque perpetrado el 5 de noviembre de 2009 en el centro de procesamiento de la base de Texas, argumentando que su intención era proteger a los líderes talibanes en Afganistán de las tropas estadounidenses que se preparaban para ser desplegadas.

​Como resultado del enfrentamiento armado con los agentes de seguridad que procedieron a su arresto, Hasan recibió varios disparos que le provocaron una parálisis de la cintura hacia abajo. Desde entonces, el reo permanece confinado en una silla de ruedas en el corredor de la muerte de la prisión de máxima seguridad de Fort Leavenworth, Kansas, donde aguarda el cumplimiento de la sentencia.

​El procedimiento de la pena de muerte en las Fuerzas Armadas estadounidenses establece un protocolo estricto que requiere la ratificación del mandatario en funciones. Según la normativa legal de las Fuerzas Armadas, una vez otorgada la aprobación presidencial, la fijación del método y el calendario de la ejecución corresponde a la autoridad civil del Departamento del Ejército, debiendo programarse en un lapso de entre 60 y 150 días posteriores a la firma del ejecutivo.

​A pesar del aval de la Casa Blanca, el ordenamiento jurídico militar contempla recursos de última instancia para los condenados a muerte. Los abogados defensores de Hasan aún pueden interponer una petición de habeas corpus ante los tribunales federales para impugnar la constitucionalidad de la detención y el método seleccionado. La presentación de estas apelaciones podría congelar temporalmente el procedimiento mediante órdenes de suspensión dictadas por los jueces a cargo del caso.

​La aplicación de la pena capital en el ámbito militar estadounidense representa un hecho excepcional en la historia moderna del país. Los registros del Centro de Información sobre la Pena de Muerte indican que desde 1916 las Fuerzas Armadas han ejecutado a 135 militares por diversos delitos graves. En la actualidad, además de Hasan, solo otros tres soldados permanecen recluidos en el corredor de la muerte en Leavenworth tras ser hallados culpables de homicidio.

​La última vez que el Ejército de Estados Unidos aplicó la pena de muerte mediante un pelotón de fusilamiento ocurrió el 31 de enero de 1945 en el frente europeo, durante los últimos meses de la Segunda Guerra Mundial. En aquella ocasión, el soldado raso Eddie Slovik fue ajusticiado en Francia tras ser condenado por deserción por un tribunal militar, convirtiéndose en el único de aproximadamente 50.000 desertores de ese conflicto en recibir dicha sanción.

​Aquel caso adquirió resonancia histórica debido al secretismo con el que la cúpula militar manejó la sentencia y a la ratificación firmada por el entonces comandante supremo aliado, el general Dwight D. Eisenhower, quien buscó sentar un precedente disuasorio durante el desarrollo de la Batalla de las Ardenas. La ejecución se mantuvo oculta al público y a los familiares del soldado hasta mediados de la década de 1950, cuando las investigaciones periodísticas sacaron a la luz los detalles del expediente.

​Por su parte, la última ejecución militar de cualquier tipo registrada en Estados Unidos data de 1961, cuando el soldado John Bennett fue ejecutado por ahorcamiento en Fort Leavenworth tras ser condenado por la agresión y tentativa de homicidio contra una menor de edad en Austria. De concretarse el procedimiento contra Hasan en las semanas venideras, el caso reabrirá el debate legal sobre los métodos de ejecución estatal y la jurisdicción penal militar en la nación norteamericana.