2027 KIA TELLURIDE HEV X-LINE SX-PRESTIGE AWD

Por Carlos Hernández
redaccion@latinocc.com

Durante mi prueba de manejo la 2027 Kia Telluride HEV X-Line SX-Prestige AWD pasó por prácticamente todos los escenarios que forman parte de la vida cotidiana de una SUV familiar: tráfico urbano, largas jornadas de autopista, pendientes y cambios importantes de temperatura.

La ruta nos llevó de Santa Bárbara a Los Ángeles y Palm Springs, con sus respectivos recorridos de regreso y suficientes millas en ciudad para descubrir mucho más de lo que permite una prueba convencional.

La experiencia confirmó que la Telluride conserva las cualidades que han definido al modelo más popular de la marca coreana como lo son espacio, comodidad, presencia y capacidad para viajar, pero introduce un cambio fundamental.

Equipada con un nuevo tren motriz híbrido la 2027 Kia Telluride HEV X-Line busca reducir uno de los compromisos tradicionales de una SUV grande de tres filas: el consumo de combustible, sin sacrificar la potencia necesaria para moverla con autoridad y vaya que si lo hace y de manera impresionante.

Nuestra unidad, terminada en Black Jade Green con interior negro, correspondía a la X-Line SX-Prestige AWD, una de las configuraciones más equipadas de la gama.

Los detalles X-Line, el nivel de tecnología y un habitáculo orientado al confort dejan claro desde las primeras millas que esta Telluride pretende competir en un terreno donde la frontera entre una SUV promedio bien equipada y una premium, es cada vez más estrecha.

Su precio base es de $57,590 y, después de pintura especial, paquete de remolque y diferentes accesorios y funciones tecnológicas, alcanzaba $61,180.

No es barata, pero tampoco pretende serlo porque como mencioné es una SUV grande premium.

La Telluride ha construido buena parte de su identidad alrededor de un diseño robusto y esta nueva interpretación mantiene ese principio, aunque la presentación X-Line le proporciona una personalidad más marcada.

Los rines de aleación de 21 pulgadas en Gloss Black, emblemas exteriores negros, luces antiniebla LED de proyector y elementos específicos X-Line crean una imagen más agresiva sin convertirla en una caricatura de SUV todoterreno.

A ello se suman rieles de techo, spoiler posterior, cristales traseros de privacidad y espejos calefactados y plegables eléctricamente.

El Black Jade Green resultó particularmente efectivo durante nuestra prueba. Bajo determinada iluminación parece casi negro, pero al recibir directamente el sol emerge el tono verde oscuro y cambia considerablemente la percepción de la carrocería.

Es precisamente ese tipo de detalle el que le permite proyectar una imagen premium sin depender de excesos cromados o soluciones visuales innecesariamente estridentes.

Pero un SUV familiar no puede sostenerse solamente sobre diseño. Después de varios cientos de millas, lo verdaderamente importante comienza puertas adentro.

El habitáculo es uno de los argumentos más convincentes de esta versión.

Frente al conductor aparece una presentación panorámica formada por dos pantallas de 12.3 pulgadas, acompañadas por navegación y un Head-Up Display que permite consultar información esencial sin apartar demasiado la vista del camino.

Hay además sistema de sonido Meridian, espejo retrovisor digital, dos cargadores inalámbricos para teléfonos y detalles interiores en madera diseñada.

Esta combinación funciona porque la tecnología no satura completamente el habitáculo de control, donde la sensación general es la de un espacio muy bien diseñado, primero para transportar personas y después para impresionarlas con pantallas.

Es así como durante los trayectos largos hacia Los Ángeles y Palm Springs, uno de los elementos que terminó adquiriendo mayor importancia fue el Ergo Motion Driver’s Seat.

Y es que los asientos delanteros tienen calefacción, ventilación y ajustes eléctricos, mientras que el volante es calefactable, ajustable eléctricamente en inclinación y profundidad y cuenta con memoria.

Después de varias horas consecutivas conduciendo, la posición de manejo resulta natural y el asiento ofrece el soporte necesario para llegar al destino sin esa sensación de fatiga que algunos SUV grandes producen después de una jornada prolongada.

La segunda fila trae dos asientos tipo capitán, también con calefacción y ventilados, una característica que transforma considerablemente la experiencia para quienes viajan atrás y facilita el acceso hacia la tercera fila.

Y con respecto a esto cabe señalar que la Telluride no se siente como un vehículo que incorporó una tercera fila únicamente para poder anunciarla.

Su filosofía sigue siendo la de un SUV concebido alrededor de la familia y de viajes donde pasajeros y equipaje forman parte habitual de la ecuación.

Los dos quemacocos, el es posterior fijo, ayudan además a reducir visualmente el volumen del interior y proporcionan mayor luminosidad a las filas traseras.

Lo más innovador de la Telluride para este año es esta versión con motro hibrido, y es una diferencia impresionante.

Kia equipó esta Telluride con un motor turbo híbrido de 2.5 litros, en el papel parecería un motor pequeño para una SUV de gran tamaño, pero que gracias a la tecnología de los ingenieros de KIA, este motor compacto desarrolla combinadamente 329 caballos de fuerza y 339 libras-pie de torque, que a su ve trae una transmisión automática de 6 velocidades, y con paletas de cambio detrás del volante.

Es así como la potencia llega a las cuatro ruedas mediante un sistema AWD que por si fuese poco incluye Terrain Mode.

En carretera, lo más interesante es la potencia desarrollada por el motor y la manera en que se entrega es realmente de aplaudir, ya que se siente como si fuese una SUV de 6 u 8 cilindros, y esto es gracias al motor eléctrico.

Al incorporarse a la autopista o realizar un rebase, la respuesta inicial tiene ese torque casi inmediato que uno espera de la asistencia eléctrica, porque el sistema entrega desarrolla la velocidad con suficiente rapidez, para que posteriormente el motor de combustión continúa el trabajo, y si hace falta el turbo se integra inmediatamente y así no se siente ningún titubeo en la aceleración.

Por su parte, la transmisión automática de seis velocidades merece mención aparte porque evita parte de esa sensación elástica que todavía caracteriza a algunos híbridos equipados con transmisiones continuamente variables.

Aquí existen cambios perceptibles y una relación más convencional entre acelerador, revoluciones y velocidad.

En el recorrido entre Santa Bárbara y Los Ángeles, donde el tránsito puede pasar rápidamente de velocidades de autopista a congestionamientos severos, esa combinación resultó especialmente eficiente.

El sistema híbrido trabaja silenciosamente en segundo plano y las transiciones entre las distintas fuentes de propulsión, son tan silenciosas como para dejar de pensar en ellas después de algunos kilómetros.

Ese probablemente sea uno de sus mayores elogios, no obliga al conductor a manejarla como un híbrido para disfrutar las ventajas de sí serlo.

El viaje hacia Palm Springs presentó otro escenario.

A medida que desaparece el clima moderado de la costa y el camino y paisajes comienzan a transformarse, las velocidades constantes y las largas extensiones de autopista permiten evaluar estabilidad, aislamiento y reserva de potencia.

Aquí la Telluride se mostró particularmente cómoda.

La suspensión trasera con sistema autonivelante ayuda a mantener el vehículo firme y, pese a los rines de 21 pulgadas, la marcha conserva un buen equilibrio entre firmeza y absorción.

Y es que la Telluride 2027 Hybrid no pretende ocultar por completo el tamaño y peso propios de un SUV de tres filas, pero tampoco transmite una sensación con carrocería floja, como pasa con algunos modelos como los de Nissan.

En curvas rápidas mantiene una trayectoria predecible, mientras que la dirección ofrece la precisión necesaria para mantener un auto de estas proporciones sin constantes salidas de carril.

No estoy hablando de un SUV deportivo porque sería absurdo evaluarlo de esa manera, sino que hablo de un SUV que puede mantener un ritmo alto durante cientos de millas sin hacer que conductor y pasajeros paguen por ello en comodidad.

Esa cualidad terminó siendo mucho más importante durante nuestra prueba que cualquier cifra aislada de aceleración.

El argumento híbrido adquiere todavía más sentido cuando llega el momento de hablar de consumo de combustible.

Oficialmente la Tellurida HEV X-Line 2027 Hibrida brinda 31 mpg combinadas, 30 mpg en ciudad y 32 mpg en carretera, con un consumo calculado de 3.2 galones por cada 100 millas.

El costo anual estimado de combustible es de sólo $1,500 por cada 10,000 millas y para un SUV AWD de tres filas, y con la potencia que ofrece la Tellurida esas cifras son de por si impresionantes.

Y después de superar 800 millas en dos semanas, queda claro por qué, a mí personalmente me dio un promedio de 34 millas por galón, ya que como siempre mencionó es carretera es mejor usar la inercia a velocidades de más de 60 millas por hora.

La eficiencia no obliga a sacrificar la capacidad para realizar viajes largos en una SUV de estas dimensiones, ni convierte la experiencia de conducción en un ejercicio constante para extraer cada décima de milla por galón.

En ciudad, donde un vehículo grande suele mostrar con mayor crudeza el costo de mover su masa continuamente entre semáforos, el componente híbrido adquiere particular sentido.

Las constantes desaceleraciones y arranques permiten aprovechar mejor el motor eléctrico hibrido, y hacen que el tren motriz sea ideal para el tráfico urbano y a la vez maximizando el ahorro en combustible.

Más de 800 millas también proporcionan suficiente tiempo para evaluar las asistencias de conducción fuera de una demostración de concesionario.

En recorridos prolongados, Highway Driving Assist 2 y el control de crucero adaptativo reducen parte de la carga de mantener velocidad y posición dentro del carril, aunque continúan siendo sistemas de asistencia y no sustituyen la atención del conductor, además este control de crucero inteligente está basado en navegación con asistencia para curvas.

En ciudad cobran mayor importancia el Surround View Monitor y Blind-Spot View Monitor.

A eso se agregan sensores de estacionamiento delanteros, posteriores y laterales, asistencia para evitar colisiones al retroceder y Remote Smart Parking Assist.

Puede parecer una cantidad excesiva de electrónica hasta que toca estacionar un SUV grande en un espacio reducido de Los Ángeles, entonces deja de parecerlo.

Además viene dotada con bolsas de aire frontales avanzadas, bolsa para las rodillas del conductor, bolsas laterales delanteras y posteriores, una bolsa central delantera y cortinas laterales de longitud completa, algo que hacen no sólo más seguro cada recorrido sino que también más placentero.

Kia acompaña además el vehículo con garantía limitada de 10 años o 100,000 millas para el tren motriz y otros 10 años o 100,000 millas para la batería, además de 5 años o 60,000 millas de garantía básica y asistencia en carretera por el mismo periodo.

Dos semanas permiten superar la fascinación inicial que puede producir cualquier vehículo nuevo, también permiten descubrir esas pequeñas molestias que comienzan a aparecer cuando se repite la misma rutina durante días.

En la Telluride HEV X-Line SX-Prestige AWD, lo que permaneció después de más de 800 millas fue principalmente una sensación de equilibrio.

Tiene potencia suficiente sin intentar demostrarla permanentemente; tecnología abundante sin convertir cada función en una distracción; un interior considerablemente equipado sin perder su orientación familiar, y un sistema híbrido que mejora la eficiencia sin alterar negativamente la experiencia de conducción.

Así que los $61,180 que cuesta el modelo probado la colocan en un territorio donde las expectativas son elevadas y donde aparecen alternativas muy competitivas, pero también muestran cuánto ha cambiado Kia.

Esta Telluride ya no necesita justificar su existencia únicamente mediante una ventaja de precio.