Por Redacción
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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lanzó una nueva advertencia al gobierno de Cuba al asegurar que la isla dejará de recibir petróleo venezolano tras la destitución de Nicolás Maduro como presidente de Venezuela, un cambio que, según el mandatario, marca el fin de un modelo de apoyo económico que sostuvo a La Habana durante años.
Trump afirmó que Cuba ya no tendrá acceso ni al crudo ni a los recursos financieros provenientes de Venezuela y sugirió que el gobierno cubano debería “llegar a un acuerdo” antes de que la situación económica de la isla se deteriore aún más. El mandatario no precisó qué tipo de acuerdo espera, ni con quién debería negociarse.
Las declaraciones se produjeron durante el fin de semana, mientras Trump se encontraba en su residencia en el sur de Florida, y fueron difundidas a través de sus redes sociales, donde utilizó un tono particularmente confrontativo.
El fin del petróleo venezolano para Cuba
“Cuba vivió durante mucho tiempo del petróleo y el dinero venezolano”, escribió Trump en una publicación, al tiempo que aseguró que ese apoyo llegó a su fin. “¡No habrá más petróleo ni dinero para Cuba, cero!”, agregó, usando mayúsculas para enfatizar el mensaje.
Cuba ha sido durante años uno de los principales beneficiarios del crudo venezolano, recibido bajo acuerdos preferenciales que permitieron a la isla sostener parte de su sistema energético y amortiguar los efectos del embargo estadounidense. Sin embargo, tras la captura de Maduro y la intensificación de las acciones de Estados Unidos para controlar la producción, refinación y distribución de los hidrocarburos venezolanos, esos envíos han quedado interrumpidos.
Según Trump, fuerzas estadounidenses continúan incautando petroleros venezolanos como parte de una estrategia más amplia para ejercer control sobre el sector energético del país sudamericano. El mandatario sostuvo que esta política busca impedir que gobiernos aliados del régimen chavista sigan beneficiándose de los recursos venezolanos.
El gobierno cubano no ha confirmado oficialmente el cese total de los envíos, pero la isla enfrenta desde hace meses una grave crisis energética, con apagones prolongados, escasez de combustible y dificultades para sostener servicios básicos.
Impacto político y militar tras la captura de Maduro
Las tensiones entre Washington y La Habana se intensificaron aún más luego de que Cuba informara que 32 de sus militares murieron durante la operación estadounidense del fin de semana pasado que culminó con la captura de Maduro. De acuerdo con el gobierno cubano, personal de sus principales agencias de seguridad se encontraba en Caracas como parte de los acuerdos de cooperación firmados con Venezuela.
Trump justificó la operación al afirmar que Venezuela “ya no necesita la protección de matones y extorsionadores”, en referencia al antiguo gobierno, y aseguró que ahora el país sudamericano cuenta con el respaldo directo de Estados Unidos.
“Venezuela ahora tiene a Estados Unidos, el ejército más poderoso del mundo, para protegerlos, y los protegeremos”, declaró el presidente, reforzando la narrativa de que Washington asume un rol central en la seguridad del país tras el cambio de liderazgo.
Las declaraciones generaron reacciones mixtas entre analistas internacionales, que advierten sobre el impacto regional de una política más agresiva hacia Cuba y la posibilidad de un mayor aislamiento diplomático de la isla.
Una economía cubana bajo mayor presión
Incluso antes de la destitución de Maduro, Cuba atravesaba una de las peores crisis económicas de las últimas décadas. Apagones generalizados, largas filas para conseguir gasolina y alimentos, y una inflación persistente han marcado la vida cotidiana de los cubanos, muchos de los cuales dependen de subsidios estatales cada vez más limitados.
Trump sostuvo que la economía cubana, ya debilitada por años de embargo estadounidense, se verá aún más afectada por la pérdida del respaldo venezolano. “Está cayendo”, dijo el mandatario en referencia a la isla. “Está cayendo para la cuenta”.
El presidente también respondió a una publicación en redes sociales que sugería que su secretario de Estado, Marco Rubio, podría convertirse en presidente de Cuba en el futuro. “¡Me suena bien!”, escribió Trump, un comentario que fue interpretado como una provocación directa al gobierno cubano y que generó críticas por parte de sectores diplomáticos.
Desde su regreso al poder, Trump y altos funcionarios de su administración han adoptado un discurso cada vez más duro hacia Cuba, alineado con su política de máxima presión sobre gobiernos considerados hostiles a los intereses estadounidenses en el hemisferio occidental.
Hasta el momento, La Habana no ha respondido públicamente a las últimas declaraciones del presidente estadounidense, aunque analistas advierten que el margen de maniobra del gobierno cubano es limitado ante la combinación de crisis interna, sanciones externas y la pérdida de su principal aliado energético.
