Por Redacción
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La liberación gradual de presos en Venezuela entró este domingo en su tercer día consecutivo, en medio de una creciente incertidumbre política y diplomática tras la captura del expresidente Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses y las declaraciones del gobierno de Estados Unidos sobre su papel en el futuro del país sudamericano.
Cuando Diógenes Angulo salió el sábado de una prisión venezolana después de pasar un año y cinco meses detenido, él y sus familiares apenas podían articular palabras. Su liberación ocurrió frente a decenas de familias que, desde hace días, se concentran a las afueras de centros penitenciarios en Caracas y otras localidades con la esperanza de recibir noticias similares.
Angulo, ahora de 19 años, fue arrestado dos días antes de las elecciones presidenciales de 2024 tras publicar un video de una manifestación opositora en Barinas, estado natal del fallecido expresidente Hugo Chávez. Tenía 17 años al momento de su detención.
“Gracias a Dios, voy a disfrutar de nuevo de mi familia”, dijo Angulo a The Associated Press. Aseguró que otros detenidos mantienen la esperanza de recuperar su libertad y que la fe fue clave para resistir durante su encarcelamiento.
Un proceso sin transparencia oficial
El gobierno venezolano anunció el jueves su compromiso de liberar a un número significativo de personas encarceladas, en lo que describió como un gesto para promover la paz nacional. Sin embargo, las autoridades no han publicado una lista oficial de beneficiarios ni han precisado cuántos presos podrían ser liberados.
Organizaciones defensoras de derechos humanos y familiares de los detenidos denuncian la falta de información y la lentitud del proceso. Según Foro Penal, una ONG que documenta la situación de presos políticos en Venezuela, hasta la noche del sábado solo 16 personas habían sido liberadas, mientras al menos 804 permanecían privadas de libertad por razones políticas.
Entre quienes continúan detenidos figuran destacados dirigentes opositores, activistas, periodistas y exfuncionarios públicos. La incertidumbre ha generado largas vigilias frente a las cárceles, donde las familias aguardan durante horas sin confirmaciones oficiales.
El caso de la abogada y defensora de derechos humanos Rocío San Miguel, una de las primeras liberadas, evidenció las limitaciones del proceso. Su hermano, José Manuel San Miguel, explicó en un comunicado que su excarcelación no constituye una libertad plena, sino una medida cautelar que le impide declarar a la prensa. San Miguel fue trasladada de inmediato a España.
“Esta situación no es un exilio ni una renuncia a sus derechos”, señaló su hermano, quien afirmó que su salida del país forma parte de acuerdos humanitarios y diplomáticos.
Trump atribuye liberaciones a presión de Washington
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que la liberación de presos políticos respondió directamente a solicitudes de Washington. En una publicación en su red social Truth Social, Trump aseguró que Venezuela había iniciado “a lo grande” la liberación de detenidos políticos gracias a la intervención estadounidense.
“Espero que esos presos recuerden la suerte que tuvieron de que Estados Unidos interviniera e hiciera lo que debía hacerse”, escribió el mandatario, quien advirtió que las consecuencias podrían ser negativas si ese reconocimiento no ocurre.
Las declaraciones se producen una semana después de la operación militar
estadounidense en Caracas que resultó en la captura de Maduro y de su esposa, Cilia Flores. Ambos fueron trasladados a Estados Unidos, donde enfrentan cargos que incluyen conspiración para cometer narcoterrorismo. Los dos se han declarado no culpables.
Trump afirmó posteriormente que Estados Unidos asumiría un rol de liderazgo en Venezuela y exigió acceso a los recursos petroleros del país, los cuales, según dijo, serían utilizados para beneficiar a ciudadanos de ambas naciones.
“Amo al pueblo venezolano y ya estoy haciendo que Venezuela sea próspera y segura de nuevo”, afirmó Trump.
Tensiones internas y presión internacional
En respuesta, sectores oficialistas convocaron marchas en varias ciudades venezolanas para exigir el regreso de Maduro. En Caracas, manifestantes ondearon banderas nacionales y corearon consignas en respaldo al exmandatario.
La presidenta en funciones, Delcy Rodríguez, condenó nuevamente la acción militar de Estados Unidos durante un acto público en Caracas. “En Venezuela hay un gobierno, el del presidente Nicolás Maduro, y yo tengo la responsabilidad de asumir mientras dure su secuestro”, declaró.
Rodríguez calificó la intervención estadounidense del 3 de enero como una “agresión criminal” y aseguró que el país continuará denunciándola en instancias internacionales.
Mientras tanto, ambos gobiernos anunciaron que evalúan restablecer relaciones diplomáticas, rotas desde 2019, y reabrir sus respectivas misiones diplomáticas. Una delegación estadounidense visitó Venezuela durante varias horas el viernes, en medio de la atención internacional sobre el rumbo político del país.
El canciller venezolano, Yván Gil, respondió el sábado a un llamado del papa León XIV para preservar la paz y respetar la voluntad popular. En un mensaje publicado en Telegram, Gil afirmó que Venezuela defiende su soberanía “con paz y dignidad” e invitó al pontífice a conocer la realidad del país de primera mano.
