Por El Latino Newsroom
Un nuevo análisis científico ha reavivado el debate sobre el uso de pantallas en niños al sugerir que ciertas experiencias durante la infancia pueden moldear el cerebro de manera profunda e incluso irreversible.
La investigación, publicada en la revista especializada Brain Health, revisó estudios previos sobre desarrollo neurológico y concluyó que las experiencias sensoriales, sociales y culturales vividas desde el nacimiento hasta aproximadamente los 25 años tienen un impacto decisivo en la formación de la personalidad, las habilidades cognitivas y el comportamiento de las personas.
Los autores introdujeron el concepto de “criticoma”, un término que describe el conjunto de experiencias que dejan una huella duradera en el cerebro durante los años de desarrollo. Según el psiquiatra Julio Licinio, coautor del estudio y profesor de la Universidad Médica Upstate de la Universidad Estatal de Nueva York, este período crítico puede determinar aspectos fundamentales de la vida adulta.
“La principal conclusión es que existe un período crítico de desarrollo que abarca desde el nacimiento hasta los 25 años”, señaló Licinio. “Lo que se graba en el cerebro durante ese tiempo determinará quién eres para el resto de tu vida”.
Aunque la revisión no se enfocó específicamente en los efectos de las pantallas, los investigadores consideran que sus hallazgos plantean interrogantes importantes sobre cómo el uso intensivo de dispositivos digitales podría influir en el desarrollo infantil.
Especialistas advierten que las pantallas ofrecen una estimulación constante mediante imágenes dinámicas, colores brillantes y cambios rápidos de contenido, lo que puede alterar la forma en que los niños perciben otras actividades.
Melissa Greenberg, psicóloga clínica del Centro de Psicoterapia de Princeton, explicó que muchos menores terminan perdiendo interés en actividades tradicionales como jugar al aire libre, montar bicicleta o convivir con otros niños porque las comparan con el alto nivel de estimulación que reciben de los dispositivos electrónicos.
Sin embargo, son precisamente esas experiencias fuera de las pantallas las que favorecen el desarrollo de habilidades sociales, motoras y emocionales fundamentales durante la infancia.
Los investigadores destacan que la interacción cara a cara sigue siendo uno de los pilares del desarrollo saludable. A través del contacto con familiares, amigos y compañeros, los niños aprenden a comunicarse, interpretar emociones y construir relaciones interpersonales.
El estudio también resalta que algunas capacidades se desarrollan con mayor facilidad durante etapas específicas de la niñez. El aprendizaje de idiomas es uno de los ejemplos más claros. Los autores señalan que los niños poseen una capacidad extraordinaria para adquirir nuevas lenguas, una habilidad que disminuye progresivamente con la edad.
Algo similar ocurre con la música, el arte y otras disciplinas creativas. La exposición temprana a estas actividades puede favorecer la creación de conexiones neuronales que faciliten el desarrollo de talentos en etapas posteriores de la vida.
Por ello, los expertos recomiendan que los niños tengan acceso frecuente a actividades que involucren creatividad, movimiento físico, interacción social y aprendizaje activo, en lugar de dedicar gran parte de su tiempo libre al consumo de contenido digital.
Los especialistas también advierten sobre los efectos físicos asociados al uso excesivo de pantallas. Licinio señaló que existe evidencia que vincula el tiempo prolongado frente a dispositivos electrónicos con mayores riesgos de obesidad infantil, debido a la reducción de la actividad física y al hábito de consumir alimentos mientras se utilizan teléfonos, tabletas o televisores.
Además, investigaciones recientes han relacionado el uso excesivo de pantallas con trastornos del sueño, dificultades de atención, ansiedad, depresión y problemas de comportamiento en niños y adolescentes.
La preocupación ha llegado incluso a las autoridades sanitarias de Estados Unidos. Recientemente, la Oficina del Director General de Sanidad emitió una advertencia pública señalando que el uso excesivo de pantallas puede estar asociado con problemas de salud física y mental, menor rendimiento académico y dificultades en las relaciones sociales.
A pesar de ello, los expertos sostienen que nunca es demasiado tarde para realizar cambios. Greenberg recomienda a los padres reducir gradualmente el tiempo frente a dispositivos y sustituirlo por actividades recreativas, deportivas, culturales y familiares.
La especialista también subraya la importancia de que los adultos den ejemplo mediante hábitos digitales saludables, ya que los niños suelen reproducir las conductas que observan en casa.
Los investigadores concluyen que la tecnología seguirá siendo parte de la vida cotidiana, pero insisten en la necesidad de encontrar un equilibrio que permita a los menores desarrollar plenamente las experiencias sociales, físicas y emocionales que son esenciales para su crecimiento y bienestar futuro.
