Por El Latino Newsroom
Una nueva escalada en la guerra entre Rusia y Ucrania dejó al menos 20 civiles muertos y decenas de heridos después de que Moscú lanzara un intenso bombardeo con drones y misiles contra Kiev durante la noche del miércoles y la madrugada del jueves. El ataque se produjo en respuesta a recientes operaciones ucranianas contra instalaciones petroleras dentro de territorio ruso, según afirmó el Ministerio de Defensa de Rusia.
Las explosiones se prolongaron durante unas 11 horas, obligando a miles de residentes de la capital ucraniana a refugiarse en estaciones de metro y otros espacios subterráneos mientras sonaban las alertas antiaéreas.
Kiev enfrenta uno de los ataques más intensos del año
Al amanecer, equipos de rescate continuaban removiendo escombros de edificios residenciales colapsados y severamente dañados en busca de sobrevivientes y posibles víctimas.
Las autoridades ucranianas informaron que el ataque provocó la muerte de al menos 20 personas, además de numerosos heridos, aunque advirtieron que la cifra podría aumentar conforme avanzan las labores de búsqueda.
El Ministerio de Defensa ruso aseguró que el bombardeo fue una represalia por los ataques de largo alcance ejecutados por Ucrania contra refinerías e infraestructura petrolera rusa, acciones que, según Moscú, han generado una importante escasez de combustible y aumentado la presión interna sobre el gobierno del presidente Vladímir Putin.
Ucrania mantiene presión sobre infraestructura rusa

Durante las últimas semanas, Ucrania ha intensificado sus operaciones con drones de largo alcance dirigidas a instalaciones energéticas dentro de Rusia.
El presidente Volodímir Zelenskyy ha descrito esta estrategia como una ofensiva sostenida destinada a reducir la capacidad logística y militar rusa, además de incrementar la presión para que Moscú acepte negociar el fin del conflicto.
Sin embargo, funcionarios ucranianos reconocen que la respuesta del Kremlin ha consistido en ampliar los ataques aéreos contra ciudades e infraestructura civil, elevando el costo humano de una guerra que ya supera los cuatro años desde el inicio de la invasión a gran escala.
Mientras continúan los enfrentamientos, las posibilidades de una negociación permanecen limitadas. Kiev sostiene que busca obligar al gobierno ruso a regresar a la mesa de diálogo, mientras Moscú insiste en responder militarmente a las ofensivas ucranianas, manteniendo un conflicto que sigue cobrando vidas y destruyendo infraestructura en ambos países.
