Con Shakira y una fiesta multitudinaria, México hace historia al inaugurar su tercer Mundial


Por Latino Newsroom


Miles de aficionados llegaron desde tempranas horas para presenciar el espectáculo previo al partido inaugural entre México y Sudáfrica, encuentro que puso en marcha el torneo más grande jamás organizado por la FIFA, con 48 selecciones participantes y un récord de 104 partidos distribuidos entre México, Estados Unidos y Canadá.


La ceremonia comenzó 90 minutos antes del encuentro y tuvo como figura principal a la cantante colombiana Shakira, quien regresó al escenario mundialista para interpretar “Dai Dai”, la canción oficial del Mundial 2026, acompañada por el artista nigeriano Burna Boy.


La actuación de Shakira recordó inevitablemente su histórica participación en Sudáfrica 2010 con “Waka Waka”, considerada una de las canciones más exitosas en la historia de los mundiales. Dieciséis años después, la artista volvió a ser protagonista en la máxima fiesta del fútbol internacional.


El espectáculo también incluyó presentaciones de artistas representativos de México y América Latina, entre ellos Alejandro Fernández, Maná, Lila Downs, Belinda, Los Ángeles Azules, Danny Ocean y J Balvin, quienes aportaron distintos géneros musicales que reflejan la diversidad cultural de la región.


Con capacidad para más de 80,000 espectadores, el Estadio Azteca volvió a convertirse en el centro de atención del deporte mundial. El recinto ya había sido escenario de las inauguraciones de los mundiales de 1970 y 1986, convirtiéndose ahora en el único estadio del planeta que alberga la apertura de tres Copas del Mundo.


La FIFA diseñó para esta edición una “trilogía de ceremonias inaugurales”, una en cada país anfitrión. Sin embargo, fue México el encargado de abrir oficialmente la competencia, reafirmando el profundo vínculo histórico entre el país y el torneo.


La edición 2026 representa numerosos hitos para el fútbol internacional. Por primera vez participarán 48 selecciones nacionales, ampliando significativamente el formato tradicional que durante décadas reunió a 32 equipos.


Además, se trata del primer Mundial organizado conjuntamente por tres países: México, Estados Unidos y Canadá.


Aunque México albergará únicamente 13 partidos, distribuidos entre Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey, el ambiente que se vive en el país refleja una pasión comparable a la de los torneos celebrados íntegramente en territorio mexicano.


Las calles, plazas y espacios públicos de la capital mostraron durante los días previos una intensa actividad relacionada con el Mundial. Miles de aficionados nacionales y extranjeros llegaron para participar en festivales, eventos culturales y reuniones organizadas alrededor del torneo.


Para muchos mexicanos, la inauguración representó algo más que el inicio de una competencia deportiva.


«Es una emoción indescriptible», expresó Sadox Delgado, un aficionado de 62 años que ha tenido la oportunidad de vivir las tres Copas del Mundo celebradas en México.


Delgado recordó haber asistido siendo niño al Mundial de 1970, cuando Brasil conquistó el título con Pelé como máxima figura. Años después presenció la edición de 1986, inmortalizada por las actuaciones de Diego Maradona y la conquista de Argentina.


Ahora, cuatro décadas después, regresó acompañado por hijos y nietos para compartir una experiencia que considera irrepetible.


Historias similares se repitieron entre miles de asistentes. Familias completas acudieron al estadio para presenciar un momento que difícilmente volverá a repetirse.


Para las nuevas generaciones, el torneo representa la oportunidad de vivir por primera vez una Copa del Mundo en casa.


Camila López, una estudiante universitaria de 22 años, aseguró que el ambiente mundialista logró contagiar incluso a quienes normalmente no siguen el fútbol de manera habitual.


La FIFA ha destacado que el Mundial 2026 busca convertirse en una celebración multicultural capaz de unir distintas identidades y tradiciones bajo un mismo evento deportivo.


La ceremonia inaugural reflejó precisamente esa visión mediante una combinación de música latinoamericana, ritmos africanos y elementos tradicionales mexicanos que conectaron con audiencias de distintos continentes.


La inauguración también estuvo marcada por un contexto político y social complejo para México.


En una decisión que llamó la atención dentro y fuera del país, la presidenta Claudia Sheinbaum decidió no asistir al partido inaugural, rompiendo una tradición habitual entre los líderes de las naciones anfitrionas.


La mandataria anunció previamente que el boleto número uno del torneo sería entregado a una joven indígena mexicana y señaló que seguiría los encuentros desde espacios públicos junto a otros ciudadanos.


La ausencia generó diversas interpretaciones entre analistas y observadores políticos.
Mientras algunos consideraron el gesto como una señal de cercanía con la población, otros lo vincularon con las críticas generadas por el elevado costo de las entradas, cuyos precios alcanzaron cifras récord debido a los sistemas de precios dinámicos implementados por la FIFA.


Al mismo tiempo, organizaciones sindicales, grupos de maestros y colectivos de familiares de personas desaparecidas convocaron manifestaciones en distintos puntos de la Ciudad de México para aprovechar la atención internacional generada por el torneo.
Las autoridades desplegaron un amplio operativo de seguridad para garantizar el desarrollo de la ceremonia y del partido inaugural.


Se establecieron cierres viales alrededor del Estadio Azteca y de las zonas oficiales para aficionados, mientras elementos de seguridad monitorearon las principales rutas de acceso al recinto.


Pese a las preocupaciones previas, la ceremonia transcurrió sin incidentes mayores y permitió que la atención se concentrara principalmente en la celebración deportiva.
El Mundial apenas comienza, pero la inauguración dejó claro el significado especial que tiene este torneo para México.


Después de haber sido escenario de las gestas de Pelé en 1970 y Maradona en 1986, el país vuelve a colocarse en el centro del fútbol mundial como anfitrión de una edición que promete marcar un antes y un después en la historia de la competencia.


Con 48 selecciones, tres países organizadores y millones de aficionados siguiendo cada detalle alrededor del planeta, la Copa del Mundo 2026 arrancó oficialmente en el mismo lugar donde algunas de las páginas más memorables del fútbol fueron escritas.
Y esta vez, nuevamente, fue México quien tuvo el honor de abrir el espectáculo.