“Estos son tiempos muy difíciles”: Cuba activa un plan de supervivencia ante una de sus peores crisis energéticas

Por Redacción
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Las autoridades reconocen abiertamente la gravedad del escenario. “Vamos a vivir tiempos difíciles. Estos, en particular, son muy difíciles”, admitió el presidente Miguel Díaz-Canel durante una reciente conferencia de prensa, en la que confirmó que la isla atraviesa un severo desabastecimiento de petróleo tras nuevas presiones de Estados Unidos.


La situación se agravó luego de que el presidente Donald Trump firmara un decreto que amenaza con imponer aranceles a los países que suministren crudo a Cuba. Como resultado, La Habana no ha recibido petróleo desde diciembre, especialmente desde Venezuela, que históricamente cubría cerca de un tercio de las necesidades energéticas del país.


El Gobierno cubano denuncia lo que califica como un “bloqueo criminal” y advierte que las consecuencias ya se sienten en la vida cotidiana de millones de personas.


Ante la escasez, el Ejecutivo ha comenzado a aplicar un plan de contingencia que recuerda al llamado “Período Especial” de la década de 1990, cuando la caída del bloque soviético sumió a la isla en una profunda crisis económica y social.


Díaz-Canel explicó que se evalúa reactivar disposiciones del concepto “opción cero”, un esquema de supervivencia que incluye racionamiento extremo, reducción drástica del consumo energético, autosuficiencia alimentaria, uso de transporte no motorizado y fuentes alternativas para cocinar, como el carbón vegetal. No obstante, aseguró que estas medidas serían “actualizadas” para adaptarse al contexto actual.


El viceprimer ministro Oscar Pérez-Oliva Fraga confirmó que el Gobierno decidió racionar la venta de combustible en todo el país, aunque evitó detallar plazos o mecanismos específicos. La prioridad, dijo, será garantizar los servicios esenciales.


“El poco combustible disponible se destinará a la generación eléctrica, los servicios de salud, el abastecimiento de agua, las actividades de defensa y aquellos sectores que generan ingresos en divisas”, explicó el funcionario, en referencia directa al turismo.


Como parte del plan, el Gobierno permitirá que empresas privadas que cuenten con recursos importen su propio combustible, una medida que refleja la creciente dependencia del sector privado para sostener ciertas actividades económicas.


La crisis energética ya ha obligado a modificar el funcionamiento del aparato estatal. Las actividades administrativas fundamentales operarán únicamente de lunes a jueves con el objetivo de reducir el consumo eléctrico.


El Ministerio del Trabajo instruyó a las empresas estatales a priorizar el teletrabajo, la reubicación laboral y la flexibilización de horarios según la disponibilidad energética de cada región. En casos donde no sea posible ninguna de estas alternativas, los trabajadores podrán entrar en un esquema de “interrupción laboral”, manteniendo su salario durante un mes.


El transporte público es uno de los sectores más afectados. En La Habana, las autoridades reconocieron que la circulación de autobuses se ha reducido aún más, aunque sin especificar rutas ni frecuencias. En provincias como Las Tunas, la empresa de Ómnibus Nacionales suspendió casi todas sus rutas principales debido a la falta de combustible.


Según datos oficiales, el transporte interprovincial ya había registrado una caída del 93 % interanual entre enero y septiembre de 2025, incluso antes de que la crisis alcanzara su punto más crítico.


Las escenas de largas filas para abordar autobuses privados o improvisar medios alternativos de transporte se han vuelto comunes en varias ciudades del país.


El impacto de la crisis también se extiende al turismo, uno de los principales motores económicos de Cuba. El Gobierno comenzó a cerrar algunos hoteles y a reubicar turistas en otras instalaciones con menor consumo energético, una estrategia conocida como “compactación” del sector.


Las medidas afectan principalmente a hoteles ubicados en Varadero y en los cayos del norte de la isla. Pérez-Oliva Fraga explicó que el objetivo es reducir el gasto energético y aprovechar al máximo la actual temporada alta.


El sector turístico ya venía en declive. En 2025, Cuba registró apenas 1,8 millones de visitantes internacionales, su peor cifra desde 2002, excluyendo los años de la pandemia de covid-19.


La escasez de combustible también ha golpeado al transporte aéreo. Air Canada anunció la suspensión inmediata de sus vuelos a Cuba debido a la imposibilidad de repostar combustible en la isla, una decisión especialmente grave considerando que Canadá es uno de los principales mercados emisores de turistas.


Las aerolíneas españolas Air Europa e Iberia informaron que sus vuelos desde La Habana hacia Madrid realizarán paradas técnicas en República Dominicana para repostar. En contraste, aerolíneas mexicanas como Viva Aerobus y Aeroméxico aseguraron que continúan operando con normalidad, cargando combustible suficiente desde México para cubrir los trayectos de ida y vuelta.


La combinación de sanciones, falta de aliados energéticos y debilidad estructural de la economía cubana ha colocado al país en una situación límite. Organismos internacionales y analistas advierten que, de prolongarse la escasez, el impacto social podría profundizarse, afectando el acceso a alimentos, medicamentos y servicios básicos.


Mientras tanto, el Gobierno insiste en que las medidas son necesarias para resistir la presión externa y evitar un colapso mayor. Para la población, sin embargo, el desafío es inmediato y cotidiano: adaptarse a un nuevo ciclo de restricciones que revive recuerdos de una de las etapas más duras de la historia reciente de la isla.