Inspector general de EE. UU. investigará táctica de la DEA que permitió el ingreso de fentanilo a las calles

​Por El Latino News Room

​La investigación evaluará detalladamente las políticas gubernamentales y las intervenciones telefónicas en las que la Administración para el Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés) tuvo conocimiento previo de entregas de fentanilo y decidió no intervenir para no comprometer investigaciones de mayor alcance. Diversos agentes y exagentes han señalado que esta práctica —conocida en el ámbito policial como dejar que las drogas “caminen”— representa un riesgo inaceptable para la seguridad pública y podría haber violado las directrices del Departamento de Justicia.

​La decisión del inspector general, Don Berthiaume, se dio a conocer en un comunicado oficial que marcó una de sus primeras medidas tras asumir el cargo. La revisión se produce semanas después de que una investigación periodística revelara que agentes de la DEA rastrearon en repetidas ocasiones importantes envíos de la sustancia en Nuevo México entre 2023 y 2025 sin efectuar incautaciones inmediatas.

​Frente a los señalamientos, la conducción de la agencia antidrogas ha buscado encarar las críticas mediante revisiones institucionales. El administrador de la DEA, Terry Cole, solicitó previamente un examen por parte del inspector general para evaluar la gestión interna ante las denuncias presentadas por el agente e informante David Howell.

​“Esta solicitud de una investigación externa no debe interpretarse como un reflejo de falta de confianza en el profesionalismo o la integridad del personal de la DEA”, afirmó Cole a través de una declaración escrita difundida previo al anuncio oficial.

​El uso de esta táctica ha reabierto un intenso debate dentro de las agencias de aplicación de la ley sobre los límites éticos y legales en el combate al crimen organizado. Quienes defienden la estrategia sostienen que permitir el tránsito supervisado de estupefacientes resulta imprescindible para identificar las cúpulas directivas de los cárteles y desmantelar estructuras criminales complejas.

​Por otro lado, los detractores advierten sobre la extrema peligrosidad del fentanilo, un opioide sintético de alta potencia que la Casa Blanca catalogó como un “arma de destrucción masiva”. Dejar que esta sustancia circule libremente en los vecindarios expone a la población a dosis potencialmente mortales, lo que choca directamente con los programas oficiales de concienciación sobre los riesgos del consumo de drogas no reguladas. La supervisión federal buscará determinar si los protocolos vigentes justifican este tipo de operaciones encubiertas.