Por Redacción
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La guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán se intensificó el miércoles luego de que un submarino estadounidense hundiera un buque de guerra iraní en el océano Índico, mientras fuerzas israelíes y estadounidenses ampliaban sus bombardeos contra instituciones de seguridad y estructuras militares iraníes.
Irán respondió con nuevos lanzamientos de misiles y drones y advirtió sobre la destrucción de infraestructura militar y económica en toda la región, alimentando temores de un conflicto prolongado y de gran alcance.
La intensidad de los ataques dentro de Irán obligó a la televisión estatal a anunciar la postergación de las ceremonias de duelo por el líder supremo fallecido, el ayatolá Alí Jamenei, muerto al inicio del conflicto. Millones habían asistido en 1989 al funeral de su predecesor, el ayatolá Ruhollah Jomeini, un evento que marcó profundamente la historia política del país.
Estados Unidos e Israel iniciaron la ofensiva el sábado, con el objetivo declarado de debilitar el liderazgo iraní, su arsenal de misiles y su programa nuclear. Ambos gobiernos han sugerido que debilitar o incluso provocar la caída del régimen teocrático forma parte de sus objetivos estratégicos, aunque los plazos y alcances de la operación siguen siendo inciertos.
Ninguno de los bandos cede
El secretario de Defensa de EE.UU., Pete Hegseth, confirmó que un torpedo disparado desde un submarino estadounidense hundió el buque iraní en aguas internacionales frente a Sri Lanka. Autoridades de ese país informaron que 32 tripulantes fueron rescatados y que se recuperaron 87 cuerpos.
El almirante Brad Cooper, comandante estadounidense en Medio Oriente, aseguró que las fuerzas estadounidenses han debilitado significativamente las defensas aéreas iraníes y destruido misiles balísticos, lanzaderas y drones. Israel indicó que el volumen de lanzamientos iraníes ha disminuido.
Sin embargo, las sirenas antiaéreas y explosiones continuaron escuchándose en el centro y norte de Israel, mientras Irán y el grupo militante Hezbollah intercambiaban ataques. Israel también bombardeó objetivos en los suburbios del sur de Beirut.
Irán amplió su ofensiva hacia Bahréin y Kuwait. En Bahréin —sede de la Quinta Flota de la Marina estadounidense— sonaron alarmas aéreas. Turquía informó que defensas de la OTAN interceptaron un misil balístico antes de que ingresara a su espacio aéreo.
Según autoridades iraníes, más de 1.045 personas han muerto en Irán. En Líbano se reportan más de 70 fallecidos y en Israel al menos 11. Seis soldados estadounidenses también murieron.
El conflicto ha afectado el suministro global de petróleo y gas, interrumpido rutas marítimas y dejado varados a cientos de miles de viajeros.
La sucesión en el poder iraní
Mientras continúan los combates, crece la atención sobre quién sucederá al líder supremo. Mojtaba Jamenei, hijo del fallecido ayatolá Alí Jamenei, figura como uno de los principales candidatos.
Clérigo reservado y sin cargo electivo, Mojtaba Jamenei no ha aparecido públicamente desde el ataque israelí que mató a su padre y a su esposa, Zahra Haddad Adel.
La Asamblea de Expertos, órgano de 88 miembros encargado de designar al líder supremo, será la responsable de elegir al sucesor. Quien asuma el cargo heredará el control de un país en guerra y de reservas de uranio altamente enriquecido.
Nacido en 1969 en Mashhad, Mojtaba Jamenei creció durante la oposición de su padre al sha Mohammad Reza Pahlavi. Tras la Revolución Islámica de 1979, la familia se trasladó a Teherán. Durante la guerra entre Irán e Irak, habría servido en un batallón vinculado a la Guardia Revolucionaria.
Críticos han advertido que su ascenso podría interpretarse como una transferencia hereditaria del poder, similar a la monarquía derrocada. Sin embargo, con su padre y su esposa considerados mártires por sectores conservadores, su posición podría fortalecerse.
Con los ataques aún en curso, el rumbo de la guerra y el futuro político de Irán permanecen inciertos.
