Israel ataca Gaza y mata a 19 personas, en su mayoría mujeres y niños, en medio de acusaciones de violar la tregua

Por Redacción
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Entre las víctimas se encontraban cinco menores, incluidos un bebé de cinco meses y otro de apenas 10 días de nacido, así como siete mujeres y un paramédico que se encontraba de servicio, según datos proporcionados por hospitales locales. Los ataques ocurrieron mientras Israel afirmaba que respondería con fuerza a un ataque insurgente que dejó gravemente herido a uno de sus soldados.


El aumento de víctimas civiles ha generado nuevas dudas sobre la viabilidad del alto el fuego y ha profundizado el sentimiento entre los palestinos de que la guerra, que ya supera los dos años, no ha terminado realmente.


“La guerra genocida contra nuestro pueblo en la Franja de Gaza continúa”, escribió Mohamed Abu Selmiya, director del Hospital Shifa, en una publicación en redes sociales. “¿Dónde está el alto el fuego? ¿Dónde están los mediadores?”.


Las muertes registradas el miércoles se suman a cientos de fallecidos palestinos desde la entrada en vigor de la tregua el 10 de octubre, un dato que, según funcionarios de salud locales, refleja la fragilidad de un acuerdo que, aunque redujo la intensidad de los combates, no ha logrado detener completamente la violencia.


El alto el fuego fue concebido como un paso para poner fin a la guerra entre Israel y Hamás, iniciada tras el ataque del grupo militante palestino contra el sur de Israel en octubre de 2023. Si bien los enfrentamientos a gran escala disminuyeron, ambas partes se han acusado repetidamente de violar el acuerdo.


El Ministerio de Salud de Gaza informó que más de 530 palestinos han muerto por fuego israelí desde que comenzó la tregua. Por su parte, el ejército israelí ha reconocido la muerte de cuatro soldados durante el mismo período.


Israel ha defendido sus operaciones afirmando que actúa en respuesta a ataques insurgentes o incumplimientos por parte de Hamás. Sin embargo, organizaciones humanitarias y países mediadores han advertido que los bombardeos y disparos israelíes han provocado la muerte de numerosos civiles.


Recientemente, ocho países árabes y musulmanes, incluidos Egipto y Qatar —principales mediadores del alto el fuego—, condenaron lo que describieron como “repetidas violaciones” del acuerdo por parte de Israel.


Un funcionario militar israelí, que habló bajo condición de anonimato de acuerdo con las normas del ejército, dijo a The Associated Press que las fuerzas israelíes continuarán lanzando ataques en Gaza en respuesta a disparos insurgentes que hirieron gravemente a un reservista israelí el miércoles por la mañana.


Las declaraciones reforzaron la percepción entre los palestinos de que el alto el fuego ha sido, en la práctica, parcial y desigual, especialmente en un enclave devastado por meses de bombardeos, desplazamientos masivos y escasez de servicios básicos.


Uno de los ataques más letales ocurrió a primera hora del miércoles en el barrio de Tuffah, en el norte de la Franja de Gaza, donde disparos israelíes impactaron un edificio residencial y mataron al menos a 11 personas, la mayoría miembros de una misma familia, según el Hospital Shifa.


Entre los fallecidos se encontraban una pareja, su hija de 10 días de nacida, un primo de cinco meses y una abuela. Los cuerpos fueron trasladados al hospital, donde familiares y vecinos se reunieron para realizar oraciones fúnebres en el patio.


“¿Qué hizo este niño?”, se preguntó Mohammad Jaser, pariente de las víctimas. “¿Estaba afiliado a Hamás o a Fatah? ¿Por qué están matando a los niños?”, dijo visiblemente afectado.


Escenas de duelo se repitieron cuando dos niños pequeños se arrodillaron junto al cuerpo de su padre, mientras una mujer les pedía que se despidieran. “Bésalo”, dijo, y la niña obedeció, besando el rostro del hombre antes de que el cuerpo fuera retirado.
La violencia continuó en otras zonas del enclave. En Jan Yunis, un ataque contra una tienda de campaña que albergaba a una familia desplazada dejó tres muertos, incluido un niño de 12 años, informó el Hospital Nasser.


En el barrio de Zaytoun, en la Ciudad de Gaza, disparos de tanques israelíes causaron la muerte de otros tres palestinos, entre ellos una pareja, según el Hospital Shifa.
Otro ataque contra una tienda en la zona de Muwasi, también en Jan Yunis, dejó dos muertos y al menos cinco heridos, de acuerdo con un hospital de campaña administrado por la Media Luna Roja Palestina. Uno de los fallecidos fue identificado como Hussein Hassan Hussein al-Semieri, un paramédico que se encontraba trabajando al momento del ataque.


Pese a la continuidad de la violencia, algunas disposiciones del alto el fuego sí han avanzado. Hamás liberó a todos los rehenes que mantenía en su poder, mientras que Israel excarceló a varios miles de prisioneros palestinos como parte del intercambio.
También se incrementó el ingreso de ayuda humanitaria a Gaza, se reabrió el cruce fronterizo de Rafah para permitir el tránsito limitado de personas, y se estableció un comité tecnócrata encargado de la administración civil del enclave.


No obstante, otros aspectos clave del acuerdo permanecen estancados. Entre ellos figuran el despliegue de una fuerza de seguridad internacional, el desarme de Hamás y el inicio de un proceso de reconstrucción a gran escala en Gaza, donde vastas áreas han quedado reducidas a escombros.


Estados Unidos, principal impulsor del alto el fuego, no ha establecido un calendario claro para la implementación de estas medidas, lo que ha generado incertidumbre tanto entre la población palestina como en la comunidad internacional.


Desde el inicio de la guerra, más de 71,800 palestinos han muerto, según el Ministerio de Salud de Gaza, que no distingue entre combatientes y civiles. Aunque el ministerio forma parte del gobierno liderado por Hamás, sus registros de víctimas suelen ser considerados confiables por agencias de Naciones Unidas y expertos independientes.


Mientras continúan los ataques y las acusaciones cruzadas, crece la presión sobre los mediadores internacionales para reforzar el alto el fuego y evitar una nueva escalada que agrave aún más la crisis humanitaria en la Franja de Gaza.