La Escuelita para Padres


La maestra Sonia Aguila es una experta en educación que enseña en la Escuela Canalino de Carpintería./EL LATINO

Recientemente vi un video en redes sociales de un pequeño de 5 años que es un genio.


Lo primero que me impresionó fue su vocabulario: usaba palabras poco comunes en niños de su edad.


El niño estaba emocionado abriendo sus regalos de Navidad. Había recibido unas pinzas, una balanza, una réplica de esqueleto humano y un libro científico. Su carita mostraba mucha emoción.


¿Qué había de diferente en esta escena? Número uno: la manera en que los padres hablaban con él.


Utilizaban un vocabulario elevado para su edad, hablaban con él como si fuera un adulto.


Le hacían muchas preguntas, también noté el tipo de regalos que le dieron al pequeño, definitivamente, el esqueleto humano y el libro científico le ayudarán a aprender más.


Esto me hizo reflexionar que nosotros, los padres, podemos y debemos enseñar a los niños, desde pequeños, el amor por el aprendizaje. No estoy diciendo que dar muñecas y carritos sea malo.


También sirven para desarrollar su imaginación, pero debemos incluir juguetes educativos.


Incluso, en lugar de pasar en videojuegos todo el día, pueden jugar juegos educativos que ayudan con las matemáticas, la lectura, etcétera.


Es importante recordar que el aprendizaje no ocurre únicamente en la escuela.
El hogar es el primer salón de clases, y los padres somos los primeros maestros.
Usando un léxico rico y variado, estamos ampliando su vocabulario y fortaleciendo su capacidad de comprensión y expresión.


Hacer preguntas como “¿Por qué crees que pasó eso?” o “¿Cómo lo resolverías?” les permite desarrollar el pensamiento crítico. No se trata de exigirles respuestas correctas, sino de darles el espacio para pensar y equivocarse.


También es fundamental exponer a l@s niñ@s a diferentes experiencias: llevarlos a museos, bibliotecas, parques naturales o simplemente cocinar juntos siguiendo una receta. Aprender puede, y debe, ser algo placentero.


Como padres, debemos tomar en cuenta el tiempo que pasan frente a las pantallas, la tecnología no es mala en sí, pero debe usarse con medida.


Existen aplicaciones y programas educativos de gran calidad que apoyan el aprendizaje, pero nunca deben reemplazar una conversación o un juego en familia.
Recuerde que el ejemplo es clave.


Si l@s niñ@s ven a sus padres leer, hacer preguntas, mostrar interés por aprender cosas nuevas, ellos imitarán esas conductas.


El amor por el aprendizaje se contagia, no es necesario ser experto en todos los temas, basta con mostrar curiosidad y tener ganas de aprender.


Por último, no debemos subestimar el poder del elogio y la motivación.
Celebrar los logros, por pequeños que sean, refuerza en l@s niñ@s la confianza en sí mismos y los anima a seguir explorando el mundo.


Cuando los padres valoran el esfuerzo más que el resultado, enseñan a sus hij@s a no temer al error y a ver el aprendizaje como una aventura constante.


Criar niños curios@s, segur@s y con pensamiento crítico es uno de los mayores legados que podemos dejar como madres y padres comprometidos.