
Desaparecieron los nervios del primer día de clases y llegó el cansancio junto con la ola de calor.
Es difícil regresar a clases después de más de 72 días de vacaciones, pero también es muy emocionante.
Es importante tener una rutina, porque de esa manera, sus hijos sabrán qué esperar y podrán planear mejor sus cosas.
Al llegar a casa, pueden ponerse ropa cómoda, quitarse los zapatos, comer una merienda y descansar.
Por la tarde, pueden sentarse en un lugar específico para realizar sus tareas.
Preferiblemente, en un lugar tranquilo y no frente al televisor, evite las distracciones.
Asegúrese de tener en casa los materiales que necesitan: lápices, colores, tijeras y, por supuesto, libros.
Los estudiantes deben leer todos los días entre 20 y 30 minutos, ponga el ejemplo.
No solo les ordene que lean, usted también siéntese y disfrute de una revista, el periódico o algún libro.
Si tienen mucha tarea, tomen descansos para evitar que se frustren, pueden salir a caminar al parque o dar una vuelta por su vecindario. La tarea es un repaso de lo aprendido, no debería ser frustrante.
Si su hijo tarda demasiado tiempo haciendo la tarea y no sabe qué hacer, comuníquese con la maestra.
Antes de dormir, seleccionen la ropa que van a utilizar al día siguiente, así evitará estresarse por la mañana.
Confieso que un día me estresé por no encontrar mis llaves, los minutos pasaban y se nos hacía tarde.
Resulta que las llaves habían quedado dentro del coche la noche anterior y mi esposo había cerrado el carro con las suyas, así que no le pase lo mismo, deje las llaves listas desde la noche anterior.
Las meriendas también pueden prepararse desde el fin de semana.
Mi hija prepara bolsitas con uvas, fruta y otras cosas, por la mañana, simplemente tomamos las meriendas y nos vamos a la escuela.
La organización es clave, especialmente si tiene varios hijos.
Compre un calendario y anote las fechas importantes, ya se acerca la noche de regreso a clases y seguramente vendrán paseos, reuniones y otras actividades.
Recuerde también dar responsabilidades a sus hijos, los padres no necesitan escribir el nombre en la tarea de sus hijos.
Deje que ellos solitos lo escriban, sus hijos pueden empacar su mochila, ayudar a preparar las meriendas y llenar su botella de agua.
No solo estarán ayudando, sino que también estarán aprendiendo a ser independientes.
Revise las tareas y pida a los hijos mayores que ayuden a sus hermanos menores si hay algo que usted no entiende, todos en casa son un equipo y deben apoyarse.
Esté muy al pendiente de los mensajes que envían la escuela y la maestra, muestre interés en todo lo que haga y pregúntele qué hizo durante el día en la escuela.
A veces, entre las tareas, las prisas, las mochilas y las mañanas complicadas, podemos olvidar lo rápido que pasa el tiempo.
Nuestros hijos crecerán y llegará el momento en que extrañaremos esta etapa, por eso, además de organizarnos y ayudarlos a cumplir con sus responsabilidades, disfrutemos también estos años y acompañémoslos en cada paso.
