Por Redacción
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Líbano y Israel se preparan para sostener en Washington sus primeras conversaciones diplomáticas directas en décadas, en un intento por frenar la escalada de violencia tras más de un mes de enfrentamientos entre Israel y el grupo armado Hezbollah.
Las conversaciones, previstas para este martes, contarán con la participación del secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, junto al embajador israelí Yechiel Leiter y la embajadora libanesa Nada Hamadeh Moawad.
El encuentro se produce en medio de un conflicto que ha dejado más de 2.000 muertos en territorio libanés, según autoridades sanitarias, incluyendo mujeres, niños y personal médico, además de miles de heridos. Más de un millón de personas han sido desplazadas por los bombardeos y combates.
El gobierno libanés ha expresado su esperanza de que este diálogo abra el camino hacia un alto el fuego y una eventual resolución del conflicto. Sin embargo, la iniciativa enfrenta escepticismo tanto dentro de Líbano como entre aliados y críticos de Hezbollah, quienes cuestionan el margen de maniobra de Beirut frente a la influencia de Irán, principal respaldo del grupo armado.
Teherán ha condicionado cualquier diálogo con Washington al cese de los conflictos en la región, incluyendo el frente en Líbano, lo que añade complejidad a los esfuerzos diplomáticos.
Mientras tanto, las operaciones militares continúan. El ejército israelí mantiene incursiones en el sur de Líbano con el objetivo declarado de establecer una “zona de seguridad” a lo largo de la frontera, que se extendería hasta el río Litani.
Por su parte, Hezbollah continúa lanzando ataques diarios con cohetes, drones y artillería contra el norte de Israel y contra posiciones militares dentro del territorio libanés, pese a haber quedado debilitado tras su conflicto previo con Israel en 2024.
El diálogo en Washington representa un intento poco común de contacto directo entre dos países que históricamente no han mantenido relaciones diplomáticas formales y que han protagonizado múltiples conflictos armados.
Analistas advierten que, aunque las conversaciones podrían marcar un paso significativo hacia la desescalada, el éxito dependerá de factores externos clave, incluida la postura de Irán y la evolución del conflicto sobre el terreno.
