Por Carlos Hernández
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“Masters of the Universe” regresa al cine con una nueva versión que intenta revivir uno de los universos más reconocibles de los años 80: el de He-Man, la espada del poder, Eternia y la eterna lucha contra Skeletor.
La película, dirigida por Travis Knight, llega como una superproducción de fantasía, acción y nostalgia, con Nicholas Galitzine como el príncipe Adam y Jared Leto como Skeletor.
La historia parte de una premisa conocida, pero adaptada para una nueva generación.
Adam, enviado lejos de Eternia cuando era niño para protegerlo de la caída del reino ante Skeletor, termina varado en la Tierra durante años.
Ya adulto, vive una existencia común, trabaja en recursos humanos y busca obsesivamente la Espada del Poder, la única llave para regresar a su mundo.
El planteamiento tiene algo atractivo: un héroe perdido, desconectado de su destino, obligado a reencontrarse con una identidad que parece demasiado grande para él.
Galitzine interpreta a Adam con torpeza, dulzura y cierta inocencia, lo que ayuda a humanizar a un personaje que, por diseño, siempre ha sido más símbolo que persona.
La película sabe que He-Man es un producto profundamente ligado a los años 80.
El juguete original debutó en 1982, y que tomó por asalto todo el mundo, en Latinoamerica muchos crecimos con estos juguetes y He-Man era nuestro heróe de la niñez, la serie animada llegó un año después y en 1987 se estrenó una primera versión cinematográfica protagonizada por Dolph Lundgren.
Esta nueva entrega no intenta esconder del todo ese origen colorido, musculoso y exagerado; más bien lo abraza por momentos, aunque no siempre con la misma seguridad.
Donde la cinta funciona mejor es cuando se permite ser aventura fantástica sin pedir disculpas. Eternia, sus guerreros, sus nombres imposibles y sus conflictos de reino caído tienen suficiente encanto visual para sostener una experiencia entretenida.
La película mezcla acción, humor y un tono de caricatura de sábado por la mañana, pero con presupuesto de blockbuster moderno.
Jared Leto se divierte como Skeletor, llevando al villano hacia el terreno teatral y exagerado.

En este tipo de historia, eso no necesariamente juega en contra.
Skeletor nunca ha sido un villano de realismo psicológico; pertenece a un mundo donde los nombres, los poderes y las armaduras piden exceso, de hecho es un villano cómico, ha veces torpe y sobre todo quien vive frustrado por la incompetencia de sus secuaces.
Alison Brie, Idris Elba, Camila Mendes, Morena Baccarin y Kristen Wiig completan un elenco amplio que aporta presencia y energía, aunque no todos los personajes reciben el mismo desarrollo.
La película también intenta hablar de poder, destino, masculinidad y expectativas heroicas, aunque esas ideas no siempre terminan de cuajar.
Aun así, hay una intención interesante de darle al mito de He-Man algo más que músculos y frases célebres, que lo que más explotó la caricatura.
Para algunos es un problema es que la cinta a veces duda entre tomarse en serio y burlarse de sí misma, cuando quizá habría ganado más si se lanzaba de lleno a la fantasía sin tanta explicación.
Pero para los que crecimos con esta caricatura, que ahora parece hasta cursi, es parte de ese universo que nos maravilló la infancia a millones en el mundo.
Con una duración de 142 minutos, “Masters of the Universe” se siente larga por momentos, especialmente cuando se aleja de la aventura central.
Aun con sus tropiezos, esta nueva “Masters of the Universe” tiene elementos para conectar con quienes crecimos con He-Man, y con espectadores dispuestos a aceptar una fantasía grande, colorida y algo absurda.
No reinventa el género ni alcanza siempre el poder que promete su famosa frase, pero sí ofrece un regreso vistoso a Eternia y una oportunidad para que una vieja leyenda de plástico vuelva a levantar la espada.
Para los fanáticos, el viaje puede ser suficiente.
Para los nuevos espectadores, quizá sea una puerta curiosa hacia un universo que nunca dejó de pertenecer a la imaginación desbordada de los años 80.
