La histórica dirigente sindical y defensora de los derechos civiles falleció en Bakersfield. El gobernador Gavin Newsom ordenó colocar las banderas a media asta en su honor.
Por Redacción
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Dolores Huerta, una de las figuras más influyentes del movimiento sindical y de los derechos civiles en Estados Unidos, falleció este miércoles 28 de octubre a los 96 años, dejando un legado que transformó las condiciones laborales de miles de campesinos y convirtió la consigna “Sí, se puede”, en un símbolo de lucha y esperanza.
Su familia confirmó que murió en su hogar de Bakersfield, acompañada de sus seres queridos.
Nacida en Nuevo México en 1930 y criada en California, Huerta comenzó su trayectoria como maestra. Sin embargo, las condiciones de pobreza que enfrentaban los hijos de trabajadores agrícolas la impulsaron a dedicarse a la organización comunitaria.
En 1962, junto con César Chávez, fundó la Asociación Nacional de Trabajadores Agrícolas, organización que posteriormente se convertiría en el sindicato United Farm Workers (UFW).
Su liderazgo fue decisivo durante la histórica huelga y el boicot de las uvas de Delano, campañas que contribuyeron a conseguir mejores salarios y protecciones laborales para los campesinos.
Además, defendió durante décadas los derechos de las mujeres, los inmigrantes y las comunidades marginadas.
CALIFORNIA RINDE HOMENAJE
El Gobernador Gavin Newsom y la primera pareja de California, Jennifer Siebel Newsom, lamentaron su fallecimiento y destacaron su contribución a la historia del estado.
“Dolores representaba lo mejor de nuestra sociedad. California, y todo Estados Unidos, no serían lo que son hoy sin su espíritu incansable, su pasión por la justicia y la equidad”, expresaron.
Newsom ordenó que las banderas ondeen a media asta en su honor.
Por su parte, el Senador federal Alex Padilla recordó la determinación de Huerta para defender a los trabajadores agrícolas, las mujeres y los inmigrantes.
“Dolores luchó hasta el final por un futuro más justo y equitativo”, señaló Padilla, quien destacó el poder de la organización y la solidaridad que ella promovió durante toda su vida.
UN LEGADO QUE CONTINÚA
Huerta también recibió la Medalla Presidencial de la Libertad en 2012, uno de los máximos reconocimientos civiles del país.
A través de la Fundación Dolores Huerta, continuó impulsando la participación comunitaria, la educación y la justicia social incluso después de cumplir 90 años.
Su fallecimiento cierra una etapa fundamental del movimiento campesino estadounidense, pero su mensaje permanece vigente.
“Ahora nos corresponde a todos continuar llevando esa antorcha: seguir organizándonos y seguir luchando”, dijo Padilla.
