Por Redacción
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Con el inicio del nuevo año, muchas personas se proponen mejorar su salud física y mental, pero entre la avalancha de consejos, a veces contradictorios, provenientes de redes sociales, anuncios, influencers y hasta figuras públicas, mantener hábitos sostenibles puede volverse un desafío abrumador.
La buena noticia es que la ciencia y los expertos coinciden en un mensaje clave para 2026: mantener las cosas simples suele ser lo más efectivo.
¿Necesitas más proteína o fibra? Probablemente no tanto como crees
Una de las tendencias alimenticias más difundidas es la búsqueda constante de proteínas, presente en barras, batidos y productos con precios elevados.
Sin embargo, especialistas en nutrición aseguran que la mayoría de las personas que comen lo suficiente ya cubren sus necesidades proteicas, sin necesidad de suplementos costosos.
En cuanto a la fibra, es cierto que muchas dietas occidentales son deficientes en este nutriente esencial, pero en lugar de seguir modas como el “fiber-maxxing”, los expertos recomiendan incorporar alimentos integrales, frutas, verduras, legumbres y granos enteros, que también aportan vitaminas, minerales y beneficios digestivos.
Piel sana sin rutinas de 20 pasos
El cuidado de la piel también ha sido objeto de exageraciones, particularmente en plataformas como TikTok.
Dermatólogos coinciden en que no es necesario invertir en productos caros ni seguir rutinas complicadas.
Una limpieza suave, hidratación adecuada y uso diario de protector solar, incluso en pieles oscuras, es suficiente para mantener la piel saludable.
Lo mismo aplica para las duchas excesivamente largas y elaboradas.
Según los expertos, los baños deben ser breves, con agua templada y sin productos abrasivos, evitando prácticas innecesarias como el “doble lavado”.
Ejercicio: no necesitas un gimnasio para ponerte en forma
Otro mito común es que para hacer ejercicio se necesita una membresía costosa o equipo sofisticado.
La tendencia del regreso a la calistenia, ejercicios con el propio peso corporal, demostró que es posible ganar fuerza y mejorar la salud cardiovascular en casa, sin inversión adicional.
Aunque eventualmente puede ser beneficioso incorporar pesas u otras rutinas, lo más importante es la constancia y la creación de una base sólida que permita mantener el hábito a largo plazo.
Cuidado con las modas del bienestar: si suena demasiado bueno, probablemente lo sea
En esta época proliferan tratamientos costosos que prometen soluciones rápidas.
Uno de ellos es la terapia intravenosa con vitaminas, cuya eficacia no está comprobada para personas sanas.
Según médicos, una dieta balanceada suele ser suficiente para cubrir los requerimientos nutricionales.
En muchos casos, pagar por estos tratamientos es, literalmente, “tirar el dinero por la ventana”.
Lo mismo ocurre con productos como los kits de análisis del microbioma, que generan datos que actualmente no tienen una utilidad clínica real, o con los monitores de glucosa, recomendados en redes sociales pero sin evidencia sólida de beneficio para personas sin diabetes.
Volver a lo básico: pequeños hábitos con gran impacto
Aunque las promesas de soluciones inmediatas pueden ser tentadoras, la evidencia científica respalda medidas simples y efectivas para mejorar la salud física y mental:
Caminar más: ya sea en la ciudad o en el campo, caminar con regularidad mejora la salud cardiovascular, la concentración y el estado de ánimo. Algunos médicos incluso recetan tiempo al aire libre como parte de la terapia.
Controlar la presión arterial: es uno de los factores de riesgo más subestimados, pero se relaciona con numerosas enfermedades a largo plazo. Dormir bien, comer despacio y manejar el estrés son medidas clave.
Cuidar la salud mental: establecer límites con el uso de dispositivos digitales, fortalecer las relaciones personales y fomentar el autocuidado emocional puede reducir el riesgo de ansiedad, depresión y deterioro cognitivo.
Estos cambios no solo mejoran la calidad de vida en el presente, sino que también reducen el riesgo de enfermedades neurodegenerativas, como la demencia, según numerosos estudios.
¿A quién escuchar cuando se trata de salud?
Ante tanta información contradictoria, lo ideal es consultar con profesionales médicos acreditados.
Aunque el sistema de salud no es perfecto, los médicos siguen siendo la fuente más confiable para temas de prevención, diagnóstico y tratamiento.
Si no puedes ver a un médico de inmediato y recurres a internet, asegúrate de visitar sitios verificados y nunca te autodiagnostiques.
Y cuando logres concretar una consulta, lleva tus dudas por escrito y no tengas miedo de pedir explicaciones claras.
