Por Redacción
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El conflicto entre Estados Unidos y Irán podría tener efectos directos en el bolsillo de millones de estadounidenses, principalmente a través del aumento en los precios de la energía, el transporte y diversos productos de consumo.
Analistas económicos advierten que el impacto de la guerra en Medio Oriente se resume en tres factores principales: el cierre del estrecho de Ormuz, la duración del conflicto y las consecuencias económicas que pueden derivarse de un prolongado aumento en los precios del petróleo.
El estrecho, una de las rutas marítimas más importantes del mundo para el comercio energético, transporta aproximadamente el 20 % del petróleo global. Su interrupción ha generado preocupación en los mercados internacionales.
El estrecho de Ormuz y el impacto en el petróleo
Para los mercados energéticos, el principal factor que determinará el comportamiento de los precios es la reapertura del estrecho de Ormuz.
Esta vía marítima estratégica conecta el Golfo Pérsico con el resto del mundo y es esencial para el transporte de petróleo desde varios de los principales productores globales.
A pesar de que 32 países anunciaron recientemente la liberación de 400 millones de barriles de petróleo de reservas de emergencia para estabilizar el mercado, los precios del crudo superaron los 100 dólares por barril.
El nuevo líder supremo de Irán, Mojtaba Jamenei, afirmó que el estrecho permanecerá cerrado como una herramienta de presión en medio del conflicto.
Mientras tanto, el secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, señaló que podrían pasar varias semanas antes de que la Armada estadounidense pueda escoltar buques petroleros de forma segura por la zona.
Expertos del mercado energético estiman que incluso si el conflicto terminara hoy, podrían pasar entre uno y tres meses antes de que el flujo normal de petróleo vuelva a restablecerse completamente.
Ese retraso se debe a la acumulación de barcos en espera, la necesidad de reparar infraestructura dañada y el tiempo requerido para restablecer las cadenas logísticas.
Precios más altos y riesgos para la economía
Los economistas coinciden en que la duración del conflicto será un factor clave para determinar el impacto en los consumidores.
Si el estrecho de Ormuz permanece cerrado por un periodo prolongado, el precio del petróleo podría aumentar hasta los 150 dólares por barril, según estimaciones de analistas del mercado.
El aumento del petróleo suele trasladarse rápidamente a los precios del combustible. La gasolina en Estados Unidos ya se acerca a los 4 dólares por galón, mientras que el diésel podría superar los 5 dólares.
Esto tendría efectos en cadena en toda la economía. Las empresas de transporte suelen aplicar recargos por combustible cuando los precios se elevan, lo que incrementa el costo de mover mercancías por carretera, mar o aire.
Empresas logísticas como FedEx ya han comenzado a aplicar recargos en algunos envíos.
Como resultado, los consumidores podrían enfrentar precios más altos en alimentos perecederos como lácteos, frutas, verduras y pescado, así como en boletos de avión y otros productos transportados a largas distancias.
Además, el aumento sostenido del precio del petróleo podría representar un riesgo para la economía estadounidense.
Históricamente, los aumentos bruscos en los precios del crudo han coincidido con desaceleraciones económicas o crisis financieras, como la crisis petrolera de 1973, la crisis energética durante la Guerra del Golfo y la crisis financiera global de 2008.
Aunque la economía estadounidense sigue mostrando señales de estabilidad, algunos indicadores recientes apuntan a cierta fragilidad.
Desde mayo del año pasado, el país ha perdido cerca de 19.000 empleos, lo que refleja una desaceleración moderada del mercado laboral.
Ante este panorama, economistas de Goldman Sachs elevaron recientemente sus previsiones de inflación y desempleo para este año y aumentaron la probabilidad de una recesión del 20 % al 25 %.
Los expertos advierten que si los precios de la energía continúan aumentando y el conflicto se prolonga, el impacto podría extenderse a múltiples sectores de la economía y afectar el poder adquisitivo de los hogares.
