Una madre y su bebé de 18 días sobrevivieron más de 30 horas bajo los escombros tras los terremotos en Venezuela

Por El Latino Newsroom


Mientras miles de familias continúan enfrentando las consecuencias de una de las peores tragedias naturales registradas en la historia reciente de Venezuela, el rescate de la madre y su recién nacido se ha convertido en un símbolo de esperanza en medio del desastre.


El Gobierno venezolano informó que los terremotos dejaron al menos 2.645 personas fallecidas, más de 12.600 heridas y miles de viviendas destruidas. Entre las más de 6.400 personas rescatadas con vida se encuentran Dayana y su pequeño hijo, cuya historia ha emocionado a los equipos de emergencia y a millones de personas.


Dayana recuerda con claridad los segundos previos al colapso del edificio. Ese día acababa de regresar de un paseo con su mascota y había dejado a su bebé en una mecedora mientras comenzaba algunas tareas del hogar.


Cuando sintió el primer movimiento sísmico, tomó rápidamente a Juan David entre sus brazos y esperó que el temblor terminara. Sin embargo, segundos después el edificio comenzó a desplomarse.
La joven cayó junto con su hijo a través de la estructura del inmueble hasta quedar atrapada entre los restos de su apartamento, inmovilizada bajo toneladas de concreto y metal.


En medio de la oscuridad y la incertidumbre, Dayana descubrió un objeto que, según afirma, cambió completamente su estado emocional: una Biblia quedó debajo de ella entre los escombros.


«Al ver la Biblia me generó una paz y una fe de que, no sabía cómo, yo me iba a salvar», recordó.


Durante las más de 30 horas que permaneció atrapada, explicó que mantuvo la calma pensando únicamente en proteger a su hijo.


A pesar de encontrarse a varios metros de profundidad, asegura que nunca sintió que le faltara el aire y que una tenue luz iluminaba el espacio donde permanecían atrapados, permitiéndole observar constantemente al recién nacido.


«Yo me mantuve siempre alerta por mi bebé», expresó.


Mientras tanto, en la superficie, su esposo Gerson Trujillo vivía una angustiosa carrera contra el tiempo.
Él había logrado salir del edificio apenas comenzó el terremoto, pero observó impotente cómo la estructura colapsaba con su esposa y su hijo en el interior.


Durante la primera noche, junto con familiares, vecinos y amigos, intentó remover escombros utilizando únicamente lámparas de teléfonos celulares, ya que la oscuridad dificultaba completamente las labores de rescate.


Con la llegada del amanecer, Gerson decidió cambiar de estrategia.


En lugar de continuar excavando al azar, comenzó a buscar elementos específicos que pudieran ayudarle a identificar el lugar donde se encontraba su apartamento.


Recordó entonces una remodelación realizada pocos meses antes en el baño de la vivienda.
Durante la Semana Santa, la familia había instalado nuevas baldosas en el piso, un detalle que terminó siendo determinante para orientar la búsqueda.


Al reconocer las cerámicas entre los escombros, comprendió que su esposa y su hijo podían encontrarse muy cerca de ese punto.


«En Semana Santa había remodelado el baño de mi departamento; ese fue un punto muy clave que nos permitió identificar la baldosa nueva», explicó.


Con esa referencia, rescatistas de Protección Civil intensificaron las labores en la zona.
Horas después comenzaron a escuchar señales de vida.


Tras retirar cuidadosamente enormes bloques de concreto y restos del edificio, lograron liberar primero al pequeño Juan David y posteriormente a Dayana, quien salió en una camilla entre aplausos, lágrimas y abrazos de familiares y socorristas.


Las imágenes del bebé llorando al reencontrarse con su padre recorrieron rápidamente medios de comunicación y redes sociales, convirtiéndose en uno de los momentos más emotivos de las operaciones de rescate desarrolladas tras los terremotos.


Milagrosamente, el recién nacido no sufrió lesiones de gravedad.


Ella, en cambio, presenta lesiones importantes en ambas piernas, incluyendo fracturas de ligamentos y daños en los meniscos, por lo que deberá someterse a una intervención quirúrgica en las próximas semanas.
Aunque ambos sobrevivieron, las secuelas emocionales siguen presentes.


La pareja reconoce que todavía experimenta miedo constante debido a las numerosas réplicas registradas desde el desastre.


Según datos oficiales, desde el 24 de junio se han contabilizado más de 800 movimientos sísmicos posteriores, lo que mantiene en alerta a miles de familias que permanecen en refugios temporales o junto a las ruinas de sus viviendas.


«Todavía no dormimos, todavía sentimos que va a haber otro terremoto», confesó el matrimonio.
Especialistas en salud mental advierten que este tipo de experiencias pueden provocar trastorno de estrés postraumático, ansiedad, insomnio y miedo persistente, especialmente en sobrevivientes que permanecieron atrapados durante largos periodos o perdieron familiares.


Mientras continúan las labores de búsqueda y recuperación en las zonas más afectadas, la historia de Dayana y Juan David representa uno de los pocos momentos de esperanza dentro de una tragedia que ha cambiado la vida de miles de venezolanos.


Su supervivencia, lograda después de más de un día bajo los escombros, recuerda también el trabajo de cientos de rescatistas, voluntarios y familiares que, incluso en las condiciones más difíciles, continúan buscando sobrevivientes con la esperanza de encontrar nuevas historias con un final feliz.