Al menos 64 muertos tras violento choque de trenes de alta velocidad en el centro de España

​Por El Latino Newsroom

La colisión provocó el descarrilamiento de varios vagones, desencadenando un despliegue de emergencia masivo para rescatar a las víctimas de entre los restos metálicos.

​El fatal impacto se produjo en un tramo llano y rodeado de olivares entre las localidades de Urda y Los Yébenes, dentro de la provincia de Toledo, en la comunidad autónoma de Castilla-La Mancha. Según los reportes entregados por el Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (ADIF), ambos convoyes se desplazaban en el mismo sentido, cubriendo la ruta de alta velocidad que conecta la capital, Madrid, con la ciudad de Sevilla.

​Las primeras investigaciones sobre el siniestro revelaron que una de las formaciones ferroviarias embistió por alcance a la otra, la cual se encontraba momentáneamente detenida sobre la vía principal. El tremendo impacto provocó que dos vagones salieran despedidos de los rieles y terminaran cayendo por una pendiente de grava, dejando partes de la estructura completamente reducidas a escombros.

​El choque involucró a un convoy de la empresa pública estatal RENFE y a otra unidad perteneciente al operador privado IRYO. Las informaciones preliminares difundidas por medios locales indican que la formación de RENFE impactó por la parte posterior al tren de la compañía de capital italiano. Los datos oficiales provistos por la portavocía regional confirmaron que a bordo del vehículo de RENFE viajaban 397 pasajeros, mientras que la unidad de IRYO transportaba a 147 personas.

​La magnitud de la tragedia obligó a movilizar a decenas de ambulancias, helicópteros medicalizados y equipos especializados de bomberos hacia la provincia de Toledo. Las tareas de los brigadistas se concentran prioritariamente en cortar y remover las carcasas de acero de los dos vagones que sufrieron los mayores daños en el choque.

​Las autoridades regionales y sanitarias confirmaron que la cifra de víctimas mortales podría incrementarse sustancialmente con el paso de las horas. La ministra de Sanidad de España, Mónica García, declaró a la televisión pública TVE que «fue un impacto a alta velocidad, así que esperamos que esto sea una tragedia». La funcionaria detalló que los socorristas centran todos sus esfuerzos en ubicar supervivientes y extraer los cuerpos atrapados, al tiempo que los heridos graves están siendo trasladados hacia los centros hospitalarios más cercanos.

​Por su parte, el presidente de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, detalló que al menos 80 personas fueron atendidas con heridas de diversa consideración. El mandatario autonómico ratificó que de los fallecidos contabilizados inicialmente, 24 ocupaban el convoy operado por RENFE y seis viajaban en la formación de la firma IRYO, anticipando que los números continuarán actualizándose conforme se avance en la remoción de restos.

​Por razones de seguridad y para permitir el trabajo de los peritos judiciales y de emergencia, el tráfico ferroviario en el corredor de alta velocidad que une Madrid con Ciudad Real y la región de Andalucía quedó interrumpido de forma total. Decenas de trayectos programados para la jornada tuvieron que ser cancelados, dejando varados a miles de usuarios en las estaciones principales.

​Hasta el momento, la portavocía del gobierno autonómico de Castilla-La Mancha, encabezada por Esther Padilla, enfatizó que se desconocen los motivos exactos por los cuales el convoy de la compañía IRYO se hallaba detenido sobre la línea principal sin que el sistema de frenado automático o la señalización impidieran la aproximación a alta velocidad de la unidad de RENFE.

​Ante la conmoción causada por la tragedia, la empresa privada IRYO emitió un comunicado oficial manifestando que ha «activado sus protocolos de seguridad y está colaborando estrechamente con las autoridades» encargadas de dilucidar la cadena de fallas técnicas o humanas que ocasionaron la tragedia.

​El siniestro genera especial preocupación en la opinión pública de la nación ibérica por tratarse del segundo choque ferroviario de gravedad que involucra a unidades de alta velocidad de ambas compañías en lo que va del presente año. El hecho reabre el debate sobre la seguridad en la red de trenes, considerada históricamente como una de las infraestructuras de transporte más avanzadas del continente europeo.

​Tanto técnicos de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios como personal del Ministerio de Transportes se desplegaron en el sitio de las colisiones entre Urda y Los Yébenes con el fin de recabar las cajas negras de los trenes y revisar los registros de las centrales de tráfico ferroviario. Mientras tanto, el gobierno central mantiene contacto permanente con los servicios de protección civil para coordinar la atención a las familias de las decenas de víctimas mortales y heridos que deja este lamentable suceso.