Astrónomos detectan por primera vez un azúcar complejo en el espacio interestelar y acercan nuevas pistas sobre el origen de la vida


Por El Latino Newsroom


El hallazgo demuestra que moléculas orgánicas más sofisticadas de lo que se pensaba pueden formarse antes incluso del nacimiento de estrellas y planetas, reforzando la teoría de que algunos de los ingredientes esenciales para la vida pudieron existir en el espacio mucho antes de que apareciera la Tierra.


La investigación fue encabezada por científicos del Centro de Astrobiología de España y publicada en la revista científica Nature Astronomy. Los resultados representan un importante avance para la astrobiología, disciplina que estudia el origen, la evolución y la posible existencia de vida fuera de nuestro planeta.


Los especialistas identificaron una molécula llamada eritrulosa, un azúcar compuesto por cuatro átomos de carbono que, aunque está presente en cantidades muy pequeñas en frutas como las frambuesas, nunca antes había sido detectado flotando entre las estrellas.


Durante décadas, los científicos han intentado comprender cómo surgieron las moléculas orgánicas que dieron origen a la vida.


Uno de los mayores interrogantes ha sido determinar si compuestos como los azúcares se formaron únicamente en la Tierra primitiva o si algunos llegaron desde el espacio transportados por meteoritos, cometas o asteroides.


El nuevo descubrimiento aporta argumentos sólidos a esta segunda posibilidad.


Para realizar la investigación, el equipo utilizó dos radiotelescopios de alta precisión ubicados en España.


Uno de ellos se encuentra en el Observatorio de Yebes, al norte de Madrid, mientras que el segundo pertenece al Instituto de Radioastronomía Milimétrica (IRAM), situado en Sierra Nevada.


Ambos instrumentos observaron una gigantesca nube molecular identificada como G+0.693−0.027, localizada cerca del centro de la Vía Láctea.


Los investigadores analizaron las señales de radio emitidas por las moléculas presentes en esa nube y compararon sus patrones con mediciones obtenidas previamente en laboratorios terrestres.


De esa forma lograron identificar con precisión la presencia de la eritrulosa.


Curiosamente, los científicos inicialmente buscaban azúcares más simples formados por tres átomos de carbono.


Sin embargo, esos compuestos no aparecieron en las observaciones.


En cambio, detectaron directamente una molécula más compleja, algo que contradice varias de las hipótesis aceptadas hasta ahora sobre la formación química en el espacio.


«Nuestro descubrimiento demuestra que azúcares relativamente complejos ya pueden sintetizarse en el espacio interestelar, antes incluso de que nazcan las estrellas y los planetas», explicó la astrónoma Izaskun Jiménez-Serra, autora principal del estudio.


Los investigadores consideran que la eritrulosa probablemente se forma sobre diminutos granos de polvo cubiertos por hielo que flotan en las nubes interestelares.


Con el paso del tiempo, esas moléculas podrían incorporarse a sistemas químicos cada vez más complejos y terminar formando parte de nuevos sistemas planetarios.


Hasta ahora, los científicos habían identificado más de 340 moléculas diferentes en el medio interestelar de la Vía Láctea, pero ninguna de ellas correspondía a un azúcar.


El descubrimiento tiene implicaciones que van mucho más allá de la astroquímica.


Muchos especialistas consideran que este tipo de investigaciones ayuda a explicar cómo pudieron aparecer los primeros compuestos orgánicos sobre la Tierra hace miles de millones de años.


Experimentos realizados en laboratorios han demostrado que la formación espontánea de azúcares bajo las condiciones extremas existentes en la Tierra primitiva resulta bastante difícil.


Por ello, desde hace varios años algunos científicos plantean que una parte de esos compuestos pudo haber llegado desde el espacio durante los intensos bombardeos de meteoritos que experimentó el planeta en sus primeras etapas.


La detección previa de ribosa y glucosa en meteoritos antiguos, así como en muestras del asteroide Bennu recuperadas por la misión OSIRIS-REx de la NASA, ya había reforzado esa hipótesis.


Ahora, la identificación de eritrulosa directamente en una nube interestelar representa una evidencia adicional de que los ingredientes básicos para la vida podrían haberse formado mucho antes del nacimiento del Sistema Solar.


El profesor Mark Sephton, del Imperial College London, quien no participó en la investigación, considera que el hallazgo fortalece significativamente esa teoría.


«El descubrimiento de estos compuestos en el espacio interestelar refuerza la hipótesis de que nuestro sistema solar pudo haber sido sembrado con compuestos orgánicos preexistentes», señaló el investigador.


Los científicos incluso estiman que durante el denominado Bombardeo Intenso Tardío, ocurrido hace aproximadamente 4,000 millones de años, entre 500,000 y 50 millones de toneladas métricas de este azúcar pudieron haber llegado a la superficie terrestre transportadas por cuerpos espaciales.


Aunque ese episodio continúa siendo objeto de debate entre especialistas, la posibilidad ilustra la enorme cantidad de material orgánico que pudo incorporarse al planeta durante sus primeras etapas de formación.


Por su parte, Yoshihiro Furukawa, investigador de la Universidad de Tohoku en Japón y participante en estudios previos sobre azúcares encontrados en Bennu, considera que el nuevo descubrimiento era esperado desde hacía tiempo.


Según explicó, los azúcares presentes en el espacio pudieron integrarse posteriormente a asteroides y cometas que terminaron impactando la Tierra y otros planetas.


Aun así, los investigadores aclaran que el hallazgo no explica directamente cómo surgió la vida.
Lo que demuestra es que algunos de sus componentes esenciales pueden producirse de forma natural en el espacio, mucho antes de la formación de los planetas.


Los expertos creen que esta investigación abre la puerta a futuras búsquedas de moléculas aún más importantes desde el punto de vista biológico.


Entre ellas figura la ribosa, un azúcar que forma parte del ARN y desempeña un papel fundamental en la transmisión de la información genética de todos los seres vivos.


Si futuras observaciones logran detectar este tipo de compuestos en otras regiones del universo, aumentaría considerablemente la posibilidad de que los procesos químicos necesarios para el desarrollo de la vida sean mucho más comunes de lo que actualmente se piensa.


El descubrimiento representa así un nuevo paso en la búsqueda científica por comprender cómo surgieron los primeros ingredientes biológicos y si esos mismos procesos podrían estar ocurriendo en otros sistemas planetarios distribuidos a lo largo de la galaxia.