Desastre en el Himalaya: Crecida repentina deja al menos 160 muertos y cientos de desaparecidos en la frontera entre Nepal y China

​Por El Latino Newsroom

El desastre natural dejó un saldo inicial de al menos 160 personas fallecidas y cientos de desaparecidos, entre los que se contabilizan turistas internacionales, peregrinos y trabajadores locales.

Las corrientes desbordadas arrasaron comunidades enteras a su paso y paralizaron las vías de comunicación terrestres. De acuerdo con las evaluaciones preliminares de expertos climáticos, un desprendimiento o avalancha glaciar se perfila como el detonante del evento cataclísmico.

​Reportes emitidos por la Policía de Nepal confirmaron el hallazgo de al menos 157 cuerpos sin vida en su territorio. Por su parte, la cadena de televisión estatal china CCTV informó que un severo deslizamiento de tierra registrado en el condado de Gyirong, ubicado en la región autónoma del Tíbet cerca del límite fronterizo, cobró la vida de al menos tres personas y dejó a otras 265 en calidad de desaparecidas.

Grabaciones obtenidas mediante drones captaron tramos carreteros destruidos por completo y estructuras de varios niveles sepultadas bajo espesas capas de lodo y escombros.

​La fisonomía geográfica de los valles nepaleses representa un eje vital para la economía y el transporte local, pero sus estrechas cañadas se convierten en trampas mortales ante catástrofes de esta magnitud.

En la zona de Nuwakot, una de las áreas más afectadas por la riada, las imágenes tomadas tras el paso del agua mostraron segundos pisos de viviendas cubiertos por fango fino. Restos de vehículos e infraestructura colgaban de cables de tendido eléctrico y copas de árboles, mientras los supervivientes intentaban asimilar la pérdida en medio de la desolación.

​La velocidad del torrente dejó un margen de respuesta mínimo para la población.

“Cuando llegué al bazar de Dhunge, en cuestión de media hora, la inundación llegó y dañó todo el mercado. La gente se estaba preparando para ir a trabajar en ese momento”, relató el residente Shoyam Rajbhandari al describir el nivel de devastación. “Cuántas personas están desaparecidas o muertas entre los escombros, todavía no lo sabemos”, agregó el testigo local.

​Fuentes oficiales del gobierno de Nepal precisaron que la cifra de personas sin localizar asciende a 403, de las cuales 341 corresponden a ciudadanos de distintas nacionalidades.

Sunil Sharma, portavoz de la Junta de Turismo de Nepal, detalló que un grupo de 133 desaparecidos proviene de India, quienes realizaban un viaje de peregrinación hacia el monte Kailash en el Tíbet, un santuario sagrado para la fe hinduista.

El funcionario añadió que la lista de extranjeros de los que no se tiene noticia incluye a 47 estadounidenses, 34 australianos, 33 británicos y 24 canadienses.

​Paralelamente, las autoridades buscan a unos 62 ciudadanos nepaleses que formaban parte de un nutrido grupo de senderistas.

Estas personas realizaban caminatas en la zona del lago Gosaikunda, en el distrito de Rasuwa, con motivo de las festividades religiosas del festival Janai Purnima. La confluencia de las festividades locales y las rutas de peregrinación internacional incrementó la cantidad de transeúntes presentes en la ruta montañosa al momento en que ocurrió la avenida de agua.

​Las agencias de rescate y los cuerpos de seguridad advierten que las labores de búsqueda enfrentan serias complicaciones logísticas a raíz del colapso estructural en la región.

Las autoridades fluviales urgieron a la población a alejarse de los márgenes de los ríos Trishuli, Bhotekoshi y Narayani debido a la inestabilidad de los caudales. Informes preliminares indican que el empuje de la corriente destruyó al menos 19 puentes y arrasó cerca de 40 kilómetros de red vial, dejando incomunicadas a múltiples localidades rurales.

​Investigadores y expertos en ciencias de la tierra recalcan que la cordillera del Himalaya experimenta transformaciones profundas vinculadas al incremento de las temperaturas globales.

La multiplicación de eventos climáticos extremos en la región montañosa —como el rápido deshielo de glaciares, la formación de lagunas inestables y las lluvias torrenciales desproporcionadas— ha elevado la frecuencia de desbordamientos e inundaciones repentinas en los últimos años.

​Equipos de emergencia de Nepal, en coordinación con personal de apoyo internacional, continúan desplegando maquinaria pesada y personal especializado en los puntos de desastre para retirar escombros y buscar a posibles sobrevivientes.

Las autoridades de ambos lados de la frontera mantienen el estado de alerta máxima mientras evalúan la magnitud de los daños materiales y el costo humano final provocado por el embate del torrente glaciar.