Por El Latino Newsroom
El senador republicano por Louisiana, Bill Cassidy, criticó de forma contundente la reciente orden ejecutiva del presidente Donald Trump sobre el calendario de vacunación infantil. Cassidy, médico de profesión y presidente del Comité de Salud, Educación, Trabajo y Pensiones del Senado, calificó la medida como contraproducente y equivocada en múltiples niveles.
Durante una entrevista dominical en el programa State of the Union de la cadena CNN, el legislador advirtió que la exigencia de dividir la vacuna combinada contra el sarampión, las paperas y la rubéola (MMR) en tres dosis separadas generará graves inconvenientes logísticos y económicos para las familias.
“Veámoslo simplemente desde la perspectiva de los padres. Ahora, en lugar de ir dos veces al médico para vacunar a su hijo, tienen que ir seis veces. En lugar de que mamá o papá falten al trabajo dos veces para llevar a su hijo al médico, tienen que faltar al trabajo o tomarse días de permiso seis veces”, señaló Cassidy, advirtiendo que la medida provocará pérdidas de ingresos y terminará por enfermar a más niños.
Fuertes críticas al impacto económico e institucional
En otra intervención en el programa This Week de ABC News, el senador republicano vinculó este tipo de decisiones de política pública con el estancamiento de los índices de aprobación del Ejecutivo.
“Por eso los índices de aprobación del presidente están bajando, porque se ha perdido de vista la asequibilidad para los padres, se ha perdido de vista la conveniencia para las familias estadounidenses y se ha perdido de vista aquello que está impulsando el aumento de los costos de la atención médica”, aseveró el legislador por Louisiana.
La orden presidencial sostiene que la vacuna triple vírica debe administrarse en tres inyecciones separadas y que las inmunizaciones infantiles deben realizarse en consultas médicas distintas. Sin embargo, la comunidad de inmunólogos y pediatras ha señalado de forma unánime que no existe sustento científico para desglosar la aplicación de estas dosis.
Frente a los cuestionamientos de la comunidad médica, el presidente Trump defendió la medida durante declaraciones ofrecidas en la Oficina Oval.
“Nada malo puede ocurrir por lo que estamos haciendo. Lo peor que podría pasar es que no pase nada. No vamos a perder nada”, afirmó el mandatario.
A estas afirmaciones, el senador Cassidy respondió categóricamente señalando la gravedad de minimizar las consecuencias en salud pública: “Si no fuera tan potencialmente trágico, uno se echaría a reír ante un comentario así. Como médico que ha visto a personas morir o enfermarse gravemente por enfermedades que pueden prevenirse con vacunas, esto podría reducir la protección que recibe un niño contra enfermedades mortales”.
Fractura en la relación con el Ejecutivo y la Secretaría de Salud
Las posturas de Cassidy marcan el punto más alto de tensión en su distanciamiento con la Casa Blanca y con el secretario de Salud y Servicios Humanos, Robert F. Kennedy Jr. El año pasado, el voto de Cassidy fue decisivo para la confirmación de Kennedy en el cargo, tras haber obtenido compromisos explícitos de que el funcionario mantendría una relación de trabajo estrecha y no intentaría debilitar las políticas oficiales de vacunación.
Sin embargo, la relación se deterioró de manera acelerada luego de que Kennedy modificara el panel asesor de vacunas del gobierno, cuestionara el calendario de inmunización infantil y se produjera el despido del director de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC).
La ruptura política se profundizó a comienzos de año, cuando aliados de Kennedy y del propio presidente respaldaron de forma abierta a un rival de Cassidy en las primarias republicanas de Louisiana, logrando arrebatarle la nominación y convirtiéndolo en el primer senador republicano en casi una década en perder la candidatura para su reelección.
A pesar de haber expresado posturas contrarias a la administración en asuntos como la política militar en Oriente Medio, el senador insistió en que sus objeciones médicas responden estrictamente a su deber profesional como facultativo y a la defensa del bienestar sanitario de los menores en Estados Unidos.
