Estados Unidos intensifica ataques contra Irán mientras crece la tensión en el estrecho de Ormuz


Por El Latino Newsroom


La nueva ofensiva representa un fuerte revés para los esfuerzos diplomáticos que buscaban contener el conflicto. El acuerdo provisional alcanzado semanas atrás, que había suspendido temporalmente las hostilidades para abrir un periodo de negociaciones, prácticamente quedó sin efecto ante el aumento de las operaciones militares y las nuevas amenazas iraníes de interrumpir las exportaciones energéticas de la región.


El estrecho de Ormuz, considerado una de las rutas marítimas más importantes del mundo para el transporte de petróleo y gas natural, vuelve a convertirse en el centro de una confrontación con potenciales consecuencias para la economía global.


De acuerdo con autoridades iraníes, los ataques estadounidenses alcanzaron un cuartel militar y provocaron la muerte de al menos siete soldados, además de dejar más de 300 personas heridas en distintos puntos del país.


El incremento de las operaciones ocurre tras varios días de enfrentamientos entre ambas naciones, en un conflicto que ha ido escalando desde comienzos del año y que amenaza con extenderse nuevamente por toda la región.


Estados Unidos había impuesto un bloqueo naval sobre Irán en abril, pero lo suspendió el mes pasado tras la firma de un acuerdo temporal que establecía una pausa en los combates durante 60 días para facilitar negociaciones relacionadas con el programa nuclear iraní y otros temas de seguridad regional.


Sin embargo, las conversaciones se estancaron mientras aumentaban los incidentes en el estrecho de Ormuz, donde Irán ha intensificado las acciones contra embarcaciones comerciales y militares.


Como respuesta, Washington decidió restablecer el bloqueo y ampliar las operaciones militares.


El Comando Central de Estados Unidos informó que durante la noche fueron atacados decenas de objetivos dentro de territorio iraní y que las operaciones continuaron durante el día, una frecuencia poco habitual que refleja la creciente intensidad de la campaña militar.


Además, las fuerzas estadounidenses señalaron que, en las primeras 17 horas tras reactivar el bloqueo, interceptaron y redirigieron dos embarcaciones comerciales que intentaban acceder a puertos iraníes.


El restablecimiento de las restricciones marítimas busca limitar la capacidad logística y económica de Irán, aunque también incrementa el riesgo de nuevos enfrentamientos en una de las zonas estratégicas más sensibles del comercio internacional.


La respuesta de Teherán no tardó en llegar.


La Guardia Revolucionaria iraní lanzó una advertencia en la que amenazó con impedir las exportaciones energéticas desde Oriente Medio si continúa el bloqueo impulsado por Estados Unidos.


«La exportación de petróleo y gas de la región será o para todos o para nadie», afirmó la Guardia Revolucionaria en un comunicado.


La declaración incrementó la preocupación entre los mercados internacionales debido a la importancia del estrecho de Ormuz para el suministro mundial de petróleo.


Cuando comenzó la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán el pasado 28 de febrero, Teherán restringió considerablemente el tránsito marítimo por esa vía, provocando un fuerte aumento en los precios internacionales del petróleo, fertilizantes y otros productos básicos.


Ese incremento tuvo repercusiones económicas mucho más allá de Oriente Medio y otorgó a Irán una importante herramienta de presión durante las negociaciones diplomáticas.


Con el fracaso de la tregua y la reanudación de las hostilidades, analistas advierten que podría repetirse un escenario similar si el tránsito marítimo vuelve a verse seriamente afectado.


El aumento en los precios de la energía también representa un desafío político para la administración del presidente Donald Trump, que enfrenta un año electoral en el que el costo del combustible y la inflación continúan siendo temas de especial preocupación para los votantes estadounidenses.


Mientras tanto, la comunidad internacional observa con preocupación el rápido deterioro de la situación.


Diversos gobiernos han reiterado sus llamados a evitar una escalada mayor y a retomar las negociaciones diplomáticas antes de que el conflicto derive nuevamente en una guerra regional de mayor alcance.


Sin embargo, el intercambio de ataques, el endurecimiento del bloqueo naval y las amenazas sobre el flujo energético mundial muestran que las posibilidades de una desescalada inmediata continúan siendo limitadas.


El desarrollo de los acontecimientos durante los próximos días será determinante para conocer si ambas partes encuentran un camino hacia el diálogo o si la confrontación militar continúa ampliándose con consecuencias que podrían sentirse en la economía y la seguridad internacionales.