
Por Sonia Aguilar
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Cuando nuestr@s hij@s están en la primaria, las conferencias de padres y maestros son una parte esencial de su educación.
Con un poco de nervios, los padres se sientan frente al maestro o la maestra para escuchar cómo va su hij@: sus avances, sus retos y, a veces, esas pequeñas travesuras.
Confieso que como mamá, esas reuniones siempre me causaban cierta ansiedad. Pensaba ¿y si me dicen que habla mucho en clase? ¿Que no pone atención?
Sin embargo, también eran oportunidades valiosas para hacer preguntas y sentirme parte de su educación.
Ahora que mi hija está en séptimo grado, extraño reunirme con sus maestros, al principio, sentí que algo faltaba.
Era como perder la conexión con sus maestros.
Pero con el tiempo he aprendido que la participación de los padres no termina cuando los hijos crecen; simplemente cambia de forma.
Ahora que mis hij@s están grandes, reviso semanalmente sus calificaciones en línea para ver si completaron toda la tarea y entregaron sus proyectos.
También para ver cómo les fue en sus exámenes.
Hoy en día, la tecnología se ha convertido en una gran aliada.
En lugar de esperar una conferencia programada dos veces al año, tengo acceso al instante sobre su progreso académico.
Esto me permite estar informada y actuar a tiempo si noto que algo no va bien.
Lo mejor de todo es que informarse es facilísimo. Solo tuve que registrarme en la aplicación de la escuela.
Desde ahí, puedo personalizar las notificaciones En mi caso, elegí recibir un resumen cada viernes a las 5:00 de la tarde.
Es un momento perfecto porque ya terminó la semana escolar y puedo sentarme con calma a revisar la información.
A veces lo hago sola y otras veces lo revisamos juntas mi hija y yo, lo que también abre la puerta a conversaciones importantes sobre responsabilidad y organización.
Mi hija sabe que yo tengo acceso a sus calificaciones, pero también entiende que es su responsabilidad cumplir con sus deberes.
Hemos encontrado un equilibrio entre supervisar y confiar.
Extrañar las conferencias es natural, porque representaban un contacto directo y cercano, sin embargo, también es importante adaptarnos a las nuevas herramientas y reconocer sus beneficios.
Estar involucrad@s en la educación de nuestr@s hij@s no depende únicamente de asistir a reuniones escolares, sino de mantenernos informados, disponibles y presentes.
Al final del día, lo más importante es que nuestros hijos sepan que estamos ahí para apoyarlos, qué nos importa su educación.
Ya sea en una conferencia en persona o a través de una pantalla, nuestro interés y compromiso siguen siendo clave en su éxito académico y personal.
