Por Redacción
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El turismo internacional hacia Estados Unidos registró en 2025 su primera caída interanual significativa desde la pandemia de COVID-19, una tendencia que expertos consideran preocupante tanto para la economía como para la imagen global del país.
De acuerdo con datos citados en un extenso reportaje publicado este mes, alrededor de cuatro millones menos de visitantes extranjeros llegaron a Estados Unidos en comparación con 2024. La reducción provocó una disminución superior a los 8.000 millones de dólares en el gasto turístico internacional.
Especialistas en viajes y seguridad nacional atribuyen el desplome a factores políticos, tensiones diplomáticas y la percepción negativa que proyecta actualmente Estados Unidos en el extranjero.
La caída del turismo internacional, estimada en alrededor de 5,5%, representa el peor descenso anual en dos décadas fuera del periodo de la pandemia de 2020. Expertos señalaron que la situación no responde a una crisis sanitaria ni financiera mundial, sino a decisiones políticas, conflictos internacionales y medidas migratorias impulsadas por la administración del presidente Donald Trump.
Juliette Kayyem, directora académica del Proyecto de Seguridad Nacional de la Escuela Kennedy de Harvard, afirmó que la imagen de Estados Unidos como referente democrático y cultural se ha debilitado considerablemente.
“Hoy muchos extranjeros perciben un gobierno disfuncional, redadas migratorias, violencia y conflictos internos”, señaló.
El impacto no afecta únicamente a hoteles, restaurantes y empresas turísticas. Analistas advierten que también deteriora el llamado “poder blando” estadounidense, es decir, su capacidad de influencia global mediante la cultura, el turismo y la diplomacia.
Menos visitantes y menos ingresos
Según el Consejo Mundial de Viajes y Turismo, el gasto total de turistas internacionales cayó 8.400 millones de dólares en 2025, mientras que la firma Tourism Economics estima que la pérdida podría alcanzar hasta 25.000 millones de dólares respecto a las proyecciones previas.
Aunque quienes sí viajaron gastaron más dinero por persona, la reducción general de visitantes provocó una fuerte contracción económica en el sector.
Expertos mencionan además otros obstáculos recientes, incluyendo la incertidumbre sobre una posible “tasa de integridad de visados” de 250 dólares, el incremento del combustible aéreo derivado de la guerra en Irán y la reducción de fondos para Brand USA, la organización encargada de promocionar el turismo estadounidense en el extranjero.
Adam Sacks, presidente de Tourism Economics, calificó algunas de estas medidas como políticas de “ahorro mezquino y despilfarro mayor”, al considerar que terminan generando pérdidas económicas más grandes a largo plazo.
La mayor caída provino de Canadá, históricamente uno de los principales mercados turísticos hacia Estados Unidos.
Datos recientes muestran una fuerte disminución de viajes desde ciudades canadienses hacia destinos estadounidenses. Muchos ciudadanos canadienses aseguran sentirse incómodos con la retórica política, los conflictos diplomáticos y las tensiones generadas por los aranceles y declaraciones de Trump sobre convertir a Canadá en el “estado 51”.
John Stewart, residente de Ontario y visitante habitual de las 500 Millas de Indianápolis durante más de tres décadas, canceló sus viajes a Estados Unidos tras considerar que el ambiente político y las discusiones sobre la guerra en Irán hicieron imposible disfrutar sus vacaciones.
“Simplemente no quiero estar en medio de esas conversaciones durante mi tiempo libre”, afirmó.
Otros viajeros canadienses indicaron que han optado por destinos como Japón, Italia o Austria en lugar de Estados Unidos.
Empresas turísticas sufren las consecuencias
Negocios relacionados con el turismo ya están sintiendo el impacto.
Joe Koenen, propietario de Seattle Free Walking Tours, aseguró que el número de turistas canadienses prácticamente desapareció y que las reservas continúan por debajo de los niveles normales pese a un aumento en gastos de publicidad.
En California, Adam Duford, propietario de una empresa de recorridos turísticos en Santa Mónica, dijo que tuvo que despedir a siete empleados tras sufrir una caída drástica de ingresos.
Duford explicó que además de la disminución de turistas internacionales, muchos visitantes evitaron Los Ángeles debido a la percepción exagerada sobre incendios forestales y protestas relacionadas con operativos migratorios.
Florida también figura entre los estados más afectados por la caída del turismo extranjero, especialmente por la reducción de visitantes provenientes del norte de América.
Incluso Walt Disney World reportó una disminución en asistencia y ocupación hotelera durante el segundo trimestre fiscal de 2026, según ejecutivos de la compañía.
Analistas consideran que el problema podría extenderse durante varios años.
La Oficina Nacional de Viajes y Turismo proyecta que las llegadas internacionales a Estados Unidos no volverán a niveles previos a la pandemia hasta 2029.
Aunque la Copa del Mundo representa una oportunidad económica importante, especialistas creen que no será suficiente para compensar las pérdidas acumuladas del sector.
Expertos sugieren que Estados Unidos necesita reducir la confrontación política con aliados, restaurar programas de promoción turística y mejorar la percepción internacional del país para revertir la tendencia.
“También superaremos esto”, afirmó Sacks. “La pregunta es cuánto tiempo llevará”.
