Por El Latino Newsroom
Un invento concebido por un mecánico argentino hace casi dos décadas está comenzando a transformar la atención de los partos vaginales en distintos países del mundo. El dispositivo, conocido como OdonAssist, ya ha sido utilizado en cientos de nacimientos en Europa y especialistas consideran que podría representar una de las innovaciones más importantes en obstetricia desde mediados del siglo XX.
La historia comenzó en agosto de 2006, cuando Jorge Odón, un mecánico especializado en alineación y balanceo de automóviles en Buenos Aires, despertó en plena madrugada con una idea inesperada. A diferencia de otras ocurrencias relacionadas con su trabajo diario, esta vez pensó en una solución que podría ayudar durante el parto.
Dos décadas después, aquella intuición se convirtió en un dispositivo médico diseñado para asistir partos vaginales complicados, reducir riesgos para madres y bebés y disminuir la necesidad de recurrir a procedimientos más invasivos como las cesáreas.
Tras años de investigación y desarrollo, OdonAssist ha sido utilizado en más de 300 nacimientos en hospitales de Reino Unido, España, Francia, Alemania e Italia. También ha sido probado en Argentina y Etiopía, donde los especialistas reportan resultados alentadores.
Una alternativa a los métodos tradicionales

OdonAssist es un dispositivo inflable diseñado para ayudar cuando el trabajo de parto se detiene o presenta dificultades durante la fase final del nacimiento.
A diferencia de los fórceps metálicos o de las ventosas obstétricas utilizadas actualmente, el sistema emplea un manguito suave que se coloca alrededor de la cabeza del bebé. Una vez inflado, permite al personal médico aplicar una tracción controlada que ayuda al descenso del recién nacido a través del canal de parto.
Los responsables de los ensayos clínicos aseguran que el objetivo principal es reducir la presión localizada y el riesgo de lesiones que pueden producirse con otros instrumentos.
Durante el procedimiento, el dispositivo rodea suavemente la cabeza del bebé y se conecta a unas asas que permiten a los médicos guiar el nacimiento. Una vez que la cabeza emerge por completo, el aparato se retira para que el recién nacido pueda respirar normalmente.
Las mujeres que han participado en los ensayos destacan una experiencia positiva. Algunas madres afirman haber sentido menos molestias de las que esperaban y señalan que volverían a utilizar el dispositivo en futuros embarazos.
La doctora Emily Hotton, obstetra involucrada en los estudios clínicos realizados en Bristol, Reino Unido, considera que el desarrollo resulta especialmente significativo debido a que las herramientas empleadas para asistir partos han cambiado muy poco durante las últimas décadas.
Especialistas en salud materna sostienen que históricamente se ha invertido menos en investigación relacionada con el parto en comparación con otras áreas médicas, a pesar de que millones de mujeres atraviesan este proceso cada año.
La necesidad de innovar sigue siendo importante. Según datos de organismos internacionales de salud, cientos de miles de mujeres mueren anualmente por complicaciones asociadas al embarazo y al parto. Además, cerca de un millón de recién nacidos fallecen durante sus primeras 24 horas de vida.
Aunque muchas de estas muertes obedecen a múltiples factores, los expertos creen que disponer de herramientas más seguras y accesibles podría contribuir a mejorar los resultados para madres y bebés.
Una idea nacida de un truco en un taller

Lo más llamativo de esta historia es que la inspiración para desarrollar OdonAssist no surgió en un hospital ni en una universidad.
Odón recuerda que todo comenzó cuando observó a uno de sus empleados realizar un sencillo truco en el taller mecánico.
El desafío consistía en extraer un corcho atrapado dentro de una botella sin romper el vidrio. Para lograrlo, el trabajador introdujo una bolsa plástica, la infló y utilizó la presión generada para sacar el corcho hacia afuera.
La demostración impresionó profundamente al mecánico.
Días después, la imagen regresó a su mente y comenzó a imaginar cómo un mecanismo similar podría ayudar durante un parto complicado.
Aunque carecía de formación médica, decidió construir un prototipo y buscar asesoría profesional. Con el apoyo del ingeniero Carlos Modena, presentó la idea a distintos especialistas hasta que finalmente llegó a manos del obstetra Mario Merialdi, quien entonces dirigía programas de salud reproductiva en la Organización Mundial de la Salud.
Merialdi asegura que quedó sorprendido por la simplicidad y el potencial de seguridad del dispositivo.
Según el especialista, una de las principales ventajas es que puede ser utilizado por médicos y parteras con relativa facilidad, lo que podría facilitar su implementación en regiones con sistemas sanitarios limitados.
Los resultados obtenidos hasta ahora también han llamado la atención de la comunidad médica. De acuerdo con los responsables del proyecto, los bebés nacidos mediante procedimientos asistidos con OdonAssist no han presentado hematomas ni lesiones relacionadas con la extracción instrumental.
Los especialistas reconocen que tanto el fórceps como la ventosa continúan siendo herramientas seguras cuando se utilizan correctamente. Sin embargo, también admiten que pueden ocasionar traumatismos neonatales, lesiones temporales y, en casos poco frecuentes, secuelas más graves.
Las madres tampoco están exentas de riesgos, ya que algunos procedimientos instrumentales pueden provocar desgarros vaginales o rectales.
Ante esta realidad, investigadores consideran que OdonAssist podría convertirse en una alternativa menos invasiva para determinadas situaciones clínicas.
En 2025, el dispositivo obtuvo la certificación CE Mark, una aprobación que avala su uso en hospitales de toda Europa. Esto permitió ampliar significativamente su implementación en distintos centros médicos.
A diferencia de otras herramientas obstétricas, OdonAssist es un dispositivo desechable. Sus materiales requieren procesos específicos de esterilización y no pueden reutilizarse sin aumentar el riesgo de infecciones.
Actualmente, cada unidad tiene un costo aproximado de 335 dólares.
Para Jorge Odón, quien vendió su taller y ahora reside en Uruguay, el éxito de su invento sigue siendo difícil de asimilar.
El argentino reconoce que durante años dudó de que una idea nacida fuera del ámbito médico pudiera llegar tan lejos. Sin embargo, los resultados obtenidos y el creciente interés internacional parecen demostrar que las grandes innovaciones pueden surgir en los lugares más inesperados.
Mientras continúan los estudios clínicos y más hospitales incorporan la tecnología, especialistas consideran que OdonAssist podría marcar el comienzo de una nueva etapa en la asistencia al parto, una disciplina que durante décadas ha dependido prácticamente de las mismas herramientas.
Si los resultados observados hasta ahora se mantienen a gran escala, el invento concebido por un mecánico argentino podría convertirse en una de las contribuciones más importantes para la salud materna y neonatal del siglo XXI.
