Por Redacción
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El Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos, conocido como DHS por sus siglas en inglés, informó el jueves que investiga una brecha en una red de intercambio de información no clasificada, mientras un informe interno reveló fallas significativas en el manejo de teléfonos móviles utilizados por agentes del Servicio Secreto durante operaciones oficiales.
En un comunicado, DHS señaló que se registró un “incidente cibernético reciente” relacionado con un “entorno heredado de intercambio de información no clasificada”. La dependencia no ofreció detalles sobre el alcance del incidente ni respondió a preguntas adicionales.
El sitio especializado GovExec reportó que la brecha habría afectado a la Homeland Security Information Network, una plataforma utilizada para compartir información sensible, aunque no clasificada, con agencias policiales locales, autoridades estatales, socios internacionales y otras organizaciones.
Según el reporte, que citó a dos fuentes familiarizadas con el caso, el acceso no autorizado habría ocurrido entre finales de mayo y principios de junio.
El senador demócrata Mark Warner, principal integrante de su partido en el Comité de Inteligencia del Senado, advirtió que la información manejada en esa red, aunque no esté clasificada, puede tener implicaciones directas para la seguridad nacional.
“Si bien no está clasificada, es altamente sensible, y su exposición representa riesgos para la seguridad nacional”, señaló Warner.
El legislador pidió a DHS y al Departamento de Justicia investigar quién comprometió la red y qué información pudo haber sido expuesta.
La situación se conoce al mismo tiempo que la Oficina del Inspector General de DHS publicó una auditoría que concluyó que el Servicio Secreto no protegió ni administró adecuadamente los teléfonos móviles utilizados por su personal para asuntos oficiales, incluso durante misiones de protección dentro y fuera del país.
El informe determinó que empleados del Servicio Secreto recurrieron de manera habitual a teléfonos personales para comunicaciones oficiales, debido a limitaciones en los dispositivos proporcionados por el gobierno.
Esos celulares personales no estaban administrados ni protegidos por la agencia, lo que, según el inspector general, creó riesgos de que adversarios interceptaran comunicaciones sensibles, identificaran ubicaciones, accedieran a fotografías, datos de contacto o detalles operativos relacionados con la protección de líderes estadounidenses.
“Los adversarios podrían haber interceptado y explotado información del Servicio Secreto, poniendo en riesgo a los líderes de nuestra nación, otros protegidos y empleados”, indicó el informe, particularmente cuando se utilizaron dispositivos sin protección fuera de Estados Unidos.
La auditoría surgió de investigaciones más amplias realizadas tras el intento de asesinato contra el entonces expresidente Donald Trump, ocurrido el 13 de julio de 2024 durante un mitin de campaña en Butler, Pensilvania.
El informe vincula directamente el problema de los dispositivos con las fallas de seguridad registradas aquel día. Poco antes del ataque, un empleado del Servicio Secreto utilizó un teléfono personal para recibir una imagen enviada por las autoridades locales del presunto agresor, debido a problemas de confiabilidad con el dispositivo oficial.
Después del atentado, otro empleado tuvo que realizar pasos adicionales para enviar por correo electrónico una fotografía del sospechoso a sus compañeros, ya que un problema conocido impedía reenviar la imagen mediante mensajes de texto desde un teléfono gubernamental.
La Oficina del Inspector General encontró que las fallas no eran aisladas.
Funcionarios entrevistados dijeron que los celulares oficiales no incluían aplicaciones de mensajería utilizadas habitualmente por policías extranjeros, personal militar, conductores de embajadas, funcionarios del Departamento de Estado y otros socios internacionales.
También se documentaron problemas recurrentes con la red privada virtual, o VPN, utilizada por los dispositivos gubernamentales.
Aproximadamente 12% de los reportes enviados a la mesa de ayuda sobre teléfonos móviles estaban relacionados con fallas de conexión a la VPN.
De 24 empleados y supervisores entrevistados sobre viajes internacionales, 23 dijeron que dependían de teléfonos personales durante esas asignaciones.
El inspector general identificó más de 15,000 llamadas entre empleados realizadas desde números personales durante eventos de protección, además de unas 24,000 comunicaciones por mensajes de texto entre teléfonos personales y dispositivos oficiales.
La auditoría también determinó que teléfonos del Servicio Secreto usados fuera del país carecían de software obligatorio de defensa móvil contra malware, ataques cibernéticos y otras amenazas.
La agencia no comenzó a instalar esa tecnología en dispositivos oficiales hasta agosto de 2025, pese a que las políticas de DHS exigían esa protección para equipos utilizados internacionalmente.
