Por El Latino Newsroom
La creciente controversia en torno al futuro financiero de la Copa Mundial de la FIFA sumó un nuevo capítulo este viernes, luego de que la Confederación Asiática de Fútbol (AFC) expresara su rechazo a la iniciativa promovida por el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, para permitir el ingreso de capital privado a las ganancias del torneo más importante del fútbol.
La postura del organismo asiático amplía el bloque de confederaciones que cuestionan la propuesta, después de que la UEFA y la Concacaf también manifestaran públicamente su desacuerdo. La oposición aumenta la presión sobre la dirigencia de la FIFA, que enfrenta uno de los debates más delicados de los últimos años sobre el manejo de los recursos generados por la Copa del Mundo.
El proyecto contempla la creación de una estructura comercial respaldada por inversionistas privados para gestionar parte de los ingresos futuros del Mundial. Aunque la FIFA sostiene que la medida busca fortalecer el crecimiento económico del deporte y beneficiar a sus asociaciones miembro, los críticos consideran que podría comprometer el control del torneo y afectar el patrimonio del fútbol internacional a largo plazo.
Las dudas sobre la propuesta también crecieron tras la salida de uno de los asesores más cercanos a Infantino, quien decidió apartarse de sus funciones y cuestionó públicamente el plan.
Renuncia de un asesor incrementa la presión sobre la dirigencia de la FIFA
La crisis tomó un giro significativo con la dimisión de Carlos Cordeiro, exbanquero de Goldman Sachs y asesor principal de Gianni Infantino. Además de colaborar con la FIFA, Cordeiro integraba el Grupo de Trabajo de la Casa Blanca relacionado con la organización del Mundial.
En un comunicado difundido tras presentar su renuncia, el exdirigente aseguró que nunca participó en el desarrollo del proyecto de inversión y dejó clara su postura frente a la iniciativa.
«No tuve ninguna participación en esta propuesta y me opongo a ella de manera inequívoca», afirmó Cordeiro.
El ex presidente de la Federación de Fútbol de Estados Unidos también calificó la idea de vender una participación de los ingresos del Mundial como «un mal negocio para el fútbol», advirtiendo que no podía respaldar una estrategia con la que estaba en desacuerdo.
Su salida representa un golpe político para Infantino, ya que ambos habían trabajado juntos en diversos proyectos internacionales y participaron en reuniones oficiales relacionadas con la organización de la Copa del Mundo de 2026 en Estados Unidos, México y Canadá.
La renuncia también incrementó las preguntas sobre el nivel de respaldo interno que mantiene el presidente de la FIFA mientras intenta convencer a las federaciones nacionales de aceptar el nuevo modelo financiero.
Durante los últimos días, la FIFA ha defendido el proyecto asegurando que el organismo no pretende vender el fútbol ni ceder el control de la Copa Mundial, sino explorar mecanismos de inversión que permitan incrementar los recursos disponibles para desarrollar el deporte en todos los continentes.
Sin embargo, esas explicaciones no han logrado disipar las preocupaciones de varias organizaciones continentales.
La UEFA fue la primera en elevar el tono del conflicto al advertir que podría dejar de participar en competiciones organizadas por la FIFA si el plan continúa adelante sin una discusión más amplia con las federaciones.
Posteriormente, la Concacaf también rechazó la propuesta económica presentada por Infantino, la cual incluía pagos únicos de aproximadamente 20 millones de dólares para cada federación afiliada que aceptara respaldar la iniciativa antes de una fecha límite establecida para septiembre.
Ahora, la incorporación de la Confederación Asiática de Fútbol al bloque opositor refleja que el desacuerdo ya no se limita a Europa y Norteamérica, sino que alcanza a una de las regiones con mayor crecimiento futbolístico del mundo.
Diversos dirigentes consideran que una decisión de esta magnitud requiere un proceso de consulta más amplio y transparente, debido a las implicaciones económicas que podría tener durante las próximas décadas.
El debate también ha generado inquietud entre analistas deportivos, quienes señalan que el Mundial constituye el principal activo financiero de la FIFA y una fuente esencial para financiar programas de desarrollo, infraestructura, capacitación y competiciones juveniles alrededor del planeta.
Por esa razón, cualquier modificación en la estructura de ingresos es observada con cautela por numerosas federaciones nacionales.
Aunque la FIFA insiste en que el proyecto permitiría obtener recursos adicionales sin perder el control sobre el torneo, los sectores críticos sostienen que abrir la puerta al capital privado podría modificar la manera en que se administran los beneficios del campeonato más importante del fútbol.
En las próximas semanas se espera que continúen las conversaciones entre la dirigencia de la FIFA y las distintas confederaciones continentales, mientras aumenta la presión para que el organismo explique con mayor detalle el alcance de la iniciativa y las garantías que ofrecería a sus miembros.
Por ahora, el creciente rechazo de Asia, Europa y Norteamérica evidencia que la propuesta enfrenta uno de los mayores desafíos políticos del mandato de Gianni Infantino y que alcanzar un consenso será una tarea compleja antes de cualquier decisión definitiva.
