Por El Latino Newsroom
La Copa del Mundo 2026 vivirá un nuevo capítulo de una de las rivalidades más emblemáticas del fútbol internacional cuando Inglaterra y Argentina se enfrenten este miércoles en Atlanta por un boleto a la gran final del torneo.
Con décadas de historia, momentos memorables y episodios que marcaron generaciones, ambas selecciones volverán a encontrarse en un escenario de máxima exigencia. El vencedor avanzará a la final del domingo en East Rutherford, Nueva Jersey, donde ya espera España tras eliminar a Francia en la otra semifinal.
Más allá del presente futbolístico de ambos equipos, el duelo llega cargado de simbolismo. Desde los enfrentamientos protagonizados por Diego Maradona hasta las batallas de los años noventa y principios de este siglo, Inglaterra y Argentina han construido una rivalidad que trasciende el terreno de juego y que cada Mundial vuelve a despertar la atención del planeta.
En esta ocasión, el partido reunirá a dos selecciones con aspiraciones legítimas al título. Argentina busca defender el prestigio adquirido en los últimos años y sumar una nueva estrella, mientras que Inglaterra intenta conquistar un campeonato mundial que se le resiste desde 1966.
Una historia marcada por partidos inolvidables
La rivalidad mundialista entre ambos países comenzó en la Copa del Mundo de 1962, aunque adquirió una dimensión completamente diferente cuatro años después.
En el Mundial de Inglaterra 1966, los locales derrotaron 1-0 a Argentina en los cuartos de final en un encuentro muy disputado que estuvo rodeado de polémica por la expulsión del capitán argentino Antonio Rattín. Inglaterra terminaría levantando ese año el único título mundial de su historia.
Dos décadas más tarde llegó uno de los partidos más recordados en la historia del fútbol.
Durante los cuartos de final del Mundial de México 1986, Diego Armando Maradona protagonizó una actuación que quedó inmortalizada para siempre.
Primero marcó el famoso gol conocido como la «Mano de Dios», una anotación conseguida tras golpear el balón con la mano antes de enviarlo al fondo de la red.
Minutos después llegó una obra maestra que muchos especialistas consideran el mejor gol en la historia de los Mundiales. Maradona tomó el balón en su propio campo, dejó atrás a varios futbolistas ingleses y superó al arquero Peter Shilton antes de definir para establecer el 2-0 parcial en un partido que Argentina terminaría ganando 2-1.
El actual entrenador argentino, Lionel Scaloni, recordó ese momento histórico durante la previa del compromiso.
«El segundo gol de Diego quedará guardado en nuestros corazones. Fue un gol maravilloso. Cualquier amante del fútbol lo recuerda de la mejor manera. Si hubiera sido contra otro rival, hubiese sido igual de lindo», afirmó Scaloni.
La historia continuó escribiéndose en Francia 1998, cuando Inglaterra volvió a sufrir una dolorosa eliminación frente a Argentina en los octavos de final.
Aquel encuentro quedó marcado por la expulsión de David Beckham tras un incidente con Diego Simeone. El partido terminó empatado y Argentina avanzó luego de imponerse en la tanda de penales.
Cuatro años después, Beckham encontró su revancha.
En la fase de grupos del Mundial de Corea y Japón 2002 convirtió el penal que dio a Inglaterra una victoria por 1-0, resultado que contribuyó a la eliminación temprana del conjunto argentino.
Cada uno de esos episodios ha alimentado una rivalidad que continúa creciendo con el paso del tiempo y que vuelve a tomar protagonismo en el escenario más importante del fútbol.
Messi lidera a Argentina; Inglaterra busca volver a una final
El enfrentamiento de este miércoles reúne a dos selecciones que llegan en un gran momento futbolístico.
Argentina avanzó a semifinales tras derrotar 3-1 a Suiza en los cuartos de final, mostrando nuevamente un ataque contundente encabezado por Lionel Messi, Julián Álvarez y Lautaro Martínez.
La experiencia de Messi vuelve a ser uno de los principales argumentos del equipo dirigido por Lionel Scaloni, que combina una base consolidada con futbolistas jóvenes capaces de mantener la intensidad durante los 90 minutos.
Del otro lado aparece una Inglaterra renovada bajo la conducción del entrenador alemán Thomas Tuchel.
Los ingleses han mostrado equilibrio entre defensa y ataque a lo largo del torneo y confían en una generación encabezada por Jude Bellingham, junto a otros jugadores que militan en algunas de las principales ligas europeas.
Tuchel destacó la importancia histórica del enfrentamiento y el significado que tiene para el fútbol mundial.
«Las dos camisetas son simplemente icónicas y los partidos históricos son icónicos», señaló el técnico inglés antes del encuentro.
Aunque el peso de la historia inevitablemente acompaña cada enfrentamiento entre ambos países, tanto Argentina como Inglaterra llegan conscientes de que el presente será el único factor decisivo cuando el balón comience a rodar.
Para Argentina, alcanzar una nueva final representaría la posibilidad de seguir ampliando uno de los ciclos más exitosos de su selección en las últimas décadas.
Para Inglaterra, en cambio, significaría regresar a una final mundialista por primera vez desde 1966 y acercarse a un título que ha buscado durante generaciones.
El ganador tendrá muy poco tiempo para recuperarse antes de enfrentar a España, que llega con gran confianza luego de eliminar a Francia gracias a una actuación dominante en semifinales.
Con el pase a la final en juego y una historia cargada de emociones detrás, Inglaterra y Argentina volverán a escribir un nuevo capítulo de una rivalidad que ha dejado algunos de los momentos más recordados en la historia de la Copa del Mundo.
