Keiko Fujimori inicia su mandato en Perú con el reto de combatir la inseguridad y recuperar la estabilidad política


Por El Latino Newsroom
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La nueva mandataria llegó al poder después de imponerse en las elecciones presidenciales y se convierte en la primera integrante de la familia Fujimori en regresar a la presidencia desde el gobierno de su padre, Alberto Fujimori, quien dirigió el país entre 1990 y 2000.


Durante la ceremonia de investidura realizada en el Congreso peruano, Fujimori prometió defender la democracia y aseguró que su administración buscará responder a las principales preocupaciones de la población, especialmente la creciente inseguridad y los efectos que podría provocar el fenómeno climático de El Niño.


Sin embargo, el inicio de su mandato también estuvo marcado por la protesta de varios legisladores de oposición, quienes abandonaron el recinto antes del discurso presidencial en señal de rechazo y para recordar a las víctimas de las manifestaciones ocurridas entre 2022 y 2023.


En su primer mensaje como presidenta, Fujimori señaló que uno de los principales objetivos de su gobierno será enfrentar el incremento de la delincuencia organizada, con especial atención al delito de extorsión, que ha registrado un crecimiento considerable en los últimos años.


La mandataria anunció que su administración reforzará el trabajo conjunto entre la Policía Nacional y las Fuerzas Armadas en las zonas declaradas en estado de emergencia, con el propósito de recuperar el control de barrios y espacios públicos afectados por la violencia.


Además, adelantó que impulsará la incorporación de nuevas tecnologías para fortalecer las labores de seguridad, incluyendo sistemas de videovigilancia y herramientas de inteligencia artificial destinadas a identificar patrones delictivos y mejorar la capacidad de prevención de las autoridades.


Fujimori aseguró que la protección de comerciantes, transportistas, emprendedores y ciudadanos será una prioridad durante su gestión, al considerar que la inseguridad representa uno de los mayores obstáculos para el desarrollo económico y social del país.


Otro de los compromisos anunciados por la nueva presidenta fue preparar al país para enfrentar los posibles efectos del fenómeno climático de El Niño, que podría provocar lluvias intensas, inundaciones y otros eventos extremos en diversas regiones.


Para ello, el gobierno prevé destinar recursos extraordinarios a trabajos de prevención, como la limpieza de ríos, el fortalecimiento de defensas ribereñas, el uso de maquinaria en zonas vulnerables y el apoyo técnico y financiero a productores agrícolas que puedan resultar afectados.


Fujimori también hereda un escenario político complejo. En la última década, Perú ha experimentado una constante inestabilidad institucional que llevó al país a tener varios presidentes en pocos años, generando confrontaciones entre el Poder Ejecutivo y el Congreso.


A pesar de ese panorama, la economía peruana mantiene indicadores positivos impulsados por las exportaciones de minerales, uno de los principales motores de crecimiento del país. No obstante, la nueva administración deberá equilibrar ese desempeño económico con la necesidad de responder a las demandas ciudadanas en materia de seguridad, servicios públicos y gobernabilidad.


Los próximos meses serán determinantes para evaluar la capacidad del nuevo gobierno para convertir sus promesas en resultados concretos y reducir la incertidumbre política que ha caracterizado a Perú durante los últimos años.