Por El Latino Newsroom
Durante la campaña electoral de 2024, el presidente Donald Trump prometió que los precios de los combustibles descenderían drásticamente, atribuyendo las tarifas elevadas de ese entonces a las políticas energéticas de la administración de Joe Biden y Kamala Harris.
Sin embargo, un factor geopolítico imprevisto alteró el panorama: el conflicto con Irán.
Casi ocho meses después del estallido de una guerra que ha desestabilizado severamente el mercado energético global, el precio promedio de la gasolina bajo el segundo mandato de Trump ya superó los registros de la administración anterior, de acuerdo con un análisis de los datos compilados por la Asociación Automovilística Estadounidense (AAA).
Este hito representa un giro radical frente a las proyecciones iniciales y genera una creciente presión política para el Partido Republicano de cara a las elecciones intermedias. <q>Es bastante asombroso</q>, señaló Patrick De Haan, jefe de análisis petrolero de GasBuddy. <q>No creo que nadie hubiera predicho esto hace 10 meses</q>.
De la promesa de alivio a la crisis geopolítica
Durante su primer mandato presidencial, el costo promedio nacional de la gasolina regular se situó en 2,47 dólares por galón, llegando a registrar mínimos históricos durante la pandemia de COVID-19 en 2020, cuando la caída drástica de la demanda desplomó los futuros del crudo.
En contraste, la coyuntura actual muestra una realidad opuesta. La Casa Blanca ha implementado diversas medidas de emergencia para mitigar el impacto inflacionario, tales como la liberación de reservas estratégicas de petróleo, la suspensión temporal de normativas de transporte marítimo y la autorización de ayudas financieras para los sectores productivos afectados.
<q>El presidente Trump está solucionando estos problemas a largo plazo mediante medidas concretas para aumentar nuestra capacidad de refinación aquí en Estados Unidos, al tiempo que adopta medidas inmediatas</q>, indicó Taylor Rogers, portavoz de la Casa Blanca, al defender las acciones gubernamentales para incrementar la oferta en el mercado interno.
Impacto en las rutas comerciales y capacidad de refinación
El detonante principal del incremento en los surtidores ha sido el impacto de las tensiones en Oriente Medio sobre las rutas logísticas y la infraestructura de refinación. El cierre temporal del estrecho de Ormuz y el encarecimiento exponencial en el fletamento de buques petroleros elevaron drásticamente los costos operativos del crudo global.
Asimismo, analistas del sector advierten que la capacidad de refinación mundial opera bajo presión debido a daños registrados en instalaciones clave y restricciones a la exportación en mercados internacionales. Esta escasez de margen operativo deja al sistema vulnerable ante cualquier interrupción imprevista en las plantas de procesamiento nacionales.
Mientras la administración continúa explorando alternativas para contener el costo de la vida y estabilizar el mercado de combustibles, los consumidores y los sectores económicos resienten el peso de una crisis energética que se ha convertido en uno de los principales desafíos políticos del actual mandato.
