Por Redacción
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La Administración de Seguridad en el Transporte afirmó que TSA PreCheck continúa funcionando con normalidad, pese a que el Departamento de Seguridad Nacional había anunciado su suspensión temporal durante el cierre parcial del Gobierno.
La Administración de Seguridad en el Transporte (TSA) aseguró el domingo que su programa PreCheck permanece “operativo sin cambios para el público viajero”, luego de que el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) informara más temprano que lo suspendería temporalmente en medio del cierre parcial del Gobierno federal.
La declaración contradictoria generó confusión entre pasajeros frecuentes, especialmente después de que el DHS indicara que tanto TSA PreCheck como Global Entry quedarían suspendidos a partir de las 6 a.m., hora de Miami.
Sin embargo, hasta la mañana del domingo, viajeros seguían utilizando las filas de PreCheck en aeropuertos del área de Washington, incluido el Aeropuerto Nacional Ronald Reagan y el Aeropuerto Internacional Washington Dulles.
Un portavoz de la TSA señaló que la agencia “evaluará caso por caso y ajustará operaciones” según cambios en el personal disponibles durante el cierre.
Impacto del cierre parcial
El cierre parcial afecta exclusivamente al DHS, tras un estancamiento en el Congreso relacionado con políticas de control migratorio y financiamiento federal.
El programa PreCheck permite a pasajeros previamente aprobados acceder a líneas de seguridad más rápidas en aeropuertos estadounidenses, mientras que Global Entry agiliza el ingreso al país para viajeros internacionales previamente verificados.
Ambos programas se financian con las tarifas que pagan sus miembros y no dependen directamente de asignaciones presupuestarias anuales del Congreso, lo que hizo que el anuncio de suspensión sorprendiera a millones de usuarios.
La secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, afirmó en un comunicado que la TSA y la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) están “enfocándose en el público viajero en general en aeropuertos y puertos de entrada”.
“Los cierres tienen consecuencias reales y graves”, señaló Noem, al advertir que la falta de financiamiento afecta tanto a empleados como a la seguridad nacional.
Debate político y repercusiones
El cierre parcial se produce tras desacuerdos entre demócratas y republicanos sobre reformas a agencias como el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y la CBP.
Los demócratas han impulsado nuevas restricciones luego de incidentes recientes con agentes federales, mientras que legisladores republicanos han rechazado los cambios y exigen medidas más estrictas contra las denominadas “ciudades santuario”.
En paralelo, el DHS anunció la suspensión de servicios de acompañamiento en aeropuertos para miembros del Congreso, argumentando que esa función desviaba personal de tareas consideradas críticas.
A pesar del cierre, aproximadamente 63.000 agentes de la TSA continúan trabajando como personal esencial, aunque sin recibir salario mientras dure la falta de financiamiento.
¿Qué significa para los viajeros?
Si la suspensión de PreCheck se aplicara plenamente, los pasajeros inscritos tendrían que pasar por controles de seguridad estándar, lo que probablemente aumentaría los tiempos de espera.
No está claro cómo se verían afectados los usuarios de Global Entry, ya que gran parte del proceso se realiza en quioscos automatizados. Sin embargo, expertos advierten que podrían registrarse demoras adicionales en aduanas y control de pasaportes.
TSA PreCheck, cuyo costo oscila entre 76,75 y 85 dólares por cinco años, superó los 20 millones de miembros activos en 2024, según datos oficiales de la agencia. Global Entry, por su parte, cuenta con más de 12 millones de inscritos y tiene un costo de 120 dólares por cinco años.
En conjunto, los programas de viajeros confiables del DHS cubren a más de 40 millones de pasajeros verificados.
Durante cierres anteriores del Gobierno, los programas no fueron suspendidos formalmente, aunque se registraron filas más largas y retrasos debido a escasez de personal. De confirmarse una suspensión nacional, sería la primera vez que se interrumpen oficialmente los beneficios de estos programas durante un cierre.
Mientras las agencias federales intentan ajustar operaciones, la incertidumbre persiste entre viajeros frecuentes que dependen de estos sistemas para reducir tiempos de espera y evitar congestiones en aeropuertos.
