Por El Latino Newsroom
Las principales fuerzas políticas de Brasil abrieron oficialmente este domingo la contienda hacia las elecciones presidenciales de octubre con masivas movilizaciones organizadas en sus respectivos bastiones electorales, en lo que proyecta ser una disputada campaña electoral.
El presidente en funciones, Luiz Inácio Lula da Silva, encabezó una concentración ante más de 10.000 simpatizantes congregados en el estadio Vila Euclides, en las afueras de la ciudad de São Paulo. El recinto guarda un valor histórico para el mandatario, pues allí inició su proyección pública hace 47 años como líder del sindicato de los trabajadores metalúrgicos durante el régimen militar que gobernó el país entre 1964 y 1985.
De forma simultánea, el senador Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, reunió a miles de partidarios en la emblemática playa de Copacabana, en Río de Janeiro. El exmandatario conservador no estuvo presente en el mitin debido a que cumple condena bajo arresto domiciliario tras su procesamiento judicial por el intento de golpe de Estado contra las instituciones democráticas.
La jornada del domingo marcó el inicio legal de las actividades de proselitismo político autorizadas por el Tribunal Superior Electoral de Brasil.
Soberanía nacional y denuncias de injerencia externa
Durante su discurso de apertura, el presidente Lula reiteró su firme rechazo a la intervención de gobiernos extranjeros en los asuntos internos de la nación sudamericana. Sectores aliados a la administración gubernamental han señalado a las autoridades de Estados Unidos por presuntas maniobras destinadas a favorecer la candidatura del bloque conservador, citando decisiones recientes como el incremento de aranceles a productos brasileños y la revocación del visado diplomático al embajador de Brasil en Washington.
Haciendo alusión directa a la custodia de las reservas estratégicas de minerales raros dentro del territorio nacional, el jefe de Estado envió un mensaje hacia el exterior sobre la explotación de los recursos naturales del país.
“Nadie en el exterior va a explotar nuestros minerales. Vamos a explotarlos en beneficio del pueblo brasileño”, afirmó enfáticamente el presidente Luiz Inácio Lula da Silva.
Por su parte, la candidatura de Flávio Bolsonaro busca aglutinar el respaldo del electorado conservador proponiendo un programa enfocado en la desregulación económica y el endurecimiento de las medidas de seguridad ciudadana frente al crimen organizado.
La disputa estratégica por el voto femenino

Ambas campañas enfocaron sus mensajes iniciales hacia el electorado femenino, un segmento poblacional decisivo que representa casi el 53 % de los 158 millones de ciudadanos habilitados para votar en los comicios, de acuerdo con los registros del tribunal electoral.
Lula, quien aspira a obtener su cuarto mandato no consecutivo al frente del Poder Ejecutivo, enfatizó la urgencia de fortalecer la equidad de género desde el ámbito educativo e institucional.
“Los hombres tienen que aprender desde la infancia que no son mejores que las mujeres. Tenemos que ser iguales”, aseveró Lula durante el acto, donde estuvo acompañado por la primera dama, Rosângela da Silva.
El mandatario anunció que en los próximos 10 días presentará detalladamente su plataforma programática, la cual incluirá iniciativas en materia de educación universal, así como protocolos severos para prevenir y sancionar la violencia de género.
En la contraparte, Flávio Bolsonaro, respaldado en el escenario por su madre y su esposa, aseguró a sus seguidores en Río de Janeiro que las políticas dirigidas a combatir los delitos contra las mujeres constituirán un pilar prioritario dentro de sus propuestas de gobierno en materia de seguridad.
