Por Redacción
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El presidente Donald Trump se negó el lunes a disculparse con el papa León XIV tras criticar al pontífice por oponerse a la guerra en Irán, profundizando un choque público entre la Casa Blanca y el primer papa nacido en Estados Unidos, justo cuando el conflicto entraba en su séptima semana.
Trump, hablando durante una sesión de preguntas y respuestas con periodistas organizada apresuradamente en la Casa Blanca, también intentó explicar una publicación en redes sociales,ya eliminada, que lo mostraba en una imagen de aspecto casi santo, imponiendo las manos sobre un hombre enfermo.
El presidente afirmó creer que la imagen lo retrataba como un médico, no como Jesús.
El intercambio añadió una nueva tensión a una división cada vez más visible entre dos de los estadounidenses más influyentes en el escenario mundial: un presidente republicano que defiende la acción militar en Irán y un Papa que pide públicamente paz, diálogo y reconciliación.
“Él se mostró muy en contra de lo que estoy haciendo con respecto a Irán, y no se puede permitir un Irán nuclear. El papa León no estaría contento con el resultado final”, indicó Trump cuando se le preguntó si se disculparía por sus comentarios sobre el Jefe de la Iglesia Católica.
Trump fue más allá y declaró: “Creo que él es muy blando en materia de delincuencia y otros asuntos, así que no voy a disculparme. Él hizo públicas sus críticas”, añadió Trump.
“Yo simplemente estoy respondiendo al Papa León”.
Estos comentarios surgieron después de que León respondiera a las críticas de Trump durante unas declaraciones a los periodistas mientras volaba rumbo a Argelia.
El Papa afirmó que los llamamientos del Vaticano a la paz tienen sus raíces en el Evangelio y no deben interpretarse como un ataque político contra el presidente.
“Situar mi mensaje en el mismo plano que lo que el presidente ha intentado hacer aquí, creo que denota una falta de comprensión de lo que es el mensaje del Evangelio”, dijo León a la agencia Associated Press a bordo del avión papal.
«Lamento oír eso, pero continuaré haciendo lo que considero que es la misión de la Iglesia en el mundo actual”.
León aseguró que no estaba apuntando directamente a Trump ni a ningún otro líder en sus llamamientos más amplios para poner fin a la guerra en Irán y a otros conflictos.
En cambio, presentó su postura como una defensa de la misión de la Iglesia en el mundo.
“No temo a la administración Trump ni a alzar la voz con firmeza sobre el mensaje del Evangelio, que es aquello por lo que trabaja la Iglesia”, afirmó León.
Añadió que continuaría denunciando la guerra e instando a la diplomacia.
“Seguiré alzando mi voz con firmeza contra la guerra, buscando promover la paz, fomentando el diálogo y el multilateralismo entre los Estados para encontrar soluciones a los problemas”, afirmó el Papa.
Este intercambio público puso de relieve la creciente brecha entre el Vaticano y la Casa Blanca, en un momento en que la guerra con Irán se ha convertido en un tema definitorio de la política exterior estadounidense y en un foco de tensión en la diplomacia internacional.
La disputa se extendió también a las redes sociales, donde Trump respondió a las críticas suscitadas por una imagen publicada el domingo por la noche en su cuenta.
La imagen lo mostraba vistiendo una túnica de estilo bíblico y tocando a un hombre postrado en la cama, mientras parecía emanar luz de sus dedos.
A su alrededor se veían un soldado, una enfermera, una mujer en actitud de oración y un hombre barbudo con una gorra de béisbol; todos ellos parecían contemplar la escena con admiración.
Sobre ellos aparecían águilas, una bandera estadounidense e imágenes de carácter religioso con aspecto de nubes.
La publicación desató críticas por parte de un amplio espectro de observadores —incluidos algunos de los partidarios evangélicos de Trump, quienes objetaron cualquier sugerencia de que el presidente se estuviera comparando con Cristo.
Trump desestimó dicha interpretación.
CUBA
El Presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, afirmó que Estados Unidos no tiene ninguna razón válida para llevar a cabo un ataque militar contra la isla ni para intentar derrocarlo.
En una entrevista concedida al programa “Meet the Press” de NBC News, el Presidente declaró que una invasión a Cuba sería costosa y afectaría la seguridad regional.
No obstante, advirtió Díaz-Canel, si tal escenario llegara a ocurrir, los cubanos se defenderían.
“Si llegara el momento, no creo que existiera justificación alguna para que Estados Unidos lanzara una agresión militar contra Cuba, o para que emprendiera una operación quirúrgica o el secuestro de un presidente”, expresó Díaz-Canel a través de un intérprete.
Y añadió: “Si eso sucede, habrá combates, habrá lucha y nos defenderemos; y si tenemos que morir, moriremos, porque, como dice nuestro himno nacional: ‘Morir por la patria es vivir»”.
Sus comentarios surgen en un momento en que las tensiones entre Cuba y Estados Unidos se mantienen elevadas, a pesar de que ambas partes han reconocido la existencia de conversaciones, si bien no se han revelado detalles al respecto.
Díaz-Canel ha acusado al gobierno estadounidense de implementar una “política hostil” contra Cuba y ha sostenido que este “carece de la autoridad moral para exigirle nada a Cuba”.
Asimismo, señaló que Cuba tiene interés en entablar un diálogo y debatir cualquier tema sin condiciones, sin exigir cambios en nuestro sistema político, del mismo modo que nosotros no exigimos cambios en el sistema estadounidense, sobre el cual albergamos numerosas dudas”.
Cuba atribuye sus crecientes dificultades a un bloqueo energético impuesto por Estados Unidos; la escasez de petróleo está afectando el sistema de salud de la isla, el transporte público y la producción de bienes y servicios.
Cuba produce solo el 40% del combustible que consume y dejó de recibir envíos clave de petróleo procedentes de Venezuela después de que el ejército estadounidense atacara al país sudamericano a principios de enero, capturara al presidente Nicolás Maduro y lo trasladara a Nueva York para que enfrentara cargos por narcotráfico.
Posteriormente, con la cooperación de líderes del partido gobernante, la administración Trump comenzó a implementar un plan por fases para poner fin a la arraigada crisis de Venezuela.
