Terremotos sacuden a Venezuela mientras continúan los rescates y aumenta la ayuda internacional


Por El Latino Newsroom


Los sismos, de magnitudes 7,2 y 7,5, ocurrieron con apenas segundos de diferencia y fueron sentidos en gran parte del territorio venezolano. Especialistas consideran que se trata de uno de los eventos sísmicos más intensos registrados en el país en más de un siglo, con daños severos en Caracas, La Guaira y otras localidades del centro-norte del país.


Las autoridades mantienen operativos de búsqueda durante las 24 horas con apoyo de bomberos, protección civil, fuerzas de seguridad y cientos de voluntarios.


En varios sectores afectados, los rescatistas trabajan con maquinaria pesada para remover enormes bloques de concreto, mientras que en otras zonas los vecinos colaboran retirando escombros con herramientas manuales ante la esperanza de localizar sobrevivientes.


Las autoridades informaron que más de 200 personas permanecían desaparecidas bajo estructuras derrumbadas, por lo que el número de víctimas podría aumentar conforme avanzan las operaciones de rescate.

Los daños también alcanzaron infraestructura estratégica. El principal aeropuerto internacional de Caracas suspendió operaciones después de registrar afectaciones estructurales, mientras varias carreteras permanecen parcialmente bloqueadas debido a derrumbes y grietas provocadas por los movimientos telúricos.


En distintas ciudades continúan los cortes de energía eléctrica, problemas en el suministro de agua potable y fallas en las telecomunicaciones, factores que dificultan la coordinación de las labores de emergencia.


Los hospitales trabajan bajo presión debido al elevado número de lesionados, mientras algunos centros médicos instalaron áreas de atención improvisadas para responder al incremento de pacientes.


Diversos gobiernos comenzaron a enviar apoyo humanitario y equipos especializados.
Entre las primeras respuestas internacionales destaca el envío de 46 bomberos ecuatorianos especializados en rescate urbano, quienes fueron desplegados para colaborar en la búsqueda de sobrevivientes, una decisión que refleja la cooperación regional pese a la ausencia de relaciones diplomáticas formales entre ambos países.

También organismos internacionales coordinan el envío de asistencia, incluyendo equipos de búsqueda y rescate, suministros médicos, plantas potabilizadoras de agua y ayuda humanitaria destinada a miles de familias afectadas.


Especialistas en geología señalaron que la gravedad del desastre se explica por la ocurrencia casi simultánea de dos terremotos de gran magnitud.


El geofísico brasileño Marcos Ferreira explicó que cuando dos movimientos sísmicos importantes ocurren con muy poco tiempo de diferencia, las vibraciones pueden intensificar los daños sobre edificaciones ya debilitadas por el primer impacto.


Además, indicó que ambos terremotos tuvieron una profundidad relativamente baja, una característica que suele incrementar la intensidad del movimiento en la superficie y, por consiguiente, el nivel de destrucción observado.


Ferreira comparó el fenómeno con los devastadores terremotos registrados en Turquía y Siria en 2023, donde una secuencia de fuertes movimientos telúricos provocó decenas de miles de víctimas fatales.


Los expertos también recuerdan que países como Chile y México han fortalecido durante décadas sus normas de construcción antisísmica, permitiendo que muchas edificaciones resistan mejor este tipo de fenómenos naturales. En Venezuela, sin embargo, parte de la infraestructura presenta un importante deterioro acumulado que pudo haber contribuido al elevado número de edificios colapsados.

Mientras continúan las evaluaciones, el Servicio Geológico de Estados Unidos advirtió que el impacto final podría ser considerablemente mayor debido a la magnitud del evento y a la extensión del área afectada. Las autoridades venezolanas mantienen el estado de emergencia y pidieron a la población permanecer alerta ante posibles réplicas.


Miles de personas pasaron la noche al aire libre por temor a nuevos movimientos sísmicos, mientras refugios temporales reciben a familias que perdieron sus viviendas.
La tragedia ha generado una amplia muestra de solidaridad tanto dentro como fuera de Venezuela. Comunidades de venezolanos en el extranjero comenzaron campañas para reunir alimentos, medicamentos, agua potable y otros insumos destinados a las víctimas, mientras organizaciones humanitarias coordinan el envío de ayuda hacia las regiones más afectadas.