Zuckerberg testifica en juicio histórico sobre presunta adicción de menores a redes sociales


Por Redacción
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El testimonio forma parte de un proceso judicial sin precedentes que busca determinar si plataformas como Instagram y YouTube perjudican deliberadamente a niños y adolescentes mediante funciones diseñadas para mantenerlos conectados durante largos periodos.


La demanda fue presentada por una joven de 20 años identificada por las iniciales KGM, quien sostiene que comenzó a usar redes sociales a edad temprana, desarrolló una dependencia tecnológica y vio empeorar su depresión y pensamientos suicidas. En el proceso también fueron señaladas otras plataformas como TikTok y Snap, aunque estas alcanzaron acuerdos previos y ya no forman parte del juicio.


Durante el interrogatorio, el abogado de la demandante, Mark Lanier, planteó que las empresas tienen tres opciones frente a personas vulnerables: ayudarlas, ignorarlas o aprovecharse de ellas. Zuckerberg respondió que una empresa responsable debe intentar ayudar a quienes utilizan sus servicios y afirmó que no comparte la idea de que Meta haya explotado a usuarios jóvenes.


Lanier también cuestionó a Zuckerberg sobre su compensación económica y su compromiso filantrópico. El ejecutivo reiteró que ha prometido donar “casi toda” su fortuna a causas benéficas enfocadas en investigación científica. Cuando el abogado le preguntó cuánto dinero ha destinado a víctimas afectadas por redes sociales, Zuckerberg respondió que no estaba de acuerdo con la caracterización de la pregunta.


Parte del interrogatorio giró en torno a documentos internos sobre asesoría en comunicación pública. Lanier mencionó recomendaciones que instaban al director ejecutivo a mostrarse “auténtico” y evitar proyectar una imagen “robótica” o excesivamente corporativa. Zuckerberg rechazó que se tratara de entrenamiento formal para responder preguntas difíciles y dijo que se trataba simplemente de retroalimentación.


El directivo, quien en el pasado ha sido objeto de burlas en internet por su estilo rígido al hablar en público, señaló que no se considera particularmente hábil en presentaciones públicas. A lo largo de la audiencia, se mantuvo apegado a los argumentos centrales de la empresa, insistiendo en que Meta busca construir productos valiosos y seguros.


Uno de los puntos más extensos del interrogatorio se centró en las políticas de verificación de edad. Zuckerberg subrayó que las reglas de la empresa prohíben el uso de sus plataformas a menores de 13 años y que trabajan para identificar a quienes falsifican su edad. “No veo por qué esto es tan complicado”, dijo tras un intercambio prolongado sobre el tema.


El empresario también ha comparecido previamente ante el Congreso de Estados Unidos en audiencias relacionadas con la seguridad infantil en redes sociales. En una de esas comparecencias ofreció disculpas a familias que atribuyen tragedias personales al uso de estas plataformas. Sin embargo, esta es la primera vez que responde preguntas similares ante un jurado.


El caso fue seleccionado como juicio de referencia, lo que significa que su resultado podría influir en miles de demandas similares presentadas en todo el país contra compañías tecnológicas.


La defensa de Meta sostuvo que, aunque la demandante enfrentó problemas reales de salud mental, no existen pruebas de que Instagram haya sido un factor determinante. Abogados de la empresa argumentaron que los registros médicos muestran una vida familiar compleja y que la joven pudo haber recurrido a las redes como mecanismo de afrontamiento más que como causa directa de su situación.
Un portavoz de Meta afirmó que la empresa discrepa “enérgicamente” con las acusaciones y expresó confianza en que las pruebas demostrarán su compromiso de larga data con la protección de los jóvenes.


El juicio ocurre una semana después de que Adam Mosseri, director de Instagram, testificara que no considera que las personas puedan volverse clínicamente adictas a las redes sociales. También sostuvo que tomar decisiones que perjudiquen el bienestar de los usuarios no sería sostenible para el negocio a largo plazo.


Los demandantes han centrado parte de sus argumentos en características como los filtros de imagen que alteran la apariencia física, los algoritmos de recomendación y el diseño de desplazamiento infinito en los feeds, elementos que —según sostienen— están pensados para maximizar el tiempo de permanencia en la plataforma.


Además de este proceso en California, Meta enfrenta otro juicio en Nuevo México relacionado con acusaciones sobre el impacto de sus servicios en menores.
El resultado del caso podría marcar un precedente clave en el debate nacional sobre la responsabilidad de las empresas tecnológicas en la salud mental de niños y adolescentes, en momentos en que crece la presión política y social para regular con mayor rigor el funcionamiento de las redes sociales.