Papa León XIV lamenta las “cenizas del derecho internacional” en el inicio de la Cuaresma


Por Redacción
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Durante la misa de Miércoles de Ceniza celebrada en la Basílica de Santa Sabina, en Roma, el pontífice reflexionó sobre el simbolismo de las cenizas como recordatorio de la fragilidad humana, pero también como metáfora del sufrimiento colectivo provocado por la violencia y la destrucción.


“Las cenizas que recibimos sobre nuestras cabezas llevan el peso de un mundo que arde en llamas, de ciudades completamente desintegradas por la guerra”, afirmó el papa en su homilía.


El Miércoles de Ceniza marca el inicio de la Cuaresma, un periodo de 40 días de ayuno, penitencia y reflexión que conduce a las celebraciones de la muerte de Jesús el Viernes Santo y su resurrección en Pascua, una de las fechas más importantes del calendario cristiano.


En su mensaje, León XIV amplió el simbolismo religioso para referirse a la situación global. Habló de “las cenizas del derecho internacional y de la justicia entre los pueblos”, así como de las “cenizas de ecosistemas enteros y de la concordia entre las personas”.


El pontífice también mencionó lo que describió como la erosión del pensamiento crítico, de la sabiduría ancestral y del sentido de lo sagrado presente en toda criatura.


Desde el inicio de su pontificado, León XIV ha mantenido un tono firme frente al colapso del orden internacional surgido tras la Segunda Guerra Mundial. Ha señalado particularmente la guerra de Rusia en Ucrania como uno de los factores que han debilitado el sistema jurídico multilateral.


Asimismo, ha hecho referencia a intervenciones militares recientes, incluida la incursión de Estados Unidos en Venezuela para derrocar a su líder, como ejemplos de acciones que, según ha sugerido, ponen en tensión el equilibrio internacional y los principios de soberanía.


La Santa Sede confirmó esta semana que no participará en la denominada Junta de Paz para Gaza impulsada por el gobierno estadounidense. El secretario de Estado del Vaticano, el cardenal Pietro Parolin, indicó que corresponde a las Naciones Unidas supervisar cualquier proceso de alto el fuego y reconstrucción en la región.


La celebración también marcó un regreso a prácticas tradicionales que habían sido delegadas en los últimos años. León XIV encabezó personalmente la procesión penitencial entre dos iglesias romanas antes de presidir la misa en Santa Sabina, acompañado por monjes, sacerdotes, obispos y cardenales.


Durante la ceremonia, el papa impuso ceniza sobre la cabeza de los cardenales, retomando un gesto simbólico que subraya la igualdad de todos ante la fragilidad humana y la necesidad de conversión espiritual.


El Miércoles de Ceniza es una jornada de ayuno y recogimiento para los fieles católicos. La ceniza utilizada en la liturgia proviene tradicionalmente de la quema de los ramos bendecidos el Domingo de Ramos del año anterior. Al imponerla, el sacerdote recuerda al creyente su condición mortal con la frase “recuerda que eres polvo y al polvo volverás” o invita a la conversión.


La homilía de León XIV combinó ese llamado espiritual con una lectura crítica del contexto mundial. Para el pontífice, la destrucción provocada por las guerras no solo deja ruinas materiales, sino también heridas profundas en las estructuras jurídicas, ambientales y culturales.


“Las cenizas también hablan de la ruptura de la armonía entre las personas”, señaló, en una referencia implícita a la polarización política y social que atraviesan diversas regiones del mundo.


En años recientes, la Santa Sede ha intensificado sus llamados a soluciones diplomáticas en conflictos armados y ha insistido en la importancia de fortalecer los organismos multilaterales. El Vaticano sostiene que la cooperación internacional y el respeto al derecho humanitario son pilares fundamentales para la paz.


La decisión de no integrarse a la Junta de Paz para Gaza refleja esa postura. Según explicó el cardenal Parolin, el marco adecuado para supervisar acuerdos de alto el fuego debe ser el sistema de Naciones Unidas, a fin de garantizar legitimidad y equilibrio entre las partes involucradas.


El mensaje del Miércoles de Ceniza se produce en un contexto internacional marcado por tensiones geopolíticas, conflictos armados prolongados y crisis humanitarias en distintas regiones. Aunque el papa no mencionó países específicos en su homilía, sus palabras fueron interpretadas como una referencia directa a esos escenarios.


Para la Iglesia católica, la Cuaresma es un tiempo de introspección personal, pero también de compromiso comunitario. En esa línea, León XIV instó a los fieles a transformar las “cenizas” del sufrimiento en oportunidades de reconciliación y reconstrucción.


El pontífice concluyó su mensaje invitando a redescubrir el sentido de lo sagrado en medio de la fragilidad y a renovar el compromiso con la justicia y la paz, tanto en el ámbito personal como en el internacional.