Por Redacción
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El Congreso de Perú designó la noche del miércoles a José María Balcázar como nuevo presidente del país, convirtiéndose en el octavo mandatario en una década marcada por la inestabilidad política. El abogado de 83 años gobernará de manera interina hasta el 28 de julio, cuando asumirá un presidente electo en los comicios previstos para el 12 de abril.
La elección parlamentaria se produjo tras la destitución de José Jerí mediante una moción de censura aprobada esta semana. Jerí fue apartado del cargo en medio de cuestionamientos por presuntos vínculos con empresarios chinos y por el supuesto favorecimiento de contrataciones estatales a un grupo de mujeres.
Balcázar, integrante del partido Perú Libre, obtuvo 60 votos en segunda vuelta frente a los 46 logrados por la legisladora María del Carmen Alva. En la primera ronda ninguno de los candidatos alcanzó la mayoría simple requerida de 59 votos en un pleno de 117 congresistas.
El nuevo jefe de Estado no llega al poder por voto popular, sino por decisión del Congreso, en un mecanismo previsto en la Constitución peruana ante la vacancia o destitución del presidente en ejercicio.
Una década de crisis e inestabilidad
Con la designación de Balcázar, Perú suma ocho presidentes en los últimos diez años, en un periodo que analistas describen como uno de los más convulsos desde el retorno a la democracia.
El recuento suele iniciarse con el mandato inconcluso de Pedro Pablo Kuczynski, quien renunció en 2018 en medio de acusaciones de corrupción. Desde entonces, el país ha atravesado una sucesión de gobiernos breves y transiciones interrumpidas.
Entre los episodios más recordados figura el breve mandato de Manuel Merino, quien permaneció en el cargo apenas cinco días en noviembre de 2020 tras la destitución de Martín Vizcarra. Las protestas masivas que siguieron a su asunción forzaron su renuncia.
Más recientemente, la entonces presidenta Dina Boluarte fue destituida por el Congreso en octubre pasado. Jerí asumió como su sustituto, pero no logró completar el periodo previsto y fue censurado cuatro meses después.
La designación de Balcázar dejó al país sin presidente durante aproximadamente 24 horas. Aunque los ministros del gabinete permanecieron en funciones administrativas, no hubo un jefe de Estado formalmente en ejercicio durante ese lapso.
Un perfil polémico en la recta final hacia elecciones
Balcázar es abogado, exmagistrado del Poder Judicial y representante de la región de Cajamarca. Pertenece a Perú Libre, el mismo partido del expresidente Pedro Castillo, condenado por el intento de disolver el Congreso en 2022.
A lo largo de su trayectoria pública, Balcázar ha generado controversia por declaraciones en defensa del matrimonio infantil y por afirmar que las “relaciones sexuales tempranas ayudan al futuro psicológico de la mujer”. Tales expresiones provocaron el rechazo del Ministerio de la Mujer y de diversos sectores de la sociedad civil.
En el proceso de elección parlamentaria también fueron considerados otros aspirantes, entre ellos Héctor Acuña y Edgar Reymundo. María del Carmen Alva, expresidenta del Congreso, partía como favorita y recibió el respaldo público del partido Fuerza Popular, liderado por Keiko Fujimori. Sin embargo, el apoyo no se tradujo en los votos necesarios en la segunda vuelta.
El resultado final reflejó divisiones internas en las principales bancadas y alianzas cambiantes en el Legislativo. Balcázar logró consolidar apoyos adicionales entre la primera y segunda ronda, lo que le permitió superar a Alva por 60 votos contra 46.
El nuevo presidente gobernará apenas cinco meses, en un contexto de campaña electoral y creciente desgaste institucional. El próximo mandatario será elegido en las urnas el 12 de abril y asumirá funciones el 28 de julio, día en que Perú conmemora su independencia.
La reiterada inestabilidad ha abierto un debate entre académicos y analistas sobre cómo caracterizar esta etapa política. Algunos la describen como una era de “presidentes de transición”, otros como un periodo de “vacancias permanentes” en el que el Congreso ha ejercido un papel protagónico en la salida de mandatarios.
Mientras tanto, la ciudadanía enfrenta un escenario de incertidumbre, con una economía que busca estabilidad y un sistema político que continúa mostrando fracturas profundas.
Balcázar asumió el cargo en medio de ese clima, comprometiéndose a garantizar la gobernabilidad hasta la transferencia de mando. Su breve administración estará marcada por el desafío de conducir el país en la antesala de unas elecciones que podrían redefinir el rumbo político tras una década de turbulencia.
